martes, 31 de marzo de 2015

Estante luminoso. CXIII

Yo no quiero ver los treces
pues, en la superstición,
hallarlos de sopetón
tuerce tu fortuna a veces
sin que luego la endereces
con un número bonito,
tiénenme los treces frito
porque sin parar los veo
que es más fácil ver lo feo
que lo bello y exquisito. 

Jardín conmovedor. 43

Sabes bien
que me falta paciencia,
fui el agricultor más amargado
porque los campos son inmensos
y el trabajo sobre ellos
es lento y fatigoso,
quise que me dieras el sí
el primer día que te conocí
y, una vez, casi te eché de mi vida
solo porque me cansé de esperarte,
me falta paciencia, me agobio,
la templanza no es lo mío,
creo extinguido mi orgullo
si sufre lo más mínimo
y me siento un ser inmundo
si me hacen un leve reproche,
tú, en cambio, eres pura quietud,
indulgencia y temperancia,
tú eres la dulzura y calma
que le hace falta a mi aliento,
la paz, el sosiego, el placer,
la luz, la vida, el alivio
que necesitan mis entrañas,
tú apaciguas mis ardores
y despejas mis afanes,
eres el Paraíso
de mi atribulado corazón. 

Grietas para un muro. 11

Hay muchos que piensan 
que el trabajo de un poeta es 
menos importante y digno 
que el de un agricultor o un abogado 
y hasta a un cura le reconocen 
un sacrificio mayor, 
hay muchos que no dan 
casi ninguna importancia 
a lo que hace un poeta 
porque no suda escribiendo, 
ni se fatiga, ni se siente humillado, 
ni pierde de vista su corazón, 
dicen que debo admitir 
mi deuda con los que sí lo hacen 
y que son ellos los que merecen 
el honor y la estima del mundo, 
dicen que no es trabajo 
lo que hago yo con mi vida, 
que mi vocación es un placer 
y he de aceptar por ello 
todo el agravio que quieran hacerme, 
los que dicen esto 
son amigos del sufrimiento, 
ensalzan el dolor del alma y el cuerpo, 
honran la cautividad del hombre, 
su sumisión, su oprobio, su degradación, 
renuncian a la esperanza, al Paraíso, 
al amor, a la libertad, a la inocencia, 
los que así hablan 
no quieren su propio bien, 
entregan su aliento al arrastre 
de su vil cadena 
sin fe en el amanecer, 
ni en la primavera, ni en los pájaros, 
tan solo en la maciza puerta 
que cierra su ataúd para darle 
la oscuridad eterna. 

Jardín conmovedor. 42

No soy más poeta 
que ser humano, 
ni por ser el autor 
del poema más inmortal, 
dejaría a tus ojos llorar 
si esa fuera la condición. 

Jardín conmovedor. 41

Quieren que no deje hablar
al corazón que me palpita,
quieren humillar mi aliento,
negarme el vivo ser,
quieren que me olvide de mi sangre,
de la llama que me quema,
quieren que me silencie,
que mutile mi voz,
que me sumerja en la nada,
que no sea nadie
porque me necesitan
para la conspiración del sufrimiento
y yo no he de obedecer,
resquebrajaré el firmamento
con el clamor de mi emoción,
las palabras salen
sin freno de mi boca,
el amor rebosa en mi corazón,
mis entrañas viven,
el alma quiere
desbordarse en sílabas,
no he de callarme, te diré
lo que mi pecho está sintiendo
con las palabras más desnudas
sin que me importe nada
este muro de hipocresía:
te quiero, amor mío,
con toda el alma
hasta la misma raíz. 

Grietas para un muro. 10

Que no juzguen mis palabras, 
que juzguen mi corazón. 

Grietas para un muro. 9

Una montaña de indolencia
mantiene en nuestro mundo
la apariencia de normalidad,
se ocultan las emociones
demasiado fuertes,
una gloriosa victoria
contra el corazón
que llena de orgullo al ciudadano,
mostrarse humano es para los hombres
lo peor que se puede hacer. 

Grietas para un muro. 8

Quien cuida de las apariencias 
humilla su corazón 
y abandona su deber. 

lunes, 30 de marzo de 2015

Grietas para un muro. 7

La prioridad de un hombre libre 
es su libertad, 
la de un esclavo, 
sus pertenencias. 

Jardín conmovedor. 40

Hay quien tiene el amor 
como rapiña de goces 
tarea vacía de sentimiento, 
egoísta y caprichosa, 
no le importa el otro 
sino saciar la carne 
al más bajo de los costes, 
se envanece de sus conquistas 
y de sus lances sexuales 
porque, en el mundo, se admiran 
tan banales trofeos, 
yo te amo con humildad, 
sin jactarme de lo que siento, 
sin buscar mi provecho, 
sin quitarte nada, 
con afán de regocijarte 
pues tu corazón sencillo 
merece cuanto se le dé. 

Grietas para un muro. 6

Si el mundo no sale de la esclavitud,
los entendidos dirán de mí tras mi muerte
que fui un poeta
sin la debida importancia
porque estuve al margen de las corrientes
y no seguí doctrina alguna de mi tiempo,
dirán que no cumplía
con todo el rigor debido
con los requisitos formales
que aherrojan el pecho de los poetas
y ahuecan sus versos
y que, justo por eso,
no merezco el honor de los grandes,
que asumen como un deber
obedecer y someterse renunciando a la libertad,
que para ellos es
la patria de las trivialidades,
dirán que mi cabeza no era fría,
que hablaba demasiado de sentimientos
como los pueriles niños,
que me dejaba llevar
por la fragilidad y la zozobra
y que eso me alejó
de la virtud de los mejores,
que no sienten ni padecen
y, si un sentimiento sencillo deslizan
entre sus muchas palabras secas,
es premeditado y fingido,
producto del árido razonamiento,
si no muere la esclavitud,
no dirán quién fui en las escuelas,
ni me leerán en los institutos,
ni se interesarán por mí
en las universidades,
todos esos sitios donde yo me sentí
un extranjero despreciado
porque me faltaba el pragmatismo
que hace a los hombres indolentes. 

