jueves, 30 de abril de 2015

Jardín conmovedor. 136

Confía en mí,
la mansedumbre colma mi pecho,
te amo con mi ternura,
con mi ansia de libertad,
con un impulso de entrega,
estremecido de bondad,
no te amo por vanagloria,
no me ufano de tenerte,
no quiero sojuzgarte,
ni tampoco que sufras,
ni que seas distinta,
ni reprimir tu destino,
nunca heriré tu libertad,
nunca te exigiré
nada a cambio de mi amor. 

Grietas para un muro. 131

Quieres correr más que el tiempo
para que no te atrape la muerte,
tienes el alma entera
para tu reloj,
vives para las cosas
que puedes ver y tocar,
necesitas matar la luz
que, en la libertad, brilla
y arrancar la esperanza
del corazón que sueña,
quizá te quiera, quizá
pero detesto lo que eres. 

Jardín conmovedor. 135

Seré tu guerrillero de la palabra, 
por ti me batiré por la libertad 
con furiosa determinación, 
por ti transfiguraré 
mi lúgubre indecisión 
en una lucha atrevida 
por el bien y la justicia, 
el escarnio me hirió 
sembrando la duda en mi aliento 
pero mi pecho inflamado 
de amor y de orgullo 
ya no cede ante el cinismo, 
ya no vacila ni teme, 
ya no se abate afligido, 
ya no cree en los que humillan, 
mi corazón toma el rumbo 
por sus caminos dorados 
del servicio a la humanidad 
y, con la fuerza del lenguaje, se arroja 
contra las huestes de la mentira 
pues el mundo que tú quieres 
yo te lo tengo que dar. 

Grietas para un muro. 130


Vamos a darles premios 
a quienes maltratan a sus mujeres, 
premio al burro con más nublado entendimiento 
para el que le grite, 
premio a la rata más cobarde y rastrera 
para el que le haga un moratón, 
premio al cerdo más inmundo 
para el que nunca la ayude en casa, 
premio a la hiena más sarnosa y vil 
para quien la humille y escarnezca 
y premio de honor 
al gusano más asqueroso y ruin 
para el imbécil 
que no la deje divorciarse 
y vivir al fin en paz, 
con tan aparentes galardones, 
de seguro que les sube 
su insignificante autoestima 
y, más satisfechos de sí mismos, 
dejan ya de hacer el animal. 

Grietas para un muro. 129

Yo no busco la aquiescencia 
ni me perturba el desprecio, 
no creo en quien me condena 
ni me agravia quien me hace escarnio, 
no tiene jueces la vida 
porque reina el corazón, 
no me avergüenzo de ser 
lo que muestra mi desnudez, 
la hipocresía cobarde 
no me puede intimidar, 
no es obscena una vagina 
sino un corazón mezquino, 
soy más libre que la lluvia 
porque me alienta el amor 
y no sirvo a quienes dictan 
leyes para vivir. 

Jardín conmovedor. 134

Yo no te voy a cambiar 
por las cosas que brillan, 
no voy a humillarte 
por vanagloria o cobardía, 
no voy a sofocarte, 
ni a quitarte esperanza, 
ni a herirte, ni a disminuirte, 
mi amor no es egoísta 
sino grande y verdadero, 
descansa en mí, 
como en un refugio. 

miércoles, 29 de abril de 2015

Jardín conmovedor. 133

En mi vida, mis semejantes 
no me han celebrado mucho, 
para ellos no he sido 
gran motivo de admiración, 
a la hora de la verdad, 
me dejaban de lado 
como se deja una cosa 
por atender a otro asunto 
más digno para ellos, 
no llenaba mi pecho 
su demostración de afecto 
porque en ella no encontraba 
todo el rigor de la verdad 
pero tu amor es real, 
no es un amor de palabras, 
ni de vacíos rituales, 
no desemboca en la nada 
cuando más lo necesito 
pues tienes el corazón 
despierto y profundo 
y brilla entre la multitud 
como una estrella en la noche. 

Grietas para un muro. 128

Los otros conquistaban 
la cumbre de sus deseos, 
a mi alrededor todo era 
apacible satisfacción, 
la felicidad tocaba a cada cual 
con la facilidad de lo inevitable 
pero para mí no había esperanza, 
todos mis sueños se perdían, 
en la vida, solo encontraba 
horror y desolación 
y no había fuerzas en mi aliento 
para rebelarme 
porque ya no tenía 
ninguna fe en mi dignidad. 

Grietas para un muro. 127

Horror infernal
se escondía detrás del mundo,
pesadillas para el alma hechas vida,
mil ojos que vigilaban y condenaban,
susurrantes voces rebosando odio,
hielo y maldad infinitas
asomando tras las máscaras,
eso traía la locura,
eso entraba en mí y me atormentaba,
crueldad sin límite, descarada, cínica,
que eludía incluso
la piedad de un reconocimiento
ya no por medrosa hipocresía burguesa
sino porque mi duda les parecía
solo una puerilidad
y, más allá de tanta insidia,
de tanto desprecio y tanta arrogancia,
el vacío más profundo,
solo desesperanza y banalidad,
sufrimiento y tedio
y, cuando regresaba
al sosiego de la soledad
y mi espíritu recuperaba sus fuerzas,
el tormento de la culpa,
la amarga nostalgia de inocencia
castigaba mi alma
porque aquellas presencias malvadas,
intransigentes y adustas
eran jueces de la moral verdadera
y me habían reprobado. 

Jardín conmovedor. 132

Eres la inmensidad donde me disuelvo, 
el descanso en que me abandono, 
el deleite con que me sacio, 
la paz largamente esperada. 

