martes, 30 de junio de 2015

El placer en el bien ajeno. 22



Toda mi obra se perderá 
si no se venden mis libros, 
los sentimientos que di a la luz, 
los sueños que mi ilusión destapó 
volverán a la nada 
como mi cuerpo en el sepulcro, 
estaré solo en mi lecho de muerte 
como lo estuvo mi padre 
creyendo que muere conmigo 
todo mi universo 
pero tú estarás a mi lado 
consolando mi soledad, 
calmando mi dolor, 
agradeciendo mis poemas 
y, aunque el fracaso borre mi rostro 
en el recuerdo del mundo 
y mi nombre se pierda en las tinieblas 
como espectro que nunca fue, 
me habré ido con el alma en paz, 
convencido de que existí
y sembré la libertad. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 44



Que se aparte de mi piel
la sombra intrusa,
que salga de mis entrañas,
que me deje libre, desnudo,
henchido de claridad,
que no me roce
con sus repugnantes dedos,
que no me pida más
un tributo de humillación. 

lunes, 29 de junio de 2015

Clamor desde el Sáhara Occidental. 42



Mi corazón quisiera
llevar mi sentir a las lesbianas
de alma bondadosa,
hacer entrar en su pecho
la luz de mi reverencia,
consolar el agravio
que aún les hace el mundo
y arrancarles su carga
dándoles fraterno acogimiento
en mis cálidas entrañas. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 41



Los corazones de nuestro mundo 
están muertos y enterrados, 
todos los sentimientos han huido 
de las entrañas de los hombres, 
no se vive con dignidad 
sino buscando provecho, 
se ha extinguido la bondad, 
ningún alma siente ya 
reverencia por el bien. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 40



¿Por qué muero
en el pecho de los otros,
en qué se equivoca mi corazón,
cuál es mi delito? 

El placer en el bien ajeno. 20



Quisiera liberarme de mi agravio,
escapar a esa muerte en la vida
que nos dan los otros,
quisiera una justa recompensa
al mérito de mi esfuerzo
y, sin embargo, me rodea
el vacío y el silencio,
tú también estás
ausente y muy lejos
y mi casa está desierta,
mis días tienen sabor
a insatisfacción y añoranza
pero mi corazón me pide
resignación y sufrimiento,
un hombre nunca tiene nada
pues nace desnudo
y pertenece a la nada,
algún día estarás conmigo
y llenarás de luz mi hogar
y, sin embargo, aún entonces
sacaré de la amarga renuncia
manantiales de miel
porque, en rigor, siempre serás
un afán imposible
que solo se alcanza
cuando deja de perseguirse. 

El placer en el bien ajeno. 19



No soy leal a la hueca apariencia 
sino al bien verdadero, 
mi honor más alto 
es amarte con humildad. 

domingo, 28 de junio de 2015

Clamor desde el Sáhara Occidental. 39



¿Imaginas, Takbar, 
si la vida fuera un vuelo 
a través del ancho cielo, 
imaginas si los hombres 
desconocieran la esclavitud, 
imaginas si, para la esperanza, 
no hubiera orillas 
como para el vasto mar? 

Estante luminoso. CLXXIII



Pareado de devoción a la que debo mi felicidad 

Eres la verdad sencilla, 
el sol que, en mi pecho, brilla. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 38



Mujer, quien te menosprecia 
porque eres frágil, humilde, vulnerable, 
porque necesitas afecto, 
porque sientes y gozas y amas, 
porque no puedes ocultar 
la llama que te domina 
e imagina que tu dulzura 
no es más que debilidad y estupidez 
es un alma desleal, 
tan cobarde que se niega 
la felicidad por temor 
al desprecio de la chusma. 

El placer en el bien ajeno. 16



Cuando la muerte me lleve, 
no quiero que llores con la cabeza, 
martirizándote caprichosamente, 
llora con el corazón, 
henchida de su miel y su luz, 
feliz y emocionada porque la vida 
que habremos vivido juntos 
haya sido hermosa, 
llora rebosando de esperanza, 
bendiciendo al mundo, 
colmada tu alma de ansias de existir 
porque el amor nos rozó los pechos 
y nos hizo inmortales, 
llora de alegría, de emoción, de gozo, 
llora como si se hubiera consumado 
el sueño más delicioso, 
llora como se llora 
contemplando un desmedido bien  
porque el hombre que te amó 
haya dejado de ser otro 
y haya entrado para siempre 
en tu secreto seno,
que la amargura que sientas
tenga tal dulzor que no te quite
el sabor de la ternura
con que tu pecho me amó. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 37