Grietas para un muro. 5

El corazón no puede cargar 
con el peso de la deshonestidad, 
la más pequeña dosis de ella 
nos convierte en bestias. 

Jardín conmovedor. 39

La tortura de la vergüenza 
me atormentó durante muchos años, 
creía que solo los otros eran 
decentes y correctos 
aun cuando me escarnecieran, 
aun cuando mostraran su vileza, 
aun cuando abusaran 
de mi inevitable debilidad, 
me habían enseñado 
a respetar todo lo cobijado 
en el seno de la sociedad, 
yo estaba fuera de ella, 
condenado al exilio 
y mi dignidad me parecía 
indeciblemente menor, 
miraba con humildad al suelo 
para no agraviar a mis semejantes 
porque ellos eran 
más útiles al mundo que yo, 
me culpaba en mis adentros 
de ser un estorbo 
a la entera especie humana, 
ella merecía el honor 
pero yo tenía que entregarme 
a una negra expiación  
en la humillación y el sacrificio, 
la humanidad era santa pero yo 
no era más que una criatura inmunda 
mas, cuando enfermó de muerte mi padre, 
pude vislumbrar la vida oculta 
que velan las máscaras, 
supe que, en el corazón de los hombres, 
no habita el calor que aparentan, 
que los humanos están unidos 
por la hipocresía y el egoísmo, 
que no hay una gran verdad 
a veces ni en un te quiero
supe que el alma de la sociedad 
es un árido y desolado desierto 
y que muy poca gente vive 
realmente para los otros, 
hoy ya no creo en palabras 
ni en gestos benevolentes, 
escucho solo la voz 
de los alientos desnudos 
y no atiendo a lo que dicen 
las caretas en los escenarios, 
cargadas de un honor 
espurio y ufano, 
hay desconocidos 
que me expresan más amor 
que el que tú quieres confesarme 
pero a mí ya no me engañan 
y sé bien que tu frío 
es el verdadero cariño 
y el amor de esos otros, 
hueca y falsa urbanidad. 

Estante luminoso. CXII

Manoel Augusto Cavalcante 

Que alaben y condecoren
a los poetas sin don,
presas de la confusión,
que, con premios, los valoren
y su autoestima mejoren
porque a mí, a decir verdad,
me sobra la claridad
y no preciso alabanza
para aumentar mi confianza
pues yo soy mi autoridad. 

domingo, 29 de marzo de 2015

Jardín conmovedor. 38


Conforman tu apariencia 
la exuberancia y el rigor, 
tus formas fantasean libres 
pero leales al orden y la razón, 
tus rasgos conmueven con la sencillez 
de la verdad desnuda 
y hieren con el patetismo 
de su honda fragilidad, 
todo es esencial en tus facciones 
a la par que opulento, 
las habita el vigor 
y, a un tiempo, la ternura, 
mirándote siento que veo 
el secreto de la vida 
tan declarado y patente 
que mi aliento asiente 
y un ansia me mueve 
de penetrarme de ti, 
de hacerme tuyo, de darme todo 
porque cuanto contemplo es 
memoria de mis entrañas. 

Grietas para un muro. 4

Foto: Tammam Azzam

El hombre cargado de vanagloria 
es capaz de afectar sensibilidad 
al mismo tiempo que humilla o asesina, 
yo he conocido almas viles, 
tiranas y arrogantes, 
que se sentían hermosas 
solo porque eran premiadas 
con halagos y honores, 
a Israel nadie le dice 
lo horrendo que es su rostro, 
la abominable fealdad 
que deforma sus facciones 
porque un infierno de intereses 
convierte al mundo entero 
en cómplice de su iniquidad, 
él contempla ahora 
su imagen ensangrentada 
en el espejo de su jactancia y se cree 
un héroe benefactor 
que triunfa de la decadencia. 

Grietas para un muro. 3


¿Qué cosa es el dinero,
qué cosa, el poder,
la vanagloria, la opulencia banal,
qué importancia tiene
un pozo de petróleo,
un puñado de dólares
o unos metros más de tierra,
son de virtud tan alta
como para que, a cambio de ellos,
se traicione al semejante,
se humille su sano orgullo,
se asfixie su libertad,
de verdad deja un saldo favorable
llevar al corazón del saharaui
afrenta y desesperanza,
cuántos dólares americanos vale
la dignidad de un ser humano? 

Jardín conmovedor. 37

Tu vagina es un racimo de flores, 
un sol resplandeciente, 
un camino de abril, 
un nido delicado, 
un umbral solemne, 
tu vagina es una esencia 
escondida y flotante 
delicadísima y sublime, 
quiero mirarte a los ojos 
y beber en ellos la infinita miel 
de toda esa feminidad. 

Grietas para un muro. 2

Desprecia el mezquino a los hombres 
porque no son como Dios, 
pretexto para entregar 
su alma al prejuicio pueril, 
desprecia el mezquino a los hombres 
porque no les puede sacar 
un beneficio infinito 
cuando, sin escrúpulos, los explota, 
desprecia el mezquino a los hombres 
porque le ciega la vanagloria 
y, desleal a sí mismo, 
no cree indigna la traición, 
por eso, cuando quiere a una mujer, 
la desprecia 
ignorando que nada podría ser 
tan propiamente como ella 
su dios, su riqueza y su orgullo. 

Jardín conmovedor. 36

Sencilla y tierna 
como las flores del campo, 
solemne y profunda 
como el cielo de la noche, 
alegre y divertida 
como un feliz pajarito, 
valerosa y libre 
como una ráfaga de viento, 
así eres, 
tan fascinante y sublime, 
tan insólita y gozosa 
que mi corazón desborda 
como si alojara el océano. 

Jardín conmovedor. 35

Desbordas mi aliento, 
sobrepasas los límites de la realidad, 
eres la majestad suma, 
la evidencia que flota 
entre las cosas del mundo. 