Grietas para un muro. 126

En mis delirios, presentía 
almas de hielo, 
sedientas de humillar, 
inmisericordes y soberbias, 
amigas solo de lo obvio, 
escrutadoras de la hueca apariencia, 
que condenaban 
por la más leve fragilidad, 
yo sé muy bien 
que solo eran locuras mías 
pero ¿acaso los locos 
no saben nada del mundo? 

Grietas para un muro. 125

Tuve amigos en mi juventud
que eran un misterio para mí
y, más de una vez,
me provocaron el horror
cuando no la indignación,
hallé hombres de izquierda
elitistas hasta la vanagloria,
damas burguesas que afectaban humildad,
hombres de grandísimo corazón
con la crueldad de las hienas
y personas campechanas
amigas de la erudición,
caí en el delirio
siendo el hombre más cuerdo
y me condenaron a la soledad
estando hambriento de amor. 

Grietas para un muro. 124

Durante muchos meses, incubé
en mi primera juventud
la fantasía ardiente de un amor
que ansiaba con agonía hacer real
pero mis fuerzas no bastaban
para vencer mi pudor
y declararle mi sentimiento,
solo conseguí hablarle
unas cuantas palabras
aunque, en mi corazón, ella estaba
presente sin cesar
como una flor que no se abría,
como un río que no llegaba al mar,
cuando al fin le declaré mi interés
con el alma enferma y desvaída
tras luchar con furia suicida contra mí,
ella me confesó
que salía con alguien,
aquel lance ni siquiera sirvió
para vencer mi cohibición
y toda mi juventud la pasé
en una amarga soledad
pero me hizo adicto al tabaco
y solo pude dejarlo
muy cerca ya de enfermar. 

Grietas para un muro. 123



No cabe en mi imaginación
mujer más bella que Luscinda,
amanecer de la vida para Cardenio,
que, al perderla,
perdió toda luz, todo gozo, todo interés
y hubo de aliviar su agonía
arrancándose el mundo. 

martes, 28 de abril de 2015

Jardín conmovedor. 131

Toda la gloria que preciso en la vida 
es el puesto que ocupo 
en tu corazón sencillo. 

Jardín conmovedor. 130

Creerán los hinchados de vanagloria
y los necios indolentes e hipócritas
que saben lo que es el amor
pero no lo han tocado,
no lo han visto, no lo han olido,
no ha entrado en sus corazones algo
como lo que nosotros sentimos. 

Jardín conmovedor. 129

Dicen que son 
quienes hacen la guerra 
los salvadores del mundo, 
los que traen la libertad 
y la justicia a los hombres 
pero yo no me creo 
ni una palabra 
porque la justicia y la libertad 
son cosas del amor 
y no del rencor y la muerte, 
dicen que van a salvarnos 
con sus arsenales y sus hombrecitos, 
que les debemos la vida 
porque el trabajo de esclavos 
en que vivimos sumergidos 
no es suficiente tributo 
a la humillación y el agravio 
que, como personas sencillas, 
nos toca padecer, 
la mentira tiene 
muy pocas patas, 
a mí no me engañan 
yo sé que el bien 
es lo que tú y yo hacemos 
y la verdad, 
lo que siente nuestro corazón. 

Grietas para un muro. 122

Foto: Tammam Azzam

Sueñan los hombres inocentes 
con el amor y la libertad, 
no quieren armas para sus manos 
ni blindaje para sus pechos, 
les basta el amanecer 
para henchir sus espíritus, 
tienen luz en sus corazones 
y le cantan a la vida, 
el mañana es de los buenos, 
no le queda mucho a la maldad, 
la claridad del bien 
humillará a los necios, 
por eso no me cabe duda 
de que Israel volverá 
a quedarse chiquitito, 
replegará sus fronteras 
hasta límites humildes, 
se comerá su vanagloria 
y sus razones espurias 
y pondrá sobre su cabeza 
la bandera de Palestina 
para pagar tanta sangre 
y tanto sufrimiento. 

Grietas para un muro. 121

¿Cuántas guerras hacen falta 
para que la revolución se mantenga 
y podamos tomar sitio 
en las filas para el pan? 
¿Y no sería mejor 
revolucionar nuestros corazones? 
¿Cuándo vamos a ser 
hombres los hombres? 

Grietas para un muro. 120

La guerra no es cosa de hombres,
es cosa de bestias. 

Grietas para un muro. 119

Soy hombre de sosiego 
y no me gustan 
ni la juerga ni la guerra. 

Jardín conmovedor. 128

La hipocresía y la frialdad 
cuidan de las palabras 
aunque no del corazón, 
quisieran que yo callara 
los nombres que tienen las partes 
de tu sagrado cuerpo, 
no creen que pueda haber 
pureza en la desnudez 
porque esperan más de los hombres 
que su sencilla verdad, 
piensan que merecemos 
la vergüenza y la culpa 
por ser lo que nacimos siendo, 
quieren que sujete mi lengua 
y no mencione tus pezones, 
ni tus muslos, ni tu pubis, 
ni tu ano, ni tus nalgas, 
ni tu sublime vagina, 
que me calle abochornado 
las palabras que te desnudan, 
que piense que eres inmunda 
en lo más inherente de ti, 
ignoran que la libertad 
es la esencia de la inocencia 
y hacen de la vida 
un estanque infecto. 

Grietas para un muro. 118


Tengo sombras en el corazón 
a las que el Sol nunca llega, 
nací con ellas, son esencia mía 
porque el destino quiso 
que viviera anhelando, 
envuelto en sueños que se retardan, 
implorando a la vida 
quimeras y paraísos, 
con nostalgia de la eternidad, 
humildemente insatisfecho, 
no disfruto de la banalidad 
porque la aflicción me hace profundo, 
me hieren las humillaciones 
porque mi aliento está en las estrellas 
ávido de libertad, 
no busco lo mismo 
que el rey de Marruecos, 
su alma y la mía 
no son semejantes, 
él cree que es inmortal 
pero yo ya estoy 
llorando la muerte. 

