domingo, 31 de mayo de 2015

Jardín conmovedor. 238



Nadie renunció a juzgar lo que soy 
hasta que tú llegaste, 
nadie creyó en mi corazón 
nadie respetó mi fragilidad y mi insuficiencia,
todos tuvieron un reproche 
contra mi condición, 
todos me encomendaron 
el amargo empeño de ser otro, 
todos cargaron mi conciencia 
con un peso insoportable, 
todos me condenaron y despreciaron 
excepto tú. 

Estante luminoso. CLV



Las cinco cosas que un burgués no quiere revelar en quintilla 

A María Carolina Roldán 

El buen burgués aparenta 
infinita caridad, 
muestra generosidad 
cuando se le tiene en cuenta 
siendo avaro en realidad. 

El amor de sus entrañas 
es la apariencia vacía, 
su alma está desierta y fría, 
poblada de telarañas, 
de su afecto, desconfía. 

El burgués, te contaré, 
va afectando ser hermoso, 
agradable y bondadoso 
pero, en sus hechos, yo sé 
que es un demonio horroroso. 

Hasta el extremo, modesto 
se quiere manifestar 
para verse agasajar 
al halago predispuesto 
siendo un fatuo singular. 

Es celoso defensor 
de una moral desfasada 
pero su alma degradada 
muestra muy poco rigor 
y la tiene condenada. 

Grietas para un muro. 247



Qué circunspectos, 
qué lógicos y racionales, 
qué impasibles y sufridos 
han de ser los hombres para que el fascista 
no los desprecie y se ría de ellos, 
qué pocos hombres tienen valor 
para su corazón mezquino, 
qué lodazal infecto 
es la humanidad para él. 

Jardín conmovedor. 237



Tu novio es burro, rosita mía, 
es capaz 
de ver salir el autobús 
y no tomarlo, 
de quedarse encerrado en una ciudad 
por no encontrar la salida, 
de volcar la bicicleta 
por no sacar el pie del pedal, 
de perder un billete 
de dos mil pesetas, 
de creer que conoce un alto secreto 
porque ha leído un best-seller, 
de elegir en un cine casi vacío 
justo el asiento donde hay un vómito, 
de echar el azúcar a las palomitas 
antes de que exploten, 
de dar cinco euros por caridad 
a una timadora, 
de decir en un examen 
que los romanos no hablaban latín, 
de tener una fe inquebrantable 
en las historias de extraterrestres, 
de creer que Cortázar 
era un hombre frío, 
de sospechar que mis amigos 
son espíritus del más allá, 
tu novio es burro, dulce alma mía, 
pero tu brillantez evita 
que lo eche todo a perder. 

Jardín conmovedor. 236


En el fondo, 
qué buen corazón tienen los fascistas,
devotos de su religión,
paternales y familiares,
custodios de las costumbres rectas
y la sagrada tradición,
amantes fieles de sus pertenencias,
a las que entregan
todo su calor y su desvelo,
preocupados por la política,
deseosos de imponer
el bien y el orden en el mundo,
pueden llegar hasta a la traición
porque se lo pida su familia,
pueden matar y torturar
por afecto a su patria
gozando de ello
con un alma infantil
y tan generosos son
que renuncian a sus almas
por parecer bien a los demás,
qué buen corazón tienen
esos miserables,
tú y yo los contemplamos
compadecidos de ellos
porque sabemos que no duermen
por el peso de sus conciencias
y que no tienen quién les quiera
como nosotros nos queremos. 

Grietas para un muro. 246



Refugio de la cobardía y la traición, 
depósito de inmundicias y banalidades 
es el alma del fascista, 
no hay sangre en su cuerpo, 
ni calor en su corazón, 
ni habilidad en su inteligencia, 
es un tozudo jumento, 
incapaz y fastidioso, 
que sabe lo poco que vale. 