Estante luminoso. CXI

A Ronald José Chuquez Cosme 

Quien ama la libertad 
no es súbdito de la muerte 
ni su existencia convierte 
en reino de oscuridad, 
sirve solo a la verdad 
disfrutando la existencia 
y no pierde la inocencia 
ni la vanagloria ansía 
mas el esclavo se fía 
al absurdo y la demencia. 

Jardín conmovedor. 34

Das a mi corazón una costa, 
un cesar de mis afanes, 
un destino para mis ansias, 
un enclave para el reposo, 
me liberas del vacío y la agonía 
con el calor de tu pecho. 

sábado, 28 de marzo de 2015

Estante luminoso. CX

A Fátima Nascimento 

¡Qué ruina trae la muerte 
que ni los huesos te deja! 
Inexorable y pareja, 
acaba toda tu suerte 
con ciego afán de vencerte. 
¡Qué negro tiene el aliento 
que, si me envuelve, no siento 
más que tiniebla y prisión! 
Salga de mi corazón 
y que se la lleve el viento. 

Jardín conmovedor. 33

La muerte, en su estrado, 
impasible y rigurosa, 
tendrá que indultarme 
porque te habré amado de verdad, 
con un corazón puro 
y mi aliento resplandecerá 
en medio de las tinieblas. 

Grietas para un muro. 1

¿Por qué no hay más placer 
este sábado de primavera, 
por qué siente mi pecho 
tan abrumador vacío, 
por qué, tan amargamente, 
huye la plenitud 
de este instante que pasa 
si la vida no es para siempre 
y la muerte no se demora? 

Jardín conmovedor. 32

¡Qué densa es tu dulzura, amada!
Quiero refugiarme en tu regazo
esta noche solitaria,
acogerme en tu corazón
y huir del pensamiento. 

viernes, 27 de marzo de 2015

Refugio de sensatez. CCCXXI

Lo que se impone 
no es esencial. 

Refugio de sensatez. CCCXX

Cuando me miro al espejo, 
no veo nada 
que no sea yo mismo. 

Refugio de sensatez. CCCXIX

Muy unidos están 
los hombres que se vigilan, 
no se mueven, no respiran 
por no levantar sospechas, 
está seguros y calentitos 
en su fúnebre refugio, 
confiados en que las cosas 
no cambiarán demasiado, 
no hacen nada, no son, no viven, no sienten, 
no existen siquiera 
porque tienen mucho miedo 
de lo que pueda pasar. 

Jardín conmovedor. 31

Eres un amanecer 
de bondad y amor, 
colmas mis entrañas 
hasta rebosar. 

Refugio de sensatez. CCCXVIII

Toda la riqueza de mi espíritu,
la extrema bondad de mi corazón,
la inequívoca luz de mi buena voluntad
no fueron suficientes
para salvarme del desprecio y el escarnio,
por eso aún temo no ser
nada para nadie,
el interés más egoísta se disfraza
de respeto y afecto
pero los niños dicen
la verdad de lo que sienten. 

Jardín conmovedor. 30

Tu espíritu es insólito y puro 
como un sol que amanece, 
te amo cada día más 
porque no tienes límites, 
muero por tu dulce pecho 
pues rebosa de libertad. 

jueves, 26 de marzo de 2015

Jardín conmovedor. 29

Soy un poeta triste 
que casi nunca sonríe 
para no dar falsas expectativas, 
un poeta amargado 
a quien casi todo el mundo 
le parece feo, 
un poeta apenado 
con frío en el corazón 
porque se lo heló la crueldad, 
apenas consigo 
hacerme entender de los otros 
porque me adentro en la penumbra 
de los abismos del corazón 
y ellos me confunden 
con un vulgar periódico, 
intento desatar con mis letras 
las viles cadenas de la Humanidad, 
liberarla para siempre 
del yugo del poder 
vertiendo en los corazones 
el fuego de la emoción, 
entregando los pechos 
al júbilo del orgullo 
pero algunos me hablan de normas 
para escribir más bonito 
o me piden que les componga 
poemas para sus novias 
o me aseguran que, si son libres, 
perderán su citroën de segunda mano 
y hasta su querida pensión, 
que nunca llega a final de mes, 
me falta alegría 
porque me sobran las dificultades 
por pequeñas que sean, 
hoy no funcionaba internet 
porque estaba en mal estado 
el ladrón telefónico 
y mi madre se sentía mal 
porque tenía la tensión alta, 
hemos salido de urgencias 
a las nueve de la noche 
y ya está el ladrón nuevo 
instalado y funcionando 
pero aún no descansa 
mi pecho medroso y mohíno 
porque estoy sufriendo 
una de tus corrientes ausencias 
y, sin fundamento ni base algunos, 
temo por ti, amor mío, 
porque te necesito aún más 
que al latir de mi corazón, 
te he escrito un poema 
llamándote mi madre 
porque el afecto que te tengo 
es tan hondo como el de la sangre 
y, sin embargo, mis lectores 
han creído que yo hablaba 
de la mujer que me parió, 
todo se tuerce un poco 
sin torcerse del todo, 
mi felicidad va creciendo 
al correr de los días 
y, sin embargo, no puedo 
renunciar a la tristeza 
porque la vida es posada 
de infinita insatisfacción. 

Jardín conmovedor. 28

Aunque no me hayas concebido,
aunque despiertes mis ansias,
eres mi madrecita,
mi dulcísima madre,
la mujer que me protege y cuida,
mi mamita tierna,
me traes al mundo y me das
toda la luz,
toda la paz y el consuelo
del alma de la que emanamos. 

Refugio de sensatez. CCCXVII

El afán de vanagloria 
expulsa el amor del corazón 
y deja solo vacío 
porque es una traición 
y los traidores no aman. 

Jardín conmovedor. 27

Si no fueras tan esencial 
como el aire o la tierra bajo mis pies, 
como el Sol o las estaciones, 
como el pan de mi mesa 
o la visión de mis ojos, 
si no te necesitara tanto 
como necesito las manos, 
el tiempo o las palabras, 
si mi amor no fuera infinito 
o tú no lo merecieras todo, 
si no llenaras con tu presencia 
cada rincón de mi ser 
incluso el más hondo y secreto, 
¡qué banal sería todo, 
qué petulante y afectado, 
qué inútil y fastidioso! 