Grietas para un muro. 117

Foto: Tammam Azzam


Tendrían que ir a la guerra las gallinas
y dedicarse al espectáculo las ovejas
y tocar el violín los cocodrilos
y hacer vigilia los viernes las serpientes
y tener sed las criaturas del mar
para que yo creyera
las mentiras de Israel. 

Grietas para un muro. 116

Es tan responsable y seria 
la desesperanza... 

Jardín conmovedor. 127



Tu cuerpo es infinito 
y tu alma, inmortal. 

lunes, 27 de abril de 2015

Grietas para un muro. 115

El mundo era tan ajeno 
que, incluso en la huida, 
solo hallaba cautiverio. 

Grietas para un muro. 114

Los dioses, Penélope, y la vida 
sondean tu paciencia, 
no dejes que te arranquen la esperanza 
los servidores de la obviedad, 
tu corazón aún brilla 
en medio de tanto cinismo, 
aún ama y aguarda, 
aún sueña y palpita vivo, 
que la arrogancia y la maldad 
no extingan tu inocencia, 
la necesitas 
para el nuevo amanecer. 

Jardín conmovedor. 126



Los cuerpos Danone 
no tienen alma 
y se deleitan con la fortaleza 
pero tú y yo 
somos seres vulnerables 
a los que hiere la mentira. 

Grietas para un muro. 113

Cuando los otros se volvieron inalcanzables, 
mi alborozo por tener al fin en mis manos 
la edición de la colección Austral 
del Conde Lucanor 
me pareció tan indecente 
que lo oculté como pude 
de calle en calle de Orihuela. 

Grietas para un muro. 112

Nadie hablaba de fragilidad, 
preferían pensar 
en cualquier otra cosa. 

Grietas para un muro. 111

Necesitaba una esperanza 
para mi corazón  
pero nadie me daba otra cosa 
que límites y normas. 

Jardín conmovedor. 125

Eres un mundo completo 
pero tan chiquito y tan ligero 
que puedo levantarte del suelo. 

Jardín conmovedor. 124



Mucha amargura ha dejado 
en mi pecho la soberbia 
pues la hallé en el corazón 
de demasiados humanos, 
mi vida ha sido sombría, 
cargada de soledad 
porque los otros guardaban 
solo agravios para mí 
pero tú tienes la sencillez 
de la luz de la aurora 
y, en tu alma, no hay más 
que libertad y valor. 

Grietas para un muro. 110



No hay gigantes, Sancho, con tanta dignidad 
como un corazón sencillo. 

Grietas para un muro. 109



Aquella mujer 
de imaginación fértil 
en cuya fantasía cupo 
la reanimación de la carne muerta 
y que habló del dolor de un monstruo 
con el alma tierna 
condenado a la soledad 
por la incomprensión de los hombres, 
aquella mujer yo sé 
que vivió una tristeza infinita 
porque veía en las ásperas peñas 
y en los desiertos de hielo 
lo mismo que yo. 

Grietas para un muro. 108


¡Qué desesperante es 
el letargo del corazón! 
¡Cuánto se añora el placer de vivir 
cuando está seco nuestro pecho! 
¡Pero con qué rigor nos obstinamos 
en huir del amor, 
que rencor, qué desprecio, 
qué frío imperturbable nos posee, 
que locura nos arrastra 
por los caminos del odio 
escapando de la fragilidad! 
La hombría de Mohamed VI 
es apariencia hueca, 
solo es valiente el hombre 
que asume su debilidad, 
no es aumentando el poder 
que se dignifica un ser humano 
sino saldando su deuda 
con sus semejantes, 
el rey de Marruecos domina y sojuzga 
creyendo que así conquista su libertad 
pero, en rigor, él no es más 
que un esclavo entre los esclavos. 

Grietas para un muro. 107

Foto: Tammam Azzam

¿Sabes, Israel, 
cuánto duele la soledad, 
cuánto nos amargan el corazón 
quienes echamos en falta, 
cuánta ira nos corre por dentro 
porque no comprendemos su ausencia, 
cuánta culpa nos atormenta 
por no tenerlos a nuestro lado, 
sabes, Israel, 
cuánto se necesita el amor? 

domingo, 26 de abril de 2015

Jardín conmovedor. 123

Eres blanda y suave 
como la hierba tierna 
o la brisa de verano, 
deja que mis dedos se enreden 
en tu cabello moreno 
y que mi mano explore 
el rigor de tus rodillas. 

Grietas para un muro. 106

Sospecha de tus vecinos,
no creas a nadie,
los humanos son perversos,
solo quieren tu dinero,
solo sexo y notoriedad,
teme tu futuro,
quizá tengas un cáncer,
piensa siempre mal,
no hagas ninguna excepción,
el silencio es mal asunto,
la tranquilidad es señal
de que algo extraño está pasando,
donde brilla una luz,
se cuecen conspiraciones,
después de la risa,
viene el amargo llanto,
no te descuides nunca,
no des paz a tu corazón,
no dejes de estar alerta
porque quien vigila muere
responsablemente. 

Jardín conmovedor. 122

Eres mi portento, 
mi secreto fabuloso, 
mi asombro, mi maravilla, 
mi extraño descubrimiento,
eres mi cajita
de sorpresas y emociones,
mi tesoro escondido,
mi saquito de ilusión,
eres la raíz
de todos mis deseos,
el hallazgo que sacia
toda la sed de mi aliento. 