Cuando quitan a un niño un juguete,
lo hacen llorar
pero, cuando le quitan un sentimiento,
lo vuelven de hielo. 

sábado, 27 de junio de 2015

El placer en el bien ajeno. 11



Tenerte junto a mí es
la esencia de la vida,
un ser humano nace
con amor en el corazón,
ansía el roce fraterno
porque le concede la plenitud,
tú eres la presencia
que más deseo,
la persona que, pese a tu sencillez,
más me fascina por su perfección,
el rostro que más hondo
mete su luz en mis entrañas,
la mirada que más dignidad
confiere a mis sentimientos
y, al mismo tiempo, el espíritu
más accesible y cercano que conozco,
me dejas ser lo que necesito ser,
decirte, lo que mi pecho quiere decir,
soñar, lo que el alma me pide soñar,
que estés aquí, que no te vayas,
que me escuches, que me acompañes,
que me veas, que me hables,
que me toques, que me ames
es la miel del Paraíso
y hace mi existencia tan grata
que no echo nada de menos. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 36



Durante siglos, se ignoró
el homenaje que Francisco Delicado
hizo a la mujer independiente
en un libro ejemplar
que anticipaba el realismo del Quijote
casi cien años antes,
aquella andaluza lozana,
castigada con una infamante mutilación
y condenada a la vergüenza
luchó por sobrevivir
en la Italia del Renacimiento,
ese despertar de la cultura que fue
no más que para los hombres,
violando con desenvoltura los límites
de la moral y la ley,
ganó la admiración de Roma
y vivió decentemente
dentro de su indecencia. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 35



No hay honradez alguna 
ni en los hechos ni en el corazón 
de quien desconfía de la libertad 
e impone el silencio, 
de sobra sabe él 
que está manchado de mal, 
de sobra saben todos 
que no hay verdad en sus razones. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 34


Los muros agrietados que quedaron en pie, 
ley del caos violento, 
parecían autómatas obedientes 
al imperio del absurdo. 

viernes, 26 de junio de 2015

Clamor desde el Sáhara Occidental. 33



Que no entre el hacha, 
que no entre el vendaval, 
que no entre la desolación, 
que no me atormente más 
el apremio de las tinieblas, 
permítame la suerte 
descansar y vivir libre, 
que no oprima más mi corazón 
el rigor de los dueños. 

Estante luminoso. CLXXII


Quintillas a la fe de Takbar Haddi 

Quien tiene amor no vacila, 
ni pregunta, espera o duda 
que le grita el alma muda 
y en lo más profundo asila 
la verdad más honda y cruda. 

El hijo que tú perdiste 
aún está en tus entrañas 
hace grandes tus hazañas, 
te empuja cuando estás triste, 
te agita cuando lo extrañas. 

Tiene tu fe la firmeza 
de las montañas sublimes, 
no hay cometido que estimes 
mayor que tu fortaleza 
con tal que a tu niño mimes. 

El placer en el bien ajeno. 8



Qué atrapado en su soledad está 
el entregado a la idolatría 
de su fracaso y su agravio, 
de su tristeza y su añoranza, 
no cree que merezca el amor 
y él mismo huye de él, 
solo con ver 
a una mujer tan hermosa 
que lo enamora, 
llora por dentro 
honda y amargamente 
pues ya se ha rendido 
antes de luchar, 
pasarán por su lado 
muchas oportunidades 
y él las dejará pasar 
pensando que no es aún 
el día de su suerte, 
qué desolado, qué abatido está 
el enamorado de su melancolía, 
así fui yo una vez, 
no me acercaba a las flores 
por temor a su alarma, 
a su miedo y su ansiedad, 
yo mismo las alejaba de mí 
como de un peligro, 
mi manera de agradarlas 
era apartarme de su lado 
y, sin embargo, ahora 
voy detrás de ti con la insistencia 
del perro más fiel, 
no te dejo sola ni un segundo 
para que no puedas vacilar 
en tu afecto ni un instante, 
creí que ibas a ser 
una más de mis derrotas 
pero ahora lucho por ti 
con infinita porfía 
porque eres lo más vital 
y lo más mío. 

jueves, 25 de junio de 2015

Estante luminoso. CLXXI



Pareados contra el afán por lo obvio 

¿Para qué quieres guardar 
lo que no quieres amar? 