Grietas para un muro. 245



Sopla la brisa
en los campos de Palestina
con la delicadeza con que en el pecho
brota la esperanza,
no saben reprimir los tanques
la libertad del viento
ni la fe del amanecer. 

Jardín conmovedor. 235



Qué insignificante es
el hombre que se ceba en el débil,
qué ansia de notoriedad
posee su espíritu cobarde,
cómo goza del dolor que causa
quien no sirve para nada,
él no sabría amar
tan verdaderamente como nosotros,
colmando de honor al otro,
ensalzándolo sin reservas
pues vive solo para sacar de la ruina
su mezquino orgullo,
tú y yo tenemos
las almas sencillas,
no queremos para nosotros
la dignidad de los demás,
nos queremos sin ufanarnos
de poder alguno,
humildes como los niños,
mansos como el amanecer,
inofensivos como las flores,
delicados como la brisa
pero el hombre que no se respeta
no sabe de afecto
y, aunque se afana por la gloria,
deja en el mundo la misma huella
que el vil excremento. 

Jardín conmovedor. 234



Cuánto das, cuánto bien haces 
y qué poco pides a cambio 
en este tiempo en que tantos 
saturan el mundo de sufrimiento 
sin que acierten a aportar nada. 

Grietas para un muro. 244


Quiere Mohamed VI modernizar su país, 
quiere darle hipocresía, 
avaricia, cobardía, indolencia, 
cinismo, egoísmo, deslealtad, 
quiere llevarle 
los adelantos de la civilización, 
el tedio, la insatisfacción, el desapego, 
la soledad, la tristeza, la desesperanza, 
qué buen rey el de Marruecos 
que roba a los pobres 
para rodearse de lujos. 

sábado, 30 de mayo de 2015

Jardín conmovedor. 233



Tu corazón es un jardín, 
un milagro, un volcán, 
una hoguera de ternura, 
tengo que entregarte el aliento 
para pagar tanta belleza. 

Grietas para un muro. 243



No se llena una vida 
con apariencias de afecto, 
no descansa el corazón 
en la aquiescencia del hipócrita, 
no conforta el alma 
un beso interesado, 
no hacen los sábados felices 
las presencias heladas, 
días umbríos han sido 
los de mi existencia, 
por los caminos brutales 
de la razón y lo obvio, 
sin la llama tierna y noble 
del amor puro, 
sin una hora para gozar 
de la paz de la inocencia, 
sin un lugar donde hallar 
verdadera ternura, 
en un mundo que solo creía 
en las cosas que se tocan. 

Grietas para un muro. 242



No importó nunca mi felicidad, 
solo importaba 
no cometer fallos. 

Grietas para un muro. 241



Espíritu embrutecido, 
modelado en el barro, 
que no sabes de estrellas 
porque tu interés es poseer, 
que apagas la llama de la vida 
porque te da miedo la muerte, 
que no tienes más horizonte 
que el que te dan tus sentidos, 
que amas con la tibieza 
con que se cumple una obligación, 
no digas que no soy justo, 
que no atiendo a mi deber, 
que no soy diligente, 
que me porto muy mal, 
que te molesto, que estorbo tu felicidad, 
no me condenes con tu rigor, 
no perturbes mi ventura ni atormentes mi corazón 
con tu razón estrecha y obvia, 
no exijas 
mi servidumbre abnegada 
porque yo solo me debo 
a mi desnudo sentir. 

Jardín conmovedor. 232



Que no aparezca la mediocridad, 
sigamos en esta cima, 
sumergidos en lo sublime 
sin que lo banal interrumpa 
la solemnidad que gozamos, 
que no triunfe el desencanto 
ni la tibieza mezquina y triste, 
méceme en tu regazo,  
apártame del frío 
que los otros me traen, 
que brille siempre esta luz, 
ahuyenta el miedo abominable 
que domina al corazón vacío. 

Grietas para un muro. 240



Qué poco aman los hombres 
cuando nadie los está mirando, 
cuando nadie les obliga, 
cuando no temen a nada. 