Grietas para un muro. 105

¿Por qué callan los otros, 
por qué este silencio a mi alrededor, 
cuál es esa terrible culpa 
de la que ni siquiera se atreven a hablarme, 
cómo escapar a su condena 
si examinan mis hechos 
pero no escuchan mi corazón? 

Estante luminoso. CXXXI

A quien quiero más que a mi vida 

¿Dejar marchar a mi rosa querida, 
al bien de mis entrañas, a mi chica, 
a la que mi existencia entera explica, 
a mi tierna princesa consentida? 

¿No suplicar a mi gozosa herida, 
a quien jamás me humilla o perjudica, 
a mi manantial de miel pura y rica, 
al gozo más extremo de mi vida? 

¿No pedir perdón a mi palomita, 
perder por arrogancia a mi lucero 
aun siendo la cosita que más quiero? 

Primero cantaría en una ermita 
cubierta de pelo mi cabecita 
la misa como hermano misionero. 

Jardín conmovedor. 121

La censura de los otros 
ha llenado de inquietud mi conciencia 
durante toda mi vida 
aunque, a fin de cuentas, a ellos 
solo les movía su interés, 
casi no he visto más en la vida 
que las críticas de mis padres, 
los reproches de mi hermana, 
las amenazas de mi religión, 
el frío apremio de mis profesores, 
el escarnio en el colegio, 
la mofa en el instituto, 
la sorna en la universidad, 
el desprecio de mis tíos, 
la humillación de mis primos, 
la incomprensión de mis amigos 
y la ojeriza de mis vecinos, 
me han golpeado con la culpa 
hasta porque estaba enfermo, 
hasta por ser fumador, 
hasta por mirar a una mujer, 
hasta por regar un huerto 
y, a pesar de todo, 
nunca he renunciado al bien, 
cuando llegaste, tenía 
un hambre viva de inocencia 
pero tu corazón recto 
me dio el alivio de su indulgencia, 
me enseñaste que no hay pecado 
sino error y sufrimiento, 
me abriste tu pecho 
pese a su rigor para el bien, 
dejaste que quedara ahíta 
mi sed de bondad, 
has podido perdonar 
con tu dulce piedad 
mis faltas más severas, 
no has juzgado mis hechos 
sino mi oculta esencia, 
no has deseado mi obediencia 
sino mi amor desnudo, 
tienes en tu aliento la luz 
que me libera y purifica 
y me redimes del mal 
como si fueras un ángel. 

sábado, 25 de abril de 2015

Jardín conmovedor. 120

También un agricultor puede 
remontar lo sublime, 
a veces, él también escapa 
a la humillación y la bajeza, 
también yo puedo cantar 
hiriendo el pecho más duro, 
rozar con mi corazón la luz 
de la vida y la verdad, 
también mis entrañas encierran 
la claridad de la inocencia, 
no todo lo mío es obvio y grosero 
como el espíritu de una bestia, 
también tiene sed del bien 
la sangre de mis venas 
y sabe amar como ama 
el aliento de un dios, 
también un agricultor merece 
la dignidad y el honor, 
no siempre está sumergido 
en el lodo y el estiércol, 
también a mí se me han concedido 
los dones de la existencia 
y el afecto de un ángel sencillo 
resplandeciente de bondad 
quiere acariciar también   
mis adentros de labriego. 

Grietas para un muro. 104

Mujer, cree en tu corazón, 
que no te sojuzgue la razón 
porque tu corazón es solo tuyo 
pero la razón es de todos, 
incluso de los verdugos. 

Jardín conmovedor. 119

Tengo sed de inocencia 
y tu amor me sacia, 
el roce de tu purísima mano 
me da la paz del bautismo, 
tu mirada recta me expía y limpia, 
el calor de tu noble pecho, 
el beso de tu boca sencilla 
arrancan el peso de mi conciencia, 
me libero del pecado 
amándote sin medida, 
entregándote mi vida 
y toda el alma, 
solo tú me redimes, 
solo tú me confortas 
porque en tu aliento no existe 
sombra de mal. 

Grietas para un muro. 103

Foto: Tammam Azzam

¿Cómo le diremos a un niño palestino 
que su corazón es malo 
porque, para ser bueno, 
hay que ser israelí? 

Jardín conmovedor. 118

Tan bonita es tu carita 
que aflige mi corazón 
porque la tierna inocencia 
de tus rasgos sobrehumanos 
me despierta en la conciencia 
nostalgia de la bondad. 

Grietas para un muro. 102


Muy hondo en el pecho, 
donde ningún otro lo ve, 
silencioso y solo 
porque no tiene igual en el mundo 
está el bien de los hombres, 
no en el cetro de los reyes, 
ni en los libros de la Ley, 
ni en las arengas de los políticos, 
ni en los proyectos de inversión, 
ni en las armas de la policía, 
los saharauis aún lo tienen, 
alentando su esperanza, 
dándoles fuerza para resistir, 
protegiendo su dignidad, 
respirando en sus sueños, 
endulzando sus primaveras 
pero Mohamed VI 
y quienes le ayudan 
ya no tienen nada, 
solo oropel y tramoya alimentando 
su patética vanagloria. 

viernes, 24 de abril de 2015

Grietas para un muro. 101

No descansa nunca 
el corazón de un esclavo 
porque sus dueños se arrogan 
propiedad sobre su conciencia. 