Toma, agarra, arrambla, abarca 
que el ataúd es un arca. 

Si lo que no ves no existe, 
¿cuándo una alegría viste? 

Lo que comes te aprovecha 
en medida muy estrecha. 

Si en amor eres traidor, 
¿qué hay para ti de valor? 

¿Quieres conocerlo todo? 
Sentirlo dentro es el modo. 

No me mueven tus palabras 
mientras tu pecho no me abras. 

Si lo que quieres son cosas, 
nunca tendrás mariposas. 

No me admira tu saber 
si buscas en él poder. 

Se adormecen las conciencias 
sirviendo a las apariencias. 

Solo cáscaras vacías 
agarran las manos frías. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 32


En un mundo tan violento y frío, 
tan cargado de mentiras, 
tan hipócrita y frívolo, 
tan anhelante de banalidad y mal, 
las personas como tú, Takbar, 
y como tu llorado hijo 
permiten aún percibir 
la divinidad del ser humano 
y sentir alborozo 
por la perfección ajena. 

miércoles, 24 de junio de 2015

Clamor desde el Sáhara Occidental. 29



Expresión de desazón ante Takbar Haddi

¿Quiénes gobiernan el mundo, Takbar?
No lo hacen las personas honestas
como tú o como tu hijo,
no lo hacen quienes solo buscan
el bien y la felicidad
con un corazón valeroso,
lo hacen almas viles y desleales,
cobardes y sombrías,
incapaces de misericordia,
atrincheradas en la indolencia,
sin conciencia ni pudor. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 28



Cuánto envidié en el colegio 
el dolor de cabeza de una compañera 
porque despertaba la solidaridad 
de todo el mundo, 
qué ingenuidad la mía 
por creer que me faltaban motivos 
para ser compadecido 
a mí, que me sentía el más ruin 
porque sufría un poco de acoso, 
a mí, que ni siquiera entre tantos niños, 
escapaba a la soledad, 
a mí, que cuando llegaba a casa, 
a veces tenía tal migraña 
que no podía ver la tele 
después de un día entero 
de agonías y tedio, 
quizá me dolía a mí 
mucho más la cabeza que a aquella niña 
pero me creía indigno 
de toda piedad. 

martes, 23 de junio de 2015

Jardín conmovedor. 311



En mis entrañas, no hay
hiel alguna para ti,
tu dolor es el mío,
tu soledad, la mía,
tu tristeza, a mí mismo me abate,
no puedo hacerte sufrir,
te tengo que dedicar
la más delicada ternura,
solo infinita dulzura envuelve mi trato
pues tu pena más ligera
lastima mi corazón,
me agita el imperioso afán
de destinar a tu solaz
todo el ímpetu de mis fuerzas,
anhelo tu bienestar
mucho más que el mío propio,
no creo en mayor ventura que la de dar afecto
a un ángel tan alto
haciendo de tu perfección y bondad
razones suficientes
para amar la vida,
no perseguiré interés
que perturbe tu deseo y tu placer
pues no había reservas
en el amor que me ofreciste
cuando supiste quien era,
entero se abrió tu pecho
a lo más hondo de mí. 

lunes, 22 de junio de 2015

Clamor desde el Sáhara Occidental. 23

Qué mezquina es la felicidad 
del envidioso, 
qué fácil es perturbar 
su inestable sosiego, 
qué poco hace falta 
para suscitar su rencor, 
todo el mundo le sobra, 
no quiere a nadie, 
su alimento es la mentira, 
que le ayuda a despreciar, 
un poquito de amor 
lo cambiaría hasta las raíces 
pero él se toma muy en serio 
lo de valer más que ninguno, 
yo le quisiera advertir 
que su necedad le ciega, 
que la dignidad de los hombres 
es su llana verdad 
y que, tan pendiente de sí, 
vive como en el sepulcro, 
sin esperanza ni meta, 
sin afecto ni bondad, 
qué leve es su placer 
y qué rigor tienen sus actos, 
para un goce miserable, 
cuánta destrucción precisa, 
qué largos y arduos son sus caminos 
siendo el del amor tan corto 
y tan desembarazado. 


Clamor desde el Sáhara Occidental. 22



¿Qué podría yo hacer 
para convencer a quien se olvida de mí 
de que sin mí no está completo, 
de que formo parte de él 
y él, parte de mí, 
por qué estará tan seguro 
de que es el odio 
lo que, de verdad, le libera, 
de que tiene que vencerme 
para poder sobrevivir? 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 21



Lo extraño nos inflama
tanto el alma,
sedienta de totalidad,
que lo convertimos
en lo más nuestro. 