Estante luminoso. CLIV



Tres quintillas para cambiar el mundo 

A Eya Jlassi 

No está en la mano que apresa 
la ventura de la vida 
sino en la emoción sentida 
ni ama la boca que besa 
sino el alma conmovida. 

La dignidad de un humano 
es su verdad más sencilla 
y la traiciona y humilla 
quien, por el halago vano, 
con una mentira, brilla. 

La libertad es el bien 
y quien la reprime y frena 
sujeta con su cadena 
la bondad de cada quien 
y la armonía barrena. 

viernes, 29 de mayo de 2015

Jardín conmovedor. 231



Las almas que nos rodean aman solo
la máscara que cultivan,
a nadie quieren, a nadie se entregan,
solo ansían vanagloria
y vacíos placeres,
carecen de esperanza y fe,
están dormidas y heladas,
son solo una cáscara hueca
sin conciencia ni responsabilidad,
yo no vivo más que por ti,
no hallo gozo en el egoísmo,
lo que me quedo para mí
me hace daño en el corazón,
no busco absurdos botines,
no me guía la ambición,
todo el bien que persigo
es la luz de tu aliento,
el remanso de tu espíritu,
infinito y libre,
única patria
que, en la Tierra, reverencio
pero esa necia legión
va buscando su ventura
en el dolor de los otros
siguiendo el hábito frío
que depara el sepulcro. 

Grietas para un muro. 239



No todos oyen 
mas quien cierra su mente 
es el más sordo. 

Estante luminoso. CLIII



Diez consuelos para el hombre raro 

A mi prima Conchi Lorente 

¿Ni a tu familia le gustas? 
¡Suerte! Tus penas son justas. 

¿Tienes cara de caballo? 
Todo el mundo tiene un fallo. 

¿No pareces ni persona? 
A mirar tu rostro abona. 

¿Dicen de ti que eres tonto? 
Que te lo curen y pronto. 

¿No tienes explicación? 
Pide una investigación. 

¿Te desprecian los amigos? 
Déjalos con sus ombligos. 

¿Se ríen todos de ti? 
Que te lo contagien di. 

¿Te abandonan tus parejas? 
Pero tú también las dejas. 

¿Te han dado un premio al más raro? 
Pues ya lo tienes bien claro. 

.¿Todo el mundo te margina? 
Más se alejan de una ruina. 

Jardín conmovedor. 230



Hay quienes se pasan la vida 
haciendo la lista de lo que no es posible 
y descubriendo los límites 
que tiene cada cosa 
pero, amándonos tú y yo, contradecimos 
la totalidad de sus hallazgos 
y humillamos su vanidad 
de victoriosos conocedores. 

Grietas para un muro. 238



Nada me extraña que, en este mundo 
cautivo del prejuicio y la ceguera, 
donde se hace prisión del espíritu 
y desierto, de la vida 
y se aparta fríamente la mirada 
del rostro de la conciencia, 
aun critiquen algunos 
que no estilice mis palabras 
en los poemas que escribo 
o que no les ponga rima 
olvidando que estoy sirviendo 
a la verdad y a la decencia. 

Grietas para un muro. 237



En este tiempo de vanidad 
donde todos creen que conocen 
cada razón de cada cosa en el mundo, 
vivo yo sin motivos, 
sin explicármelo, con total ignorancia, 
respirando y amando solo 
porque me lo pide el corazón. 

Estante luminoso. CLII



Siete pareados a mi amada

Tu carita es una rosa
porque tu alma es bondadosa.

Eres tierna y delicada,
pareces miel derramada.

Tu timidez me enloquece
pues te adorna y favorece.

Tu almita alegre y traviesa,
haciendo burlas, me besa.

Tiniebla es tu negro pelo
como de la noche el cielo.

Tienes la mirada viva,
su dulce luz me cautiva.

Tu boca es undoso mar
donde temo naufragar. 