Jardín conmovedor. 26

Se les duerme el corazón
a quienes no lo escuchan ni obedecen,
su deseo pierde hondura
y acaban buscando no más
la apariencia de felicidad,
dejan de lado el genuino bien
seducidos sus sentidos
por una cáscara hueca,
ocupa sus afanes una cosa
vacía y sórdida
y hasta pueden asesinar
perdida toda dignidad
por asirla con sus manos,
son alientos extraviados
en el camino de la vida,
indiferentes al sentimiento,
esclavos de su propia máscara,
muro de mentiras
de la avaricia y la indolencia,
no consiguen del mundo
más que vil ceniza
y dejan en sus semejantes
un reguero de sufrimiento,
yo vislumbré la ventura
tan solo en un sentimiento,
no me cuidé de llenar
mis manos tan vacías,
hice de la existencia
ilusión sin forma,
te entregué todo mi pecho
y toda mi vida
a cambio solo de amor,
del amor más puro y libre,
del que no está en las palabras,
ni en las cosas que los ojos ven,
ni en los documentos en los que estampa
un sello el poderoso Estado,
no soy señor de nada
pero mis entrañas están
rebosando de ti,
para los ciegos, yo no sería
más que un estúpido idiota
pero yo sé que mi fortuna
es la mayor del planeta. 

miércoles, 25 de marzo de 2015

Refugio de sensatez. CCCXVI


El corazón de una mujer 
es libre como un pájaro 
y no nace para obedecer 
sino para seguir su instinto, 
un poema no es una opinión, 
es el clamor furioso de un alma 
sublevándose por el bien, 
si yo tuviera alguna duda 
de la verdad de lo que he dicho, 
no estaría escribiendo estos versos, 
solo se lo haría oír
a algún amigo 
cuando mi ánimo estuviera 
predispuesto a la especulación, 
yo no quiero un mundo mezquino, 
sin esperanza para el ser humano, 
no quiero que la vida sea 
camino de servidumbre y cautiverio, 
nada me importa la opinión 
de quien sí lo espere, 
para mí es un alma muerta 
que no merece mi voz. 

Refugio de sensatez. CCCXV

Foto: Tammam Azzam

Israel solo tiene vanagloria, 
su máscara de fuerza y destrucción 
esconde un vacío infinito 
como el que va dejando a su paso 
en el pueblo en que se ceba. 

Refugio de sensatez. CCCXIV


Para ti, 
saharaui que te afanas bajo el Sol 
para limar tu pobreza, 
no serían los beneficios 
que, de la explotación de tu tierra, 
esperan obtener los que mutilan 
tu libertad y tu dignidad, 
ni siquiera Marruecos lograría 
más que una escuálida tajada, 
sería casi todo 
para las sebosas multinacionales 
servidoras de la vanagloria 
del grosero tío Sam, 
él se envanece 
de ser la espada del Señor, 
justísima representación 
del bien divino en la Tierra 
pero está pasando a la Historia 
por su sombrío egoísmo 
como agente del Infierno 
para mayor gloria de Satanás. 

Jardín conmovedor. 25

Para el servidor de las máscaras 
y acaparador de vanagloria, 
nada es más indecente que soñar, 
torcerá el gesto escandalizado 
ante cada expresión ajena de grandeza 
y elevará a los cielos su clamor 
a mitad del escenario 
contra la osadía de quien hace un bien 
sin esperar provecho, 
nosotros dos no queremos 
una calle con nuestro nombre 
ni que nos arrojen flores 
para que las pisemos al pasar 
y por eso nuestros corazones 
están llenos de mariposas 
y, amándonos, no consentimos 
límites para la libertad. 

Refugio de sensatez. CCCXIII

La pasión del alma cautiva 
es el desprecio 
y su criterio, 
la mezquindad. 

Refugio de sensatez. CCCXII

Hoy el Sol
no ha brillado sobre las flores,
fría y desnuda lluvia
ha caído en sus pétalos,
se ha detenido la primavera
como, en mi aliento, la alegría
porque mis sueños se demoran
mientras que el día avanza sin pausa
indiferente a ellos. 

Jardín conmovedor. 24

Acúname en tu dulzura, 
alivia con tu miel 
las heridas del desprecio, 
da calor a mi amargo frío, 
libera mi corazón 
de mi infinito agravio, 
saca con tu presencia grata 
de mi pecho este cruel desierto. 

Refugio de sensatez. CCCXI

La muerte me aprecia poco,
en su mundo de todos los días,
me mira torciendo el gesto,
no quisiera otra cosa
que perderme de vista,
detesta mi orgullo y no le gusta
verme feliz,
ella y yo no unimos bien,
desde siempre me ha menospreciado,
no me quiere, no le gusto,
le parezco abominable,
la muerte quiere ponerme
sin parar la zancadilla,
ansía mi desolación, mi ruina,
mi desencanto, mi desesperación,
tan profunda es su inquina
que quisiera ver tumbado
cada uno de mis sueños. 

Jardín conmovedor. 23

Los enemigos de la libertad 
quieren escuchar bellas palabras 
pero sin demasiada verdad 
envuelta en ellas, 
son esclavos del prejuicio 
y el bien es demasiado puro 
para sus sojuzgadas almas, 
se dejan llevar 
por la dulce voz de un poema 
pero viven en la indolencia 
y no les inquieta la injusticia, 
deberían revolverse 
contra su negra tibieza 
porque encadena sus almas 
y las debilita y refrena 
pero el miedo los paraliza 
y apartan sus ojos 
de la hiriente evidencia, 
mis poemas no sirven 
al voluptuoso placer, 
cuando te canto mi amor, 
no me sobra el aliento, 
lo necesito todo 
para empujar la servidumbre 
hacia un definitivo abismo, 
te quiero con la desesperación 
del que combate por redimirse 
debatiéndose contra el frío muro 
que han levantado los hombres 
y poco me importa si soy hermoso 
mientras peleo y me agito 
o si resulto agradable 
al paladar del lacayo. 