Jardín conmovedor. 117

¿Qué es verdad en este mundo? 
¿Quién confía a los otros 
sus adentros desnudos? 
¿Hace alguien algo más 
que fingir, urdir y ocultar? 
¿De qué sirve entregar el alma, 
arrostrar la realidad con valor 
si nadie puede escapar 
de los golpes de la humillación? 
Soy tan vil como el sucio lodo, 
no soy nada 
para mí ni para nadie, 
solo un grumo de carne y huesos 
cuyo destino es 
la vulgar ceniza, 
de poco sirve disimularlo, 
mi dignidad tan solo es 
tramoya de un escenario, 
nada es valioso 
de cuanto alumbra la calle 
porque en la calle no caben 
la libertad ni el amor, 
la vida es para el escarnio, 
para el desprecio y la crueldad, 
la felicidad no importa 
porque solo somos esclavos, 
déjame que me acoja 
en tu cálido regazo 
y solace mi pecho 
con la miel de tu aliento, 
alivia con tu mirada 
mi infinito agravio, 
méceme en tu mansedumbre 
para que la paz me envuelva, 
sé que a tu corazón le llega 
toda mi bondad, 
toda mi nobleza y mi inocencia, 
sé que tu boca es sincera 
y no escondes una condena, 
dime si te ha asolado 
el gélido roce de la hipocresía 
o si todavía crees 
en la caricia de tus semejantes. 

Grietas para un muro. 100

Ojalá la dignidad y el amor
no fueran nunca mentira, 
ojalá la hipocresía 
lamiera el fango asqueroso, 
ojalá las buenas reputaciones 
cayeran como fruta podrida, 
ojalá hubiera un dios 
para castigar la vileza. 

Jardín conmovedor. 116

Buscando una explicación a tu rostro 

El Universo entero declina, 
toda la inmensidad se hace nada, 
el vacío lo devora todo 
y, de pronto, aparece tu semblante, 
tu cara bendita, 
tu rostro gracioso y tierno, 
y en él hallo el refugio 
a la devastación cósmica, 
él escapa a la ruina 
con su armonía infinita, 
con su claridad de mañana, 
con sus destellos y sus pliegues, 
con sus remansos de miel y atardecer, 
el mundo es una oscura cárcel
que quiere engullirme 
pero tu rostro encierra el infinito, 
él derriba mi cerca 
y libera mi pecho, 
me colma por dentro 
con su vastedad sin límite, 
navego en su dulzura 
como en un lago manso 
y salvo la vida 
prendido a su bondad. 

Grietas para un muro. 99

Cárcel de hielo es el tiempo
en que nos faltan los otros,
cruda huella en el alma que graba
la navaja de la muerte. 

Jardín conmovedor. 115

Dime que has visto
las raíces de mi pecho
y te conmueve la sed
que mi alma siente de bien,
dime que compadeces
la agonía de mi desaliento,
que comprendes el ansia
con que añoro la bondad,
pon tu dulce mano
sobre mi corazón desolado
y deja en él toda la esperanza
que el mundo me quita,
la luz de un ángel palpita
en el regazo de tus ojos,
solaza con tu mirada
mis entrañas más hondas
estremecidas por el agravio
de la fría soledad. 

jueves, 23 de abril de 2015

Grietas para un muro. 98

Un poema no tiene que gustar 
sino decir la verdad 
que nadie quiere oír. 

Grietas para un muro. 97

Me he asomado 
al corazón de los malos 
y solo he visto en él  
cáscaras de nuez. 

Grietas para un muro. 96

No debieron mis padres enseñarme 
a temer la opinión 
pues no hay que juzgar a una persona 
porque no es un instrumento, 
ellos nacieron en un mundo 
donde el hombre era propiedad, 
donde no primaba la felicidad 
sino la utilidad, 
la verdad se escondía 
y la libertad estaba muerta, 
para que un ser vivo obedezca, 
hay que arrancarle su orgullo, 
llenar de miedo su aliento 
y asfixiar su instinto, 
me inculcaron que tenía 
que parecer bondadoso, 
que no parecerlo era horrible, 
tanto como no serlo, 
por eso las burlas 
y el desprecio de los otros 
me atormentaron en mi infancia 
demasiado hondamente, 
llevaba en el pecho el mandamiento 
del esclavo cautivo, 
parecer bueno 
y buscar la aquiescencia, 
el mundo se reducía 
a un escenario para las máscaras 
donde mi aliento no hallaba 
descanso para su vacío, 
sentía que la mentira 
ocultaba el alma de mis semejantes 
y que esta era horrible y helada, 
despojada de todo bien, 
cuando mi mente enfermó, 
la inocencia se marchó de mi corazón, 
la culpa y la vergüenza 
me atormentaban sin cesar, 
no era bueno 
porque a nadie se lo parecía, 
me creía el hombre más vil 
que habitó jamás el mundo. 

Grietas para un muro. 95

Mi corazón está despierto, 
arde en viva llama, palpita 
anhelante del bien, 
mis sentimientos están 
desnudos ante los otros, 
mis manos están abiertas, 
no quiero asir nada, tan solo 
conquistar la inocencia, 
escapar del peso vil 
de la culpa y la vergüenza, 
no finjo, no me oculto, no maquino, 
muestro lo que soy 
con la inquietud del que se sabe 
impotente y mezquino 
frente a un mundo que juzga 
los hechos y no las almas, 
no puedo mejorar mi virtud, 
doy todo el bien que tengo, 
toda la esperanza y la ilusión 
que a mí mismo me alientan 
mas, si mi bondad no es entendida 
y caigo en el oprobio, 
moriré un poco por dentro 
porque me enseñaron a acatar 
la condena de mi sociedad. 