Jardín conmovedor. 229



¿Podrías creerme si te dijera 
que habría amor puro en mi mano 
aun cuando, anhelante de libertad, 
hurgara debajo de tu ropa 
buscando tu sublime prado, 
me creerías si te dijera 
que sería un impulso de la ternura, 
una manifestación de entrega, 
un obsequio de mi devoción, 
una reverencia a tu inocencia, 
podrías creerme si te aseguro 
que el deseo de mi carne no es nada 
frente a mi afán de quererte? 

Jardín conmovedor. 228



Haiku 

Vasto misterio 
en amanecer claro 
es tu mirada. 

Grietas para un muro. 236



Haiku por Nepal 

Guerra sin armas, 
matanza sin culpables 
y repentina. 

Grietas para un muro. 235



Soy diferente, 
raro para los otros, 
vil compañía. 

jueves, 28 de mayo de 2015

Estante luminoso. CLI



Tres nostalgias en décima

A mi prima de espíritu, Susana Escarabajal Magaña

Quisiera yo dignidad
para mi mísero ser,
de mi aliento remover
toda amarga suciedad,
librarme de la maldad
y empaparme de pureza,
que no fuera mi vileza
manantial de insuficiencia
y, rebosando inocencia,
triunfar sobre la tristeza.

Quisiera una alegre vida
sin sombrías soledades
gozar como en las ciudades
de mucha gente reunida,
toda noble y conocida,
toda bella y deleitosa,
tener la existencia hermosa
que nos hacen los amigos
y no la de los mendigos,
miserable y fatigosa.

Y quisiera estar al lado
de la que adora mi aliento,
respirarla como al viento,
besar su semblante amado
con el pecho apaciguado,
acariciar sus mejillas,
tocar sus manos sencillas,
tenerla fuerte abrazada,
contemplarme en su mirada,
disfrutar sus maravillas. 

Jardín conmovedor. 227



Y si la amarga culpa 
me hiere el corazón 
porque los otros siempre 
me han negado su calor, 
¿cómo no te voy a amar 
con el ímpetu del hambre 
habiéndome dado tú 
un afecto tan puro? 

Jardín conmovedor. 226



A ninguna norma consensuada
construida por la razón pura
obedecen mis sentimientos,
te amo como aman los delincuentes
y los tontos de remate. 

Grietas para un muro. 234



Con frecuencia goza
el alma humillada sin conciencia
del dolor de su semejante,
lo carga con la culpa y la vergüenza
como han hecho con ella,
sin remordimiento alguno,
creyendo que es un juego
o un acto de justicia,
las calles están llenas
de espíritus resentidos
que contemplan al extraño
con recelo censurador,
sus miradas enojadas
se abaten sobre lo que observan
y lo atacan con el desprecio
para herirlo y vencerlo,
su cerrada puerta les protege
de los golpes de los otros,
viven sin creer en sí,
con la insuficiencia de los demás
como su única certeza,
tienen de piedra sus corazones,
profanan la pureza
para salvarse de su agravio
y hacen de la agonía ajena
su dignidad,
necesitan que su acusación convenza,
que hiera y deprima,
que haga mucho daño
y apremie hasta el abuso
pues solo así,
imponiéndole una pesada carga,
se liberan de la suya misma,
su maltrato alcanzó
muchas veces mi propio sentir,
me arrancaron la confianza
en mi honorabilidad,
perturbaron mi mente
hasta el extremo más cruel
por un mezquino botín
de vanagloria y poder,
muchas veces, me siento
desterrado de la sociedad,
sumergido en un injusto oprobio
por la intransigencia de la humanidad
condenado con rigor
a vivir sin sueños,
sin esperanza, sin ilusión
por no ser mis sentimientos
razonables y adecuados,
la gente quiere juzgarme
y sentenciarme con severidad,
imponerme sus normas
extrañas y frías
sin que quede un rincón
en mi vida para el corazón,
tanto hielo tiene el pecho
del hombre afrentado
que quisiera volverse
ángel exterminador
mas ya voy sabiendo el poco bien
que hace el intolerante,
lo necio de sus prejuicios,
lo falso de su virtud,
ya no es capaz de apagar
mi llama con su jactancia
pues la bondad verdadera
respeta la libertad. 