Jardín conmovedor. 22

A tan tiernísima y tímida señorita, 
¿con qué dulces palabras la incitaré 
a que se siente en mis piernas 
y me llene el rostro de besos? 

Estante luminoso. CIX

Tres adioses a quienes desprecian mi compañía 

Te vas porque te dan miedo 
la libertad y la vida 
y la verdad reprimida 
pero, en mi lucha, no cedo, 
vete con Dios y descuida. 

Pues censuras cuanto exhibo 
aun sin costarte dinero 
y te marchas altanero 
como si fueras un divo, 
dulce viaje, carretero. 

Creíste que estaba atado 
mi ardoroso corazón 
y, al darte una decepción, 
me abandonas enojado, 
cuentas con mi absolución. 

martes, 24 de marzo de 2015

Refugio de sensatez. CCCX


Que no estorben tus alas, 
que no manchen tu plumaje blanco, 
que solo el aire te roce 
en tu vuelo de la vida, 
que ningún hombre te compre, 
ni te utilice, ni te aprese, 
ni te enseñoree, ni te escarnezca, 
no eres trofeo de la carne 
ni mercado de la vanagloria, 
que no te hagan una esclava, 
no cedas al chantaje, mujer, 
que no hagan de ti instrumento 
para el sufrimiento en la Tierra, 
vive la libertad que te exige 
tu indómito corazón. 

Refugio de sensatez. CCCIX

Foto: Tammam Azzam

¿Dónde descansa el corazón 
en una civilización donde es útil 
el asesinato y la vileza? 
¿Qué juguete aliviará 
el alma asustada de un niño, 
con qué palabras bendecirá el mundo 
un anciano al cerrar los ojos, 
qué espejo soportará 
la mirada firme de un hombre 
en una civilización que no condena 
la infinita estupidez de Israel? 

Refugio de sensatez. CCCVIII


Los corazones muertos 
no comprenden tus sueños, 
tu sed de orgullo, 
tu afán de libertad, 
no pueden ver 
tu alma de arena y desierto 
huyendo del barro 
hacia la azul excelsitud, 
los corazones muertos 
solo ven petróleo en el Sáhara 
y fosfato y filones de poder 
porque anhelan la humillación 
y viven para el absurdo. 

Refugio de sensatez. CCCVII

¿Cómo justificaré mi sueño? 
¿Qué provecho tiene, a quién le interesa? 
Es un vano capricho, 
un reflejo de la nada, 
un sendero a ningún lugar, 
una luz tan leve, tan leve 
que no brilla en la noche, 
languidece apartado, 
débil como un moribundo 
porque lo sueña en silencio 
un solo corazón. 

Refugio de sensatez. CCCVI

Hay gente tan escrupulosa 
en materia política 
que tiene al humilde amor 
por tráfico de influencias 
corrupto e intolerable. 

Refugio de sensatez. CCCV

Podría llegarme la muerte 
antes de que mi corazón apurara la vida, 
en medio de esta indiferencia, 
de esta tibieza, de este letargo indolente, 
de este desapego absurdo, 
podría venir el adiós 
antes de hacer brotar 
toda la luz que encierra mi pecho, 
podría dejar que el sepulcro consumiera 
lo que nació para la ventura 
sin un solo gesto de rebelión 
engañado por la ilusión 
de eternidad banal en que me envuelve 
el vacío flujo de los días. 

Refugio de sensatez. CCCIV

Tu carcelero te da su pan 
porque tú le das tu libertad, 
a él no tienes que amarlo 
pero a quien te da dignidad 
sin pedirte nada 
hazlo tu amigo eterno 
y dale tu alma. 

Jardín conmovedor. 21

Te quiero porque eres la vida 
en su condición más inherente. 

Estante luminoso. CVIII

Tres quintillas a los labios de mi amada 

Miel derretida y bendita 
que le rebosa y derrama, 
atestada, henchida rama, 
llena de fruta exquisita 
es la boca de mi dama. 

Con la extremada dulzura 
de sus labios, me libera 
mi rosa de primavera 
de mi prisión y estrechura 
y, gozoso, salgo fuera. 

Tiene en los labios mi amada, 
pliegues de una rosa rosa, 
olas de una mar undosa, 
gorjeos de un ave alada 
y aire de una mariposa. 

lunes, 23 de marzo de 2015

Refugio de sensatez. CCCIII


Eres el elixir de la vida, 
quien te usa o hace de ti su trofeo, 
quien te degrada por ser mujer 
es prisionero del mundo 
y el vasto cielo 
sembrado de estrellas es para él 
el techo de una jaula vil. 

Refugio de sensatez. CCCII


Niños del Sáhara, 
que soñáis con el orgullo, 
almas nobles e inocentes, 
que detestáis la humillación, 
criaturas del Sol, 
penetradas por la primavera, 
¿de quién podríais ser, 
a quién podríais pertenecer 
si no hay orillas 
para el enigma de la existencia? 

Refugio de sensatez. CCCI

Arma la mano el corazón vacío, 
escarnece el pecho degradado; 
Israel no es feliz 
porque no conoce el amor. 

Jardín conmovedor. 20

Llama de ternura lame mi pecho 
estremecido de devoción, 
dame a besar tu amado rostro 
para que te envuelva en mi calor. 

Jardín conmovedor. 19

De besos francos y plenos,
he de cubrir tu rostro
para mostrarte mi lealtad
y sosegar tu corazón,
eres la luz de mis entrañas,
el alma del mundo,
la presencia ineludible,
la evidencia más clara
y mi ser esencial está
penetrado del tuyo,
que brote en tu tierno pecho
un enjambre de mariposas,
alegra tu dulce aliento,
querido bien mío,
porque mi amor es real
y vivo solo para ti. 