Jardín conmovedor. 308



Todos los días,
escribo poemas sobre ti,
es mi obligación,
no puedo permitir que dudes
de que eres sublime y despiertas
las añoranzas del arte. 

Estante luminoso. CLXIX



Pareados de amargura del hombre abandonado 

¿Es mi castigo el destierro 
y no adivino mi yerro? 

¿Qué pecado he cometido 
para ser aborrecido? 

Mis hermanos están lejos, 
solo hay vida en los espejos. 

El silencio me rodea 
como una amarga marea. 

¿Me cerca la soledad 
antes de la eternidad? 

¿Antes de llegar mi muerte 
me quiere solo mi suerte? 

¡Qué quietud, qué oscuridad 
me deja la humanidad! 

¿Para un hombre de valor 
no habrá una pizca de amor? 

Solo se oye el triste viento 
en mi angustioso aislamiento. 

Pasan las horas desiertas 
como prisiones abiertas. 

Esperando el tierno afecto, 
me tratan como al abyecto. 

Los ojos del semejante 
se apartan de mi semblante. 

Siento mi pecho vacío 
viendo al hermano tan frío. 

domingo, 21 de junio de 2015

Jardín conmovedor. 307



Qué honda fue mi tristeza, 
qué desolación y desesperanza poseyó mis raíces, 
qué tenebrosa fue la noche 
que cayó sobre mi alma 
y amargó mi corazón, 
qué vacío trajeron los días, 
qué frío atormentó mi fragilidad, 
qué vasta soledad, qué cruel silencio 
reinaron hasta el infinito 
y qué clara es la luz de tu aliento, 
qué dulce, tu ternura, 
qué libertad viertes en mi pecho, 
qué amable haces mi existencia, 
qué profundamente me satisfaces, 
qué amanecer jubiloso fue tu llegada, 
qué lisonjero despertar, 
qué paz, qué remanso vino contigo, 
qué torrente de dicha brotó en mis entrañas 
porque merecí el afecto 
de un ángel verdadero. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 20

Obra de la artista palestina, Marwa Alnajjar
Aquel lugar no admitía 
la prepotencia ni el privilegio, 
era el emblema 
de la dignidad de todos los humanos, 
los niños que murieron 
en el bombardeo de Guernica, 
los hombres y mujeres 
que asesinó la aviación fascista 
aquel abril del treinta y seis 
perdieron sus vidas para mayor gloria 
de unos egos ridículos, 
de unos hombres sin valor y sin orgullo, 
tan pequeños y viles que no merecían 
ni el saludo al pasar, 
su lugar estaba 
en un sórdido presidio donde expiaran 
su asesina vanagloria 
y no en las letras grandes 
con que se escribe la Historia, 
que tan plagada está de personajes 
que asombran por su necedad. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 19



No doy por tu sabiduría, Israel,
y la de tus rabinos
ni dos higas,
hasta los niños saben
que quien hace el mal,
aunque sea muy astuto,
aunque le vaya bien,
aunque le dejen libre,
aunque le importe muy poco,
lo acaba pagando. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 18



¿Qué eres sin orgullo, mujer,
sin libertad, sin inocencia,
sin paz de corazón,
qué tienes en el mundo si no encuentras
un pecho que te reciba
y perdone tus errores,
qué tienes si no puedes abandonarte
a la debilidad y la ternura,
si no puedes ser pequeña y frágil,
si te prohíben la humanidad,
qué abrazo es el que recibes,
que te oprime el aliento,
qué besos, los que te dan,
que te dejan el alma yerta,
qué amor, el que te muestran,
que te arranca tanto dolor,
por qué crees en ese hombre
que tanto se jacta de dignidad
si es tu auténtico motivo de oprobio? 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 17



Todos son como tú, Takbar, 
todos tienen desolación en el alma 
y un ansia desesperada de consuelo y luz 
pero pocos son los valientes 
que lo gritan como tú has hecho 
y entregan sus diminutas fuerzas 
a luchar contra el mundo. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 16



¿Por qué me abandonan,
por qué desprecian mis sueños,
mi corazón, mi camino de inocencia,
a mí mismo, a mi fragilidad,
por qué mi desesperación solo les merece
un tibio desdén,
querrán un dios,
querrán un rey,
querrán un dueño que les libere
de la misma libertad? 