Jardín conmovedor. 114


Mis padres me enseñaron 
a ser humilde y obediente 
creyendo que mis semejantes merecían 
mi acatamiento y mi agravio, 
aún espero la aquiescencia 
de las autoridades 
pensando que no es mejor 
hacer lo que me dé la gana, 
me duele cuando los buenos 
no sienten como yo siento 
porque el sentir delincuente 
es un pecado mortal, 
supongo que no son malas 
las ganas que tengo 
de besarte en la boca, 
santo Paraíso, 
y de rozar tu cara, 
que es la de un ángel bendito, 
de alisar tu cabello, 
negro y tenebroso, 
y abrazarte con ansia 
para hacerte mía 
pero, si lo fueran, 
me veré obligado 
a pedirle bula 
al papa Francisco 
porque reprimirlas 
no está en mi poder. 

Grietas para un muro. 94


¿Qué le espera 
a un niño saharaui 
en un colegio de marroquíes? 
Irá con su carterita 
cada mañana 
mohíno y angustiado 
porque los otros niños 
se meten con él 
con todos esos motes 
de la imaginación cruel 
sonando a cada instante, 
los amigos que haga 
le traicionaran en cuanto se trate 
de cuidar las apariencias, 
el horror y el vacío 
envolverá las horas del recreo 
mientras los otros chicos 
se lo pasan bomba,  
tendrá que pelear muchas veces  
aunque no quiera 
porque el honor está 
por encima de todo, 
presidirá su aula 
la foto de Mohamed VI, 
el rey que quiere 
que golpeen a su familia, 
le enseñarán que Marruecos 
es glorioso vencedor 
del Frente Polisario 
del que dirán que es perverso, 
sanguinario y demente, 
volverá a casa 
con un nudo en la garganta 
pensando que el mundo no es 
lo que su corazón quiere 
y, cuando esté solo en su camita 
y nadie le vea, 
se le saltarán las lágrimas 
rogándole a Alá. 

miércoles, 22 de abril de 2015

Grietas para un muro. 93


Tu dignidad no cotiza en bolsa, 
vale menos que un trozo de tierra, 
menos que una ambición de Estado, 
menos que unos planes de población, 
menos que una recepción real 
modosa y altanera, 
menos que la vanagloria 
de un patriotero marroquí, 
menos que la porra 
con que te atizan los policías 
pero no en mi corazón 
pues te siento un misterio, 
un enigma inefable, 
un umbral al infinito 
que humilla con su esplendor 
el cenagal de la idolatría. 

Grietas para un muro. 92

Foto: Tammam Azzam

Su condena está cargada 
de motivos razonables, 
siempre apoya la razón 
a los alientos de piedra, 
la lógica les da argumentos 
para el odio y el desprecio, 
no creen lo suyo soberbia, 
no lo creen asesinato, 
no lo creen infamia 
sino sensata justicia 
porque para ellos Palestina 
es la tierra de los judíos 
y la muerte de tantos niños 
y el sufrimiento de tantos hombres, 
para ellos no es más 
que una simple discusión. 

Grietas para un muro. 91

Foto: Tammam Azzam

Para ellos los sueños 
no valen nada, 
quieren algo más porque los sueños 
son cosa de locos. 

Grietas para un muro. 90

Hay carraspeos 
que atraviesan la espalda 
sin dar espacio 
a un movimiento de defensa. 

Grietas para un muro. 89



No hubo piedad 
para el alcalde de Casterbridge 
porque vendió a su mujer 
en medio de una borrachera 
pero sí la ha habido 
para todos esos canallas 
que la retienen a su lado 
con un diario tormento. 

Grietas para un muro. 88



Habló Clarín de una mujer 
de corazón inocente, 
obsesionada por lo que sentía 
en un mundo frío e hipócrita, 
de su horror, nació un amor 
corrompido y espurio, 
para las almas viles 
que la sojuzgaban, 
siguió la vida 
dando sus goces 
pero ella fue castigada 
con el oprobio y la culpa. 

Grietas para un muro. 87

Con muchísima humildad,
se quedan con nuestras vidas
los indolentes hipócritas. 

Jardín conmovedor. 113

Mis padres 
han tenido toda su vida 
un hijo de tres años, 
el mundo en el que han vivido 
era el País de las Maravillas, 
fueron 
los más extraños del condado, 
personajes tan insólitos 
solos los hay en los cuentos, 
timoratos e ignorantes, 
se escandalizaban de mi audacia 
aun a mis cuarenta años, 
siempre me sentí por ellos 
más raro que un perro verde, 
creía mis raíces 
las de un ser de otro planeta, 
los padres de los otros 
eran almas corrientes 
personas de su tiempo, 
indulgentes y liberales, 
pero yo he vivido temiendo 
las penas del infierno 
y las veía venir 
al más mínimo asomo de orgullo, 
me inculcaron humildad cristiana 
en tierra de la arrogancia, 
reprimieron mi coraje 
y, sin defensa ante el desprecio, 
mi espíritu enfermó, 
cuando llegaste tú 
hace solo tres años, 
me creía incapaz 
de enamorar a una chica, 
cargaba con la culpa 
del débil e impotente 
que piensa que no merece 
el amor con el que sueña 
al tiempo que me sentía 
sucio solo por desearlo, 
muchas veces te he hecho daño 
con mis dudas y acusaciones, 
te has tenido que alejar 
cuando puse en cuestión tu amor 
pero tu infinita tolerancia 
sabe perdonarlo todo 
y mi pecho enamorado 
ha descubierto con asombro 
que el placer no es 
enemigo de la inocencia. 

Grietas para un muro. 86

Foto: Tammam Azzam

¿Por qué le obsesiona tanto 
su interés práctico 
si la vida no sirve para nada, 
por qué tiene tanta prisa 
en llegar adonde quiere 
si todos los caminos llevan a la muerte, 
porque busca con sus ojos 
y apresa con sus manos 
si es su corazón 
el que está vacío? 