Refugio de sensatez. CCC

Si no hay indulgencia para mí
porque solo obedezco a mi corazón,
¿en qué sueño, en qué afán, en qué esperanza,
en qué tierna luz he de empezar
con mis deslealtades
para obtener aquiescencia? 

Estante luminoso. CVII

Siete décimas a la hermosura de mi amada 

Jardincito de grandezas, 
como el del cielo estrellado, 
es tu rostro venerado 
y el resto de tus bellezas, 
son lindas todas tus piezas, 
gozosos, tus mil rincones, 
como dulces bendiciones, 
como rosas extremadas 
que, frescas y perfumadas, 
conmueven los corazones. 

Tienes el aire de un sueño, 
etéreo y luminoso, 
extraño y maravilloso, 
lo obedezco con empeño, 
a su fuerza, me domeño, 
me subyuga todo el ser 
su estremecedor poder, 
lo leo en tus ojos sabios 
y en tus tiernísimos labios 
y en cuanto doy en leer. 

Tu rostro es pura dulzura 
que se me hunde en el aliento 
porque es su sumo alimento, 
adoro hasta la locura 
la forma de tu hermosura 
su admirable claridad, 
sus reflejos de bondad, 
su transparente inocencia 
porque es toda tu apariencia 
umbral de la inmensidad. 

Una rosa delicada 
recién abierta y hermosa, 
exuberante y graciosa, 
a tu lado, es casi nada, 
no la busca la mirada, 
el corazón no la admira, 
placer y gozo no inspira 
pues muchísimo más pura 
es tu extremada hermosura 
con la que mi alma delira. 

Paladeo en tu semblante, 
su levedad femenina, 
su solemnidad divina, 
esa gracia exuberante, 
ese aire tan elegante 
esa ternura exquisita, 
esa inocencia infinita 
de que rebosa tu cara 
y mi mirada no para 
de beber su miel bendita. 

Eres brillo de lucero, 
blanca rosa con rocío, 
perla del aliento mío, 
más que a mi alma aún te quiero, 
a mí mismo te prefiero, 
eres bella sin medida 
como la Tierra y la vida, 
como el entero universo, 
como el aliento de un verso, 
tengo en el pecho tu herida. 

Mariposa tan bonita, 
tan ligera y delicada, 
tan elegante y salada, 
tan preciosa señorita, 
tan hermosa florecita, 
¿a qué la he de comparar 
si no la puede igualar 
ni la aurora tan siquiera, 
ni la dulce primavera, 
ni el azul e inmenso mar? 

domingo, 22 de marzo de 2015

Jardín conmovedor. 18

Eres preciosa 
como un sublime arcángel. 

Refugio de sensatez. CCXCIX

¿Y por qué dejar perder esta vida, 
por qué aguardar siempre a mañana 
para reconocerte feliz? 
¿Crees que alcanzar un sueño es fácil, 
acaso no merece tu deseo 
todo tu esfuerzo y tu empeño? 
¿Qué esperas conseguir de la indolencia, 
de qué te sirve un corazón 
dormido y subyugado? 

Jardín conmovedor. 17

Eres sencilla y transparente, 
no hay doblez en tu corazón, 
tu amor es real 
como la azada que empuñaba 
cuando la tierra acogió 
mi sudor y mi agonía, 
como la luz de mi ventana 
o el frío de la calle, 
como las montañas que me rodean 
o las flores abiertas estos días 
para recibir a la primavera, 
me quieres con la claridad 
del sol de la mañana 
o el agua que sacia mi sed, 
no te une a mí la vanagloria, 
ni una falsa compasión, 
ni las aspiraciones egoístas 
de un espíritu banal 
sino la ternura de tu pecho, 
que busca la luz 
de mi aliento franco, 
eres libre 
como el viento en una pradera 
y, en tu amor, no hay sombras
sino tan solo 
una llana verdad. 

Jardín conmovedor. 16

Prométeme 
que vivirás conmigo la eternidad, 
no querré dejar de ser 
mientras te tenga a mi lado. 

Refugio de sensatez. CCXCVIII

No juegues, niño, con tus juguetes, 
los juguetes son mentira, 
los sueños no existen, 
el honor es solo una apariencia 
y el amor, solo interés, 
deja ya tus juguetes, niño, 
y mira a la mujer de negro, 
mírala cómo cabalga 
y cómo lo arrasa todo, 
déjala que te salude, 
con sus dedos descarnados 
y te deje en el alma 
su marca de desolación. 

Jardín conmovedor. 15

Permite que me una a tu raíz 
allanando tu tenebroso vello 
delicadamente con mi mano, 
permite que deje 
en el umbral de tu secreto 
el saludo fraterno de mis dedos, 
permite que reverencie 
el alma de tu fragilidad 
con la caricia más pura, 
con el más inocente roce, 
con el más tierno pase de mi palma, 
permítemelo, olvida tu pudor, 
permítemelo, dulce rosa, 
daré sosiego a tu corazón 
comunicando mi cotidianidad 
a tu esencia más honda. 

Jardín conmovedor. 14

Ni la arrogancia ni la vanagloria 
tienen sitio en tu pecho, 
tu orgullo es grande 
y no quieres lo que no es tuyo, 
he conocido a personas 
capaces de humillar a un hombre para ensalzar 
la más hueca de las máscaras 
pero tú corazón está vivo 
e impera sobre ti, 
no quiero nada de esa otra gente, 
rémoras de la libertad, 
pero bendigo y exalto la vida 
no más que por tu presencia. 

sábado, 21 de marzo de 2015

Jardín conmovedor. 13

Me ha dicho un hombre mezquino 
que para amar es necesario 
el egoísmo, 
quizá yo sea egoísta 
por querer dártelo todo 
y por sentir dolor 
si alguna cosa no la tomas, 
quizá falto a la generosidad  
por haberte metido en mis entrañas 
y no poder ya arrancarte de ellas 
más que con la misma vida, 
quizá tenga razón 
ese obstinado señor 
y son los gélidos y exangües 
quienes desbordan de altruismo. 