Jardín conmovedor. 306



No me abandonas nunca, 
me alumbras con tu luz 
en la noche de mi vida, 
alivias en mi corazón 
el frío de este mundo, 
siempre estás a mi lado, 
consolando mi soledad, 
redimiéndome de mi culpa, 
enamorándome, confortándome, 
colmándome de gozo y esperanza, 
eres mi evidencia, mi verdad, 
tu lealtad es mi refugio. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 15



En la soledad profunda de esta noche,
habita un río de amor,
en lo hondo de mi amargura,
torrentes de júbilo,
en mi aciaga frustración,
la evidencia de mi triunfo,
en la memoria de mi sufrimiento,
volcanes de esperanza,
en mi dolor, armonía,
en mi miedo, fe profunda,
en mi culpa, la inocencia,
en mi agravio, infinita dignidad,
que lloren los que ahora cantan
entregados a la vileza,
que se atormenten las almas
que huyen de la verdad
que yo llevo el Paraíso
metido en el corazón
porque estoy sirviendo al bien
y mis heridas están
bendecidas por los ángeles. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 14



No todos respetan mi libertad, 
no a todos les gusta  
que sea lo que quiero ser, 
no todos buscan en mí 
un ser humano, 
muchos solo esperan un provecho, 
muchos se van 
cuando han conseguido lo que querían, 
muchos me miran 
pero no ven a un hombre 
sino solo un instrumento 
de sus propias aspiraciones, 
casi nadie me ama, 
solo unos cuantos sienten 
piedad por mi desolación, 
muy pocos quieren hacerse notar 
en lo más profundo, 
donde tan oscuro está 
y tanto frío hace. 

sábado, 20 de junio de 2015

Estante luminoso. CLXVIII



Las verdades del prepotente en pareados

A Josefa Illán

No se le oculta al más bobo
que el narcisista es un lobo.

Tiene el fatuo el alma helada,
fría, yerta y congelada.

El jactancioso no quiere,
no más que golpea y hiere.

La persona prepotente
es seguro mala gente.

El tirano ataca fiero
con un rigor de mortero.

Al hombre más inocente
lo condena el prepotente.

Es envidioso el ufano
lo ansía todo su mano.

Se jacta el fatuo de guapo
aunque sea un feo sapo.

No hay virtud en ningún lado
que no se arrogue el malvado.

Por presumir y humillar
llega el fatuo hasta a matar.

El arrogante se exalta
pero grandeza le falta.

Modesto y disimulando
se va el ufano adulando.

Qué hueco está el corazón
del hombre con presunción.

¡Cómo mancillan y agravian
quienes solo a sí se alaban!

A la gente pendenciera
no conocerla quisiera.

Los más crueles asesinos
créense ángeles divinos.

Insolente e insufrible
es el fatuo aborrecible.

Los demonios del infierno
son narcisos en lo eterno.

No existe un hombre peor
que el que busca solo honor. 

Estante luminoso. CLXVII



A la mujer que maltrata
y castiga a su mujer 
quisiera hacerle saber 
que no le da su ira ingrata
ni su crueldad insensata
causa para presumir 
que no es masculino herir 
ni es de machos la frialdad 
si han de mostrar la verdad 
y no, cobardes, fingir. 

Jardín conmovedor. 305



Rebosa tu ser
de esplendor y majestad,
no admites el agravio
porque tienes la pureza
de las flores que abril abre
y, con todo, qué sencillo,
qué humilde es tu corazón,
qué cercano y desnudo, tu aliento,
qué amable y tierno, tu roce,
qué alivio trae a mi soledad
tu bondadosa indulgencia,
estás hecha de la verdad,
de la luz y la esperanza,
perteneces al alto cielo
pero te entregas a mí
con llaneza turbadora. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 13



Qué servidumbre miserable, 
el ansia de honores y gloria, 
el aplicado desvelo por sí mismo, 
la dedicación constante y afanosa 
al hombre gris y tedioso 
que nos contempla desde el espejo, 
la insufrible compañía de esa mirada 
escéptica y timorata 
que, desde dentro, nos reprocha 
no ser lo que los otros piden 
y qué liberación y felicidad 
el placer del amor y del bien 
viviendo la inocencia 
al lado de un semejante 
y sintiendo en las manos el Paraíso 
por haber hallado en la ofrenda 
la retribución misma. 