Jardín conmovedor. 112

Has redimido el mundo, 
has arrancado el pecado 
de mis días en la Tierra, 
has hecho un paraíso 
de cualquier lugar y cualquier hora, 
el mal ya no tiene poder, 
tu luz impera en mi vida. 

martes, 21 de abril de 2015

Jardín conmovedor. 111

Mi afán es entrar 
en el corazón de los ángeles delicados, 
reflejarme en su belleza, 
recibir su caricia y su sonrisa, 
encumbrar mi dignidad, 
tengo sed de inocencia y luz 
porque mi pecho está agraviado, 
apenas confío 
en el afecto de los otros, 
la intransigencia enfría sus almas 
y las vuelve remotas, 
su roce es humillante 
porque, en sus conciencias, no hay 
piedad para mi debilidad, 
el mundo me parece un invierno 
con muy pocas flores, 
la calle me desasosiega 
con su mirada condenadora, 
los ángeles son un remanso 
a tanto helado egoísmo, 
su leve roce disipa 
la amargura de mi afrenta, 
tú has redimido mi aliento 
con el esplendor de tu pureza, 
has liberado mi vida 
abriéndome tu regazo, 
tu ternura infinita 
consuela mi desolación, 
eres la luz más excelsa 
y la más cálida llama, 
eres amor en el hielo 
y me has hecho tuyo. 

Grietas para un muro. 85

Alguien me dijo 
que debíamos sufrir 
mientras el mundo no fuera justo 
pero, para mí, la existencia 
es un precioso regalo, 
despreciarla es una profanación 
pues solo se vive una vez, 
no merezco una cruel agonía 
que perturbe mi conciencia 
porque todo el bien que es preciso 
lo tengo dentro de mí, 
voy sembrando a mi alrededor 
libertad y ventura, 
no consiente mi voluntad 
la tolerancia al dolor, 
solo me hiere la angustia 
cuando voy tras de lo vano 
y no me tienta acogerla 
con un corazón estoico 
pues lo vano no es mi afán 
sino mi yerro. 

Grietas para un muro. 84

Hoy día se exalta el sexo 
como la esencia del amor 
como si cuanto la vida diera 
lo tocara la mano 
porque los hombres se entregan 
gustosos a la esclavitud 
huyendo de la libertad y la esperanza 
rindiendo a su prisión un culto 
demente y depredador, 
las almas libres son 
para este reino de la obviedad 
extranjeros sin derechos 
amontonados tras la impasible valla 
de la mentira y el mal. 

Jardín conmovedor. 110

Detesto la vanagloria 
pero me desborda la satisfacción 
cuando pienso en la cara que pondrán 
todas esas personas fatuas 
que alguna vez en mi vida 
me han echado en cara mi insignificancia 
poniendo en duda mi inteligencia, 
mi apostura, mi valor 
y la anchura de mi espíritu 
al saber cuánto me ama 
una mujer tan hermosa, 
de tan extremada inteligencia, 
tan valiente y bondadosa, 
tan competente en su profesión, 
con tanto mundo y tanta clase, 
tan honesta, culta y sensible como tú, 
me creyeron cobarde, 
pueblerino y cateto, 
feo, incapaz y aburrido, 
extraño y maniático, 
me creyeron mediocre, idiota, inocente, 
las antípodas del erotismo, 
un motivo para la risa 
pero he conquistado 
el corazón de una mujer muy seria 
capaz de enamorar a un príncipe 
y de dar lecciones a un premio Nobel, 
seguro que les dolerá bastante 
pues comprenderán que eran ellos 
los declarados catetos. 

Estante luminoso. CXXX

Ocho quintillas de amor a mi amada 

Paga tu amor con mis besos 
mi voluntad a tu vera  
pero, besando, una hoguera 
pide a mis labios excesos 
y te beso aunque no quiera. 

Como una estrella en la noche 
brillas en mi amante sueño, 
hacia ti guía su empeño 
haciendo bravo derroche 
mi aliento pobre y pequeño. 

La amargura de mi amor 
es tu distancia infinita, 
aun de ti mi boca ahíta, 
tendría mi alma dolor 
de su cárcel no expedita. 

Eres mi dios venerado, 
cumbre de la perfección, 
te adora mi corazón 
con un fervor extremado 
sin ninguna condición. 

A la sombra de mi patio, 
sentado quieto a tu lado, 
se vería remansado 
con el sosiego más grato 
mi corazón agitado. 

La belleza y la dulzura 
te rebosan en el ser 
no hay en el mundo mujer 
que pudiera más ternura, 
en mi corazón, mover. 

Los ángeles te han formado 
de miel, de luz y de rosas, 
de perlas y mariposas, 
de seda y oro labrado 
y de brisas deleitosas. 

Dulce amada, nuestro aliento 
se ha unido en la eternidad, 
luces de inmortalidad 
penetran este momento 
perdido en la inmensidad. 

Grietas para un muro. 83


Dejadme que os diga 
que quien sojuzga a un ser humano 
no es más que una bestia vil 
y no tiene majestad alguna. 

Grietas para un muro. 82


Tu cuerpo es sagrado 
como las formas de un dios, 
quien lo profana y humilla 
es un traidor 
y está condenado. 