Jardín conmovedor. 225



Muy largo tiempo, me poseyó el horror 
a la mirada de los otros, 
una insoportable incomodidad me perturbaba 
en presencia de extraños y amigos 
y tenía que abatir el rostro, avergonzado 
de cuanto era mi persona, 
sentía que mis formas violaban 
los caminos obligados 
y temía el reproche y la censura 
de aquellos ojos que me miraban, 
nadie comprendía mi actitud 
porque amaban su mundo 
y lo vivían con la frialdad 
del hábito y la familiaridad 
pero para mí la Tierra 
era gélida y hostil 
porque yo no era como esperaban 
todos los demás 
pero ahora no temo 
porque ya no creo 
en la autoridad del consenso, 
ya no añoro el legado 
de esta sociedad umbría, 
mis pasos avanzan firmes 
sin contemplarse en la grey, 
solo a mi corazón desnudo 
escucho y obedezco, 
voy buscando el sumo bien 
sin importarme las apariencias, 
mientras otros quieren vanagloria, 
yo muero por amarte, 
mientras otros buscan poder 
yo sueño con tus te quiero, 
mientras otros se afanan 
por botines banales, 
yo todo te lo doy 
porque no hay felicidad mayor, 
cargan otros con las normas, 
con los límites y servidumbres 
y yo solo creo en la libertad 
que encierra tu regazo. 

Jardín conmovedor. 224



Qué orgulloso estoy 
de parecerle guapo 
a una princesa como tú, 
no es motivo para que desprecie 
a nadie como ser humano 
porque no me encumbra 
por encima de mi condición, 
no soy 
como esas almas frías 
que hacen de sus virtudes arma 
contra la dignidad de los demás 
pero qué satisfecho estoy 
de resultarte atractivo 
y de hacerte pestañear 
siendo tú tan resalada 
tan preciosa y bien plantada, 
qué contento me siento 
sabiendo que tu pecho goza 
tan solo con que me mires, 
cómo me ufano y alegro 
de que te guste mi cara 
y te parezca de tiene 
cuanto debe de tener.

Jardín conmovedor. 223



Quieren tratarnos como niños 
hasta la sepultura, 
quieren tutelarnos y dirigirnos 
porque somos ignorantes, 
pisan nuestra dignidad 
ufanándose de justos, 
ansiosos de dominio y gloria 
y, mientras ellos sujetan 
las riendas del mundo, 
en África, los hombres sufren 
porque no tienen alimentos 
y, en cualquier país del mundo, 
hay pobreza e injusticia 
sin que les preocupe nada, 
no son ellos los que saben, 
los que pueden salvarnos, 
los que merecen obediencia 
sino nuestros corazones, 
que ansían libertad y amor, 
amándote sin ningún límite, 
llevo yo solo a la Tierra 
más orden y bienestar 
que sus líderes más poderosos, 
que tienen seco su pecho 
y han perdido sus almas.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Jardín conmovedor. 222



Si no te entregara toda el alma 
porque me duele en el corazón 
lo que me dejo dentro, 
si no te fuera leal 
cada minuto del día 
hasta en lo más oculto de mis pensamientos, 
si no te hiciera a ti 
la verdad y el motivo de mi vida 
por encima de cualquier otra cosa, 
¿qué ventura podría esperar 
entre los fantasmas lívidos 
y las heladas vastedades 
que me muestran los sentidos? 