Jardín conmovedor. 304



Retocen de gozo 
con su disfraz de grandeza 
los fatuos que llenan el mundo 
de sufrimiento y de mal, 
retocen mientras puedan 
de su miserable gloria 
antes de que el sepulcro los reduzca 
a estiércol pestilente, 
desprécienme por amarte 
con la ingenuidad de un niño 
confiados en la superioridad 
de su hueca inteligencia 
que yo no traicionaré 
la ternura que te debo 
ni por el más alto honor, 
somos dos humildes llamas 
alentadas por el bien 
que quieren hacerse una 
porque se saben igual, 
no malgastamos la vida 
cultivando viles máscaras 
pues repugna a nuestras almas 
la mentira y lo banal. 

Jardín conmovedor. 303



Eres luz de la mañana,
alborozo de la inocencia,
claridad de la pureza,
estás hecha para que te amen,
es imposible no darte
el alma entera. 

viernes, 19 de junio de 2015

Clamor desde el Sáhara Occidental. 12



¿Qué mayor orgullo que el mío 
por estar sembrando 
semillas del bien en el mundo 
sin hacer ningún ruido, 
sin traicionar al corazón, 
con la humildad de los campesinos, 
sin exigir nada, 
sin buscar nada, 
confundido entre la multitud, 
demostrándome tan distinto 
a esos hombres tan fatuos 
que entran en la Historia 
abriendo abismos de dolor y muerte 
solo para enaltecerse? 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 11


Alabanza a Takbar Haddi 

Tu dignidad ha vencido, 
tu valor ha triunfado, 
tus lamentos han prendido 
una llama en las conciencias, 
tendrán que hacer justicia 
aunque les duela mucho, 
una sola mujer 
se ha enfrentado a dos estados 
y a la helada muerte 
sublevada contra el mal, 
la mentira y la cobardía, 
recupera la salud 
y apacigua tu corazón 
porque tu deuda a tu hijo 
ha quedado saldada 
con tu hambre y tu llanto, 
con tu coraje y tu fe. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 10

Obra de la artista palestina Marwa Alnajjar
Un afán de totalidad 
en unas almas vacías y sedientas 
arrasó Guernica, 
emblema de la tolerancia, 
creyeron que hallarían la paz 
con supremacía y exterminio, 
no encontraban otra salida 
al dolor y el agravio 
de ser tan solo un fragmento 
impotente y diminuto 
en el seno del vasto Universo 
pero el odio ahonda 
la desesperación y la afrenta, 
jamás halla el descanso 
el corazón de un fascista, 
nunca alcanza la plenitud 
porque siempre hay algo más 
aparte de él mismo. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 9



Israel se siente
tan vil como un ratón
y esa es la amargura que hace de él
un país genocida,
tal es su locura
que no es capaz de darse cuenta
de que su pequeñez se acrecienta
en la medida de su arrogancia
pues no es grande sino el hombre
cuyo corazón se ha abierto
a la entera humanidad
y, con humildad, permite
el orgullo de los otros. 

Jardín conmovedor. 302



Una vez, siendo solo un embrión, 
yo fui tú y yo 
y toda la Humanidad al mismo tiempo, 
fui todos los animales, 
toda la vida y todo el Universo, 
creciendo, te perdí 
y perdí a mi especie 
y me convertí en un mísero fragmento, 
desde entonces, te buscaba 
y buscaba a mis semejantes, 
te encontré el sábado que arribaste 
y regresaste a mi pecho, 
necesito la luz de tu aliento 
para llevarla a mis entrañas 
y vivir nuevamente 
la plenitud del alma 
y también el espíritu 
de todo el cosmos 
porque, en lo hondo, noto 
el hueco de su abandono, 
poco ayudan a que recupere 
mi dignidad perdida 
la culpa y el rencor, 
solo el respeto es capaz 
de reintegrarme y completarme, 
no te retiene a mi lado 
un lazo de servidumbre y dolor 
sino el júbilo de un afecto 
que no humilla ni sojuzga 
pues lo que ha de unirnos ahora 
no es la indiferenciación 
que nos confundía en el germen 
sino la esencia que nos distingue. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 8



¿Por qué, la envidia, 
por qué, perturbar al inocente, 
por qué, quitarle la paz 
al hombre bueno, 
qué se saca con la maldad, 
con la traición, con la vileza, 
qué bien encierra el desprecio, 
qué ventaja, la arrogancia, 
qué consiguen con sus batallas 
quienes luchan contra la luz, 
qué gloria se alcanza 
agraviando a un semejante?