Grietas para un muro. 81

Foto: Tammam Azzam

El fascismo es basura 
podrida y cobarde, 
refugio de la hipocresía 
y la grotesca vanagloria 
pero Israel 
le debe su auge 
porque es, en rigor, 
la ideología que nos domina,
tienen los hombres
las almas débiles
como llamas mortecinas
que suplican afecto
y la fuerza no es más
que la máscara de la locura
y el signo de la degradación. 

lunes, 20 de abril de 2015

Jardín conmovedor. 109

Cuando yo iba al colegio,
el grotesco fascismo
lo envolvía todo,
si mostrabas mucho afecto
por un amigo,
creían que eras marica
y eso era terrible
excepto si se ocultaba,
si jugabas con las niñas,
los profesores pensaban
que te ibas a afeminar
y, con aspereza, te lo censuraban,
si sentías deseo sexual,
estabas pecando
y te imponían también
el castigo de la vergüenza,
hasta el gay con más vocación
se afanaba por aparentar hombría
y condenaba la ternura,
la hipocresía poseía
hasta a las almas más jóvenes
y los maestros eran tan fatuos
como violentos y autoritarios,
salí de la infancia
hundido en la desesperanza,
con el aliento estremecido y desolado,
con tanto agravio en mi corazón
que mi espíritu se quebró,
en los otros no veía
sino rivales de mi dignidad,
no me creía capaz
de merecer el amor,
media vida pasé
en un invierno de mi pecho,
olvidado de sentir,
huyendo de mis semejantes,
reviviendo sin cesar
el martirio de la humillación
hasta que llegaste tú,
que no tenías por la derecha
ni una gota de respeto
pero eras indulgente
como el más excelso de los ángeles
y no condenabas los sentimientos
ni humillabas con tu roce,
la tarde que tú llegaste,
sentí liberarse mis entrañas
de los hierros que las aherrojaban
pues me enseñaste que el cariño
era posible en el mundo
y había un ser humano
que, sin interés, me lo daba. 

Grietas para un muro. 80

Yo soy 
el más humillado de los humanos 
y escribo poemas 
para mostrar toda mi ruindad, 
no puede haber criatura 
víctima de tanto agravio, 
tan herida en la raíz 
de su dignidad esencial, 
en estos versos, os brindo 
todo lo que soy, 
estoy desnudo, exhibiendo 
mi vileza y mi debilidad, 
si sois mejores, gozad 
ufanos de vuestra superioridad 
y dejemos para siempre de temer 
el crudo rostro de la verdad. 

Grietas para un muro. 79

No se escucha nunca
la voz desnuda de los niños,
se piensa que son tontos,
que no saben hablar,
que no entienden de la vida,
que no tienen dignidad,
no se escucha a los poetas
que dicen la verdad,
no hay sitio para sus poemas
en los escenarios públicos,
el honor es para los versos
de apariencia fastuosa
de corazones cautivos,
sojuzgados y yertos,
no se les presta atención
a las almas sencillas,
a las que quieren el bien,
la libertad y el amor,
el mundo es para los dormidos,
para los que no sienten,
los que no tienen esperanza
y aman la oscuridad,
mis sílabas son de la infancia,
me brotan del hondo pecho,
no quiero abrir los oídos
sino los mismos alientos,
quiero arrancar la maldad
de las entrañas de los hombres
mas no atienden a mis palabras
pues no halago las vanidades,
solo tengo sentimientos
que ofrecer a mis semejantes,
podría adornar mi apariencia
hasta el delirio más sumo
mas, si mis labios mintieran,
perdería mi ventura,
se dejan solas las almas
que ansían sobrevivir,
se las humilla y silencia
para que se marchiten
porque la Tierra es el reino
de la muerte y la servidumbre,
de las tinieblas y el mal
pero muy poco me importan
los laureles de la victoria
porque mi boca sincera
no da albergue a la cobardía
y, aunque muera ignorado,
moriré vencedor. 

Grietas para un muro. 78

Es pequeña, baja y vil 
el alma de quien humilla. 

Jardín conmovedor. 108

Habrá jardines dulces en la Tierra 
semejantes a los sueños más plácidos, 
habrá flores tan hermosas que parezcan 
surgidas de un pensamiento, 
brindará el mundo visiones 
que estremezcan como el rayo 
porque no quepan en el aliento 
pero no hay nada como tú, 
recuerdo de la eternidad 
que traspasa mis adentros. 

Jardín conmovedor. 107

Mon coeur 
déborde avec vous
me ocupas el alma, 
la tienes toda, 
je ai besoin de vous 
plus que de l'air, 
vous êtes plus essentiel 
que la lumière de mes yeux 
et le battement de mon cœur
muero por ti, 
estoy herido 
par les rayons de votre pureté, 
par les aperçus de votre immensité. 

domingo, 19 de abril de 2015

Jardín conmovedor. 106

Hoy es domingo pero yo 
no he ido a buscar diversión 
a donde otros se divierten, 
por eso estoy mucho más solo 
y una pertinaz monotonía 
se hace dueña de mis horas, 
no lo negaré, me gustaría 
un poco menos de silencio, 
el calor de otras presencias 
que no fueran frías y ufanas 
pero no siento tedio alguno 
porque mi pecho está despierto 
empujándome hacia el bien, 
guiando todos mis actos 
por la senda de la bondad y la justicia, 
no ceso de escribir 
para alentar la honestidad 
en el alma de mis lectores, 
no necesito más 
para gozar del tiempo, 
mi corazón late vivo 
porque le guardo esta lealtad 
y vuelca en mi espíritu 
toda la miel de la vida 
y, en la cumbre de los afanes 
con que doy servicio a mi sentimiento, 
te tengo a ti 
y, sin cesar, te entrego 
mi amor y mi reverencia 
porque eres tú 
la prioridad de mi conciencia, 
la raíz de mi deber en el mundo, 
emana de ti 
todo el ímpetu de mi piedad, 
por ti ansío 
la felicidad de los hombres 
con la vehemencia y la convicción 
de una fuerza de la Naturaleza, 
por ti reboso de inocencia 
como un ángel dichoso, 
por ti me arden las venas 
para que sirva a la humanidad.