Jardín conmovedor. 221



Me lanzan su condena implacables 
las almas sin piedad, 
quieren que abata mi corazón 
consternado y pesaroso, 
soy culpable para ellas 
de crímenes muy viles 
y no hay expiación posible 
pues solo quieren que sufra, 
mi humillación las libera 
de su sed de violencia, 
no me permiten la paz, 
solo me dejan espacio 
para el dolor y la amargura, 
en mi conciencia, me bullen 
sus inquietantes moscas 
solo porque hice el camino 
guiado por mi sentir, 
debo de seguir las normas 
a su juicio severo 
o recibir todo el peso 
de su insidiosa censura 
pues lo que esperan de un hombre 
es un sombrío tributo 
de cautiverio y agravio, 
deberían templar sus iras 
tan rigurosas personas 
pues soy un hombre cabal 
aunque de rostro desnudo, 
no camino por sus sendas 
aunque lo tomen a mal, 
la mía es la libertad, 
que no visita palacios, 
ni va a besar las manos 
de la fría autoridad 
yo solo a ti te obedezco 
aunque no quieras mandar 
porque eres mi sumo bien 
y en ti ejerzo la bondad, 
tú tienes el alma blanca 
y no esperas apariencias 
esplendorosas y grandes 
sino la simple verdad. 

Estante luminoso. CL



Quince contradicciones en la historia de la mujer 

A los ángeles que luchan contra el sufrimiento 

Aunque era la libertad, 
se la creyó la maldad. 

De su infinita inocencia, 
desconfiaron con demencia. 

Era la rosa más bella 
mas se le movió querella. 

Sus labios eran de miel 
pero recibieron hiel. 

Era sublime animal 
mas no la hacían su igual. 

Una tan dulce criatura 
sufrió persecución dura. 

Buscando el hombre valer 
la humillaba por mujer. 

Fue sin medida explotada 
sin que le dieran soldada. 

Siendo causa de placer, 
hiciéronla padecer. 

Nacía para el amor 
y el mundo le daba horror. 

En los tiempos más hambrientos, 
engordaban sus tormentos. 

Taimada y falsa se hacía 
por burlar la hipocresía.  

El mal le forjó coraza 
sin que le diera una maza. 

El sufrimiento en la Tierra 
le hizo amable toda guerra. 

El sufragio universal 
le dio una igualdad parcial. 

martes, 26 de mayo de 2015

Jardín conmovedor. 220



¡Con qué gran empaque se lanza 
el fatuo a presumir, 
cuánto saber le debemos, 
qué inteligente y honrado es, 
qué solo está 
en su alto trono de glorias, 
qué indeseables somos 
el resto de los mortales, 
cuánto lo molestamos 
con nuestra improcedencia! 
Pero tú ¡qué dulcemente me acoges 
en tu regazo indulgente, 
con qué humildad 
me concedes tu afecto, 
qué poca importancia te das, 
qué amable es 
el roce de tus palabras, 
cuánta inocencia tiene 
la mirada de tus ojos, 
qué poco me exiges 
aun siendo tan hermosa! 

Grietas para un muro. 233


¿Qué sacan de su odio,
de su porfía, de su intransigencia,
por qué desprecian con tanto afán,
con tanta cólera, con tanto dolor,
qué sacan de su sufrimiento,
de su martirio, de su agonía,
cuándo quedarán ahítos de trofeos,
cuándo dejarán de huir
del clamor de sus conciencias,
cuándo habrá verdadera armonía
en unas almas tan violentas
por qué no ordenan sus propias vidas
y nos dejan en paz? 

Jardín conmovedor. 219



Tu muñeca quiere 
la atención de mi corazón, 
tengo que ceñirla con mi mano 
para tirar de ti 
y llevarte conmigo 
por caminos de flores, 
se dobla graciosamente 
como tallo de campanilla, 
es delicada y suave 
porque te resume y abarca, 
brilla en ella la pulsera 
de la Osa Mayor 
y parece fabricada 
con cristales de arroyo, 
dámela que la acaricie 
y la bese tiernamente 
porque, en tan pequeño espacio, 
encierras la eternidad. 

Jardín conmovedor. 218



El tesoro que guardaban 
tus tiernísimas entrañas 
a mí me lo has dado, 
yo lo he merecido 
porque tu dulce inocencia 
anhelaba un hombre niño. 