Refugio de sensatez. CCXCVII

La sociedad es un infierno 
porque hay demasiados ciegos. 

Refugio de sensatez. CCXCVI

El espíritu del arrogante habita
donde hozan los cerdos. 

Refugio de sensatez. CCXCV

Lo que se impone en el mundo 
con mayor autoridad 
es la traición. 

Refugio de sensatez. CCXCIV

¿Y cuando el vasto mundo parece 
una prisión asfixiante 
y a tus ansias de luz 
responden las tinieblas de la inmensidad? 
¿Por qué nos exigen 
una bondad que no es nuestra 
si, cuando más cerca estamos de ella, 
es cuando más solos nos dejan? 

Refugio de sensatez. CCXCIII

No es belleza, no es fortaleza, 
no es dignidad 
lo que sale de mi boca 
cuando escribo mis versos 
sino el vómito sanguinolento 
de unas entrañas que se sublevan 
contra un horrible oprobio. 

Estante luminoso. CVI

Cinco quintillas al rey de Marruecos 

Bajo tu chilaba de oro 
tu vientre de soberano 
luce demasiado ufano 
piensa si es tuyo el tesoro 
o han de cortarte la mano. 

Al saharaui le robas 
su preciada libertad, 
¡qué zafia es tu majestad, 
que acrecienta sus arrobas 
con el hurto y la maldad! 

No eres nada generoso 
si lo vas bien a juzgar 
pues lo que haces es quitar 
el tesoro más valioso 
y el que más se debe amar. 

Si tus carnes opulentas 
se vieran tan maltratadas 
como las gentes honradas 
cuya dignidad violentas 
bailarían tus papadas. 

¿Dónde tienes la nobleza 
que te hace ser soberano 
si te has llenado la mano 
con el hurto y la vileza 
y aún golpeas al hermano? 

Jardín conmovedor. 12

Nos amamos con dulzura, 
sin hacernos daño, 
nuestro roce es delicado 
como el de una brisa tibia. 

Jardín conmovedor. 11

Para un demonio, 
el amor no es excusa para nada 
porque no importa mucho 
pero a mí poco se me da 
de su sórdido infierno 
pues solo he venido al mundo 
para cuidarte y quererte. 

Jardín conmovedor. 10

Tienen las almas crueles 
un afán de obviedad 
y hacen hablar a sus lenguas 
más que a su corazón, 
ansían la estridencia 
y el abundar de las apariencias 
y, aunque rebosan de ruidos, 
están vacías por dentro, 
su afición es apagar 
las humildes llamas del sentir 
porque está corrompida 
la de su propio pecho, 
alientos tan jactanciosos 
luchan por abarcarlo todo 
y solo saben dar amor 
a la máscara que cultivan, 
sin embargo, tú, bien mío 
estás siempre muy callada 
pero, con un monosílabo, 
matas toda mi soledad. 

viernes, 20 de marzo de 2015

Jardín conmovedor. 9

Descansa, bien mío, 
de toda inquietud, 
reposa en mi pecho 
tranquila y dichosa 
porque te quiero y te acepto 
tal como tú eres 
y el regazo de mi alma 
es entero para ti. 

Refugio de sensatez. CCXCII

El camino del interés 
no es el del corazón, 
que conduce recto 
hasta la luz de los otros. 

Refugio de sensatez. CCXCI

Un pecho mezquino 
disfruta humillando 
porque quiere la dignidad 
toda para él. 

Jardín conmovedor. 8

Me has dado toda la eternidad 
y todo el universo 
hasta el último confín. 

Jardín conmovedor. 7

¿Para qué quiero la vida 
sino para gozarte? 
¿Qué me da este mundo sórdido y frío 
sino el paraíso que tú encierras? 
¿Para qué me sirve el alma 
sino para dártela entera a ti? 
¿Qué aliento habita mis caminos 
con sus cielos, sus montañas, 
su hierba y sus pájaros 
sino el de tu corazón infinito? 
Mezquine su amor 
el sensato burgués 
para que no falte para él mismo, 
que es su máxima preocupación 
que yo te lo daré sin límites 
porque nunca se me acaba. 

Jardín conmovedor. 6

Tengo helada el alma 
por el frío de los otros, 
mi corazón ya no sabe 
abrirse a mis semejantes, 
he aprendido lecciones 
a fuerza de humillación 
y mi curtido pecho 
conoce poco el calor 
pero contigo mis entrañas 
arden en incendio vivo, 
acércate, concédeme tu presencia 
para que me traspase 
la luz de tu amado aliento, 
sácame del duro invierno 
de estas horas de la noche, 
alíviame con el bálsamo 
de tu infinita bondad. 

Refugio de sensatez. CCXC



Tu melfa brilla esta mañana 
como la aurora, 
tus ojos me miran 
con el dulzor de los dátiles, 
la libertad rebosa 
en nuestros corazones, 
la policía merodea husmeando, 
quieren matar nuestro resplandor, 
avanzan agazapados, 
escarban y hozan en la tierra 
buscando el rastro,  
pero los hijos de la eternidad 
nunca perdemos la inocencia, 
somos claros como el Sol 
y las bajas sombras 
no pueden sojuzgar nuestros rayos, 
tu rostro es amanecer, 
umbral del Paraíso, 
dame el ser con tus labios 
y olvidemos ahora la muerte 
y sus máscaras viles. 

Refugio de sensatez. CCLXXXIX

Dicen los espíritus estrechos 
que hay que resignarse con la infelicidad, 
que al corazón le hacen bien 
los límites pragmáticos, 
que nada es más saludable que el realismo 
del pesimista, 
que, para evitar la tristeza, 
lo mejor es no soñar, 
sus vidas son 
correctas y ordenadas, 
sin espacio que valga 
para la feísima libertad 
y hasta quisieran saber 
qué día van a morir 
para imprimir las esquelas. 

jueves, 19 de marzo de 2015

Jardín conmovedor. 5

Tu forma es el puente hacia tu esencia 
y me conmueve como un pajarito, 
como una flor, como un bichito, 
como la inmensidad del mar y del cielo, 
como un caminito de primavera, 
como el umbral de un gozo, 
como un torrente de esperanza, 
como luz que aclare las tinieblas, 
tu forma es el pretexto 
para que te ensalce y reverencie 
y me vuelque en tu servicio. 