Grietas para un muro. 232

De la artista palestina, Marwa Alnajjar
En sus almas, solo hay ruina, 
desolado vacío, 
su pecho está seco, 
sojuzgado por el prejuicio, 
una enferma sed de gloria 
los vuelve letales 
porque ya no les queda otra cosa 
que la fuerza que afectan. 

Jardín conmovedor. 217



Para ser sinceros, en mi vida, 
la gente no ha confiado mucho 
en mis capacidades, 
se necesita aplomo y frialdad 
para parecer un hombre 
competente y preparado 
pero yo me derrumbo 
en cuanto siento un poco de frío, 
mis padres me han visto 
como un problema preocupante, 
mi hermana, 
como un inútil, mis amigos, 
como un objeto de chanzas y las mujeres, 
como un mal partido, 
ellas querían hombres 
ufanos y arrogantes 
y, por encima de eso, el mobiliario 
de una casa como Dios manda 
sin que faltara un detalle 
para no tener complejo alguno, 
en cambio, tú 
qué fácil eres de contentar, 
cuánto te complace 
lo que hago y lo que soy, 
cuánto disfrutas 
con todo lo que te digo, 
cuánto me admiras y me quieres, 
qué respeto me brinda 
tu corazón generoso, 
qué descanso traes 
a mi sed de dignidad. 

Jardín conmovedor. 216



Tu semblante es hermosura pura, 
tan claro y verdadero, 
tan esencial y afable como tu alma, 
el mal no lo contamina, 
no lo endurece la frivolidad, 
ni lo enturbia la soberbia, 
ni cede a la hipocresía, 
llevas en tu carita toda la luz 
de un ángel de la bondad 
y, mirándote, muero de amor 
porque sacias en mi corazón 
el anhelo de inocencia. 

lunes, 25 de mayo de 2015

Jardín conmovedor. 215



Mi afán no se detiene 
frenado por la abulia 
en las márgenes de lo corriente, 
quiere que roce la cumbre,
que culmine la existencia,
altos sueños persiguen mis pasos
ansiosos de claridad
pero la más grande ventura
la alcanzaré cada vez
que mi boca bese tu rostro. 

Grietas para un muro. 231

Foto: Gari Berasaluze
Saharauis, 
decidle al rey de Marruecos 
que tiene una cara muy linda 
y a los marroquíes patrioteros 
que su país es jauja 
y a la policía siniestra 
que os detiene y golpea 
que les sienta bien el uniforme 
y disimula 
lo feos que son sus rostros, 
tal vez así, 
halagando sus egos, 
reconciliándolos consigo mismos 
con estas mentiras piadosas, 
haciéndolos sentirse bien 
dentro de sus desleales personas 
sus manos suelten 
lo que no es suyo 
y dejen de fundar su honor 
en las glorias ajenas. 

Grietas para un muro. 230



No hacen falta padres 
que rescaten la autoridad, 
ni policías y jueces 
impasibles como el hielo, 
ni dictadores que hagan 
del mundo entero un cuartel 
sino solo amor
generoso y verdadero,
entregado y puro,
conciencias despiertas, corazones vivos 
colmados de dulzura 
que no busquen la opulencia vana 
sino el camino estrecho 
que hace a los hombres felices. 

Grietas para un muro. 229



¿Qué persigue el fanático del orden?
¿Que se dicten normas para el aliento?
¿Que se pongan trabas legales
a los sentimientos y la vida?
¿Que se expurgue la ilusión
o se cerque la esperanza?
¿Acaso nos hemos hecho hombres civilizados
para sufrir como bestias? 

Grietas para un muro. 228



En el pasado, los hombres buscaron 
hembras a las que sacar provecho 
y no ángeles con los que vivir el Paraíso, 
no sabían que el corazón no es de carne 
sino de rayos de luz 
y que quien lo da todo 
es el más opulento.