Refugio de sensatez. CCLXXXVIII

Hay poetas puristas 
que no quieren escribir 
poemas a Palestina 
porque creen que es solo política, 
asunto de la fría lógica 
y no del veleidoso corazón, 
creen que, pasado un tiempo, 
cuando ese asunto se olvide, 
a nadie le interesarán unos versos 
que hablen de él 
porque ya no preocupará 
a espíritu alguno del mundo, 
el amor es eterno 
y llegan al sentimiento 
las palabras que lo aluden 
pero las fronteras son cambiantes 
y un pecho desnudo y sincero 
da muy poca importancia 
en qué lugar hayan de estar 
pero yo sí escribo poesía 
para el problema palestino 
y lo hago tan desinteresadamente 
como cuando hablo del amor 
pues nací con Palestina 
en la raíz de mi corazón, 
Palestina es la supervivencia, 
Palestina es el honor, 
Palestina es la libertad, la justicia, la bondad, 
Palestina es el amor mismo, 
la generosidad, la felicidad, la esperanza, 
la inmaterialidad del espíritu, 
el brillo de las estrellas, 
la belleza de las flores, 
Palestina es la verdad, la vida, el destino, 
es todo aquello que inspira los poemas, 
Palestina es la Poesía 
y el pecho que no la ame 
está muerto y helado. 

Refugio de sensatez. CCLXXXVII

Las manos ansiosas de lodo, 
acostumbradas a abrazar el bajo cieno 
y a hurgar en el barro 
apremiadas por un desmedido afán 
no saben acariciar 
las alas de las mariposas. 

Jardín conmovedor. 4

Quiero que arda mi llamita 
en mi escondido seno, 
que no apague mi ilusión 
esa bestia que todo lo arrasa, 
que mi humilde y flaco aliento resista 
los embates del mal, 
que no mueran mis sueños, 
que los días sean primavera 
y no sórdido presidio, 
que tu corazón y el mío 
nunca dejen de acercarse 
y tu luz y tu miel 
curen en mi aliento 
el dolor y la desesperanza. 

Jardín conmovedor. 3

Hay quien cree seriamente 
que es más inteligente y maduro 
si acalla a su corazón 
y, envuelto en una frialdad impasible, 
se entrega al servicio incondicional 
de la lógica y la utilidad, 
estas almas tan razonables 
desearían quitar a un niño sus juguetes 
para que no vagara su mente 
o urbanizar los bosques para aumentar 
el producto interior bruto, 
no dudan de que su autoridad 
es beneficiosa para todos 
y la imponen en sus hogares 
convencidos de que no hay nadie 
tan sensato como ellas, 
no creen en otra cosa 
que lo que perciben sus sentidos 
y su manía más irreprimible 
es poseer y enseñorear, 
estos alientos tienen 
conductas de exterminador 
y, a su lado, la esperanza 
es una empresa imposible, 
tú, tierno amor, sabes 
que, sin embargo, a mí me quedan estrechos 
todos los reglamentos 
y que cada mañana empieza 
un mundo nuevo para mí, 
yo no te amo 
con juicioso pragmatismo 
sino entregándotelo todo a ti, 
que eres 
lo único que me importa. 

miércoles, 18 de marzo de 2015

Estante luminoso. CV

Lloran ángeles azules 
con aliento de mujer 
la desdicha de una vida 
despojada de placer, 
desearon ver la luz, 
en el mundo, florecer, 
alcanzar la altiva cumbre 
en el oficio de ser 
pero su tiempo en la Tierra 
de dolor y frío fue 
pues recibieron martirio 
de quien osaron querer. 

Unos hombres sin orgullo 
las lograron retener, 
la incertidumbre y el miedo 
las consiguió contener, 
una tiranía vil 
las sometió a su poder, 
siendo criaturas sublimes 
nada creyeron valer, 
la desgracia más absurda 
hubieron de padecer 
pues recibieron martirio 
de quien osaron querer. 

Están sus azules alas 
heridas, manando miel 
pues, en vida, no pudieron 
sobre la brisa ascender, 
en su pecho, se refleja 
el alma de quien las ve 
pues vivieron para otro 
que no las dejaba ser, 
de parte a parte las hieren 
rayos del amanecer 
pues recibieron martirio 
de quien osaron querer. 

La crueldad siempre me ha sido 
muy difícil de entender, 
jamás osé maltratar 
a un hombre ni una mujer, 
cuando la ira me ha vuelto 
agresivo sin querer 
he reparado mi daño 
como ha sido menester 
pero ellas se tropezaron 
con un más gélido ser  
pues recibieron martirio 
de quien osaron querer. 

Por mi infancia de tormento 
y de escarnio y mala fe 
creí malvada a mi amada 
cual los niños de mi ayer 
pues me cegó la locura 
y de ruindad la acusé 
cuando volví en mis cabales 
negras lágrimas lloré 
mas mi maltrato para ellas 
casi una caricia es 
pues recibieron martirio 
de quien osaron querer. 

Cuido a la chica que quiero 
con muy sutil proceder, 
no quiero que sufra nunca 
para su alma merecer, 
el buen amor de los hombres 
libre y dulce debe ser, 
atento, considerado, 
entregado, tierno y fiel 
mas estos ángeles fueron 
en un invierno a caer 
pues recibieron martirio 
de quien osaron querer. 

La amargura de sus vidas 
hace sus pechos mover 
lloran diamantes y gemas 
sembrando el cielo de bien, 
su mirada es oleaje 
con que su fulgor verter 
que eterna noche vivieron 
y luz no pudieron ver, 
brillan solas en la altura 
evitando a cada quién 
pues recibieron martirio 
de quien osaron querer.