miércoles, 30 de septiembre de 2015

Una pulgada fuera del amor. 26



Vale muy poco un hombre 
en la mirada fría del mezquino, 
cuyas exangües manos 
asen todo cuanto ama. 

La libertad del corazón. 36



Qué poco les han importado a los otros 
las ansias de mi corazón 
en mi vida de sufrimiento, 
qué absurdo me creían, 
qué caprichoso, qué estúpido, 
con qué intransigencia condenaban 
mi decepcionante incapacidad 
de ser como ellos, 
de sentir como ellos, 
de hacer lo que ellos hacían, 
lo que debía hacerse, 
lo que todos aprobaban porque era 
lo razonable y sensato, 
lo convencional y frío, 
qué petulante les pareció siempre 
el más hondo fundamento de mi ser, 
qué necio me veían 
desde la atalaya de sus intereses, 
querían que renunciara 
a la llama de mi seno, 
que rindiera, que cumpliera 
mi obligación con exactitud, 
no tenían afecto 
para mi sencilla esencia, 
solo para la helada condición 
que a mí les unía, 
solo para mi sacrificio 
y mi total anulación, 
me querían tibiamente, 
sin lealtad, con desprecio, 
como se quiere a un mueble 
mientras puede ser útil, 
tú no esperabas cuando llegaste 
provecho alguno de mí, 
no buscabas otra cosa 
que hacerme bien, 
porque era un hombre, porque sufría, 
porque en mi pecho latía 
un ansia viva de amor, 
por nada, por tu locura, 
porque te gustaba oírme, 
porque te gustaba yo, 
escuchabas a mi aliento 
entregándose a ti 
y me abrías tu regazo 
con generosidad ilimitada, 
no fuiste como aquellos otros 
que no desearon mis sueños 
ni aliviaron mi culpa 
porque la odiosa codicia 
enfriaba sus almas. 

La libertad del corazón. 35



Eres verdad profunda
en su sencilla inocencia,
en su exigente rigor,
en su ineludible evidencia,
tu rostro es umbral abierto
de mi vivo deseo. 

La libertad del corazón. 34



Tu presencia es ternura, 
verdad, placer, inocencia, 
valor, orgullo, piedad, 
no eres un alma de piedra 
cargada de arrogancia 
con máscara de bondad 
que en lugar de amor, dé una mentira 
para admirar al mundo. 

Una pulgada fuera del amor. 25



A veces recomiendan transigencia 
almas para las que nada importa 
la voz individual de un corazón, 
quieren atemperar la emoción 
que encuentran en otro pecho 
porque buscan un esclavo 
que obedezca y consienta, 
nunca daré mi aliento frágil 
a los agentes del Mal, 
no puedo perdonar su frío 
ni su desoladora siembra, 
mostraré mi mansedumbre 
ante quien ame la libertad 
pero para los otros no tengo 
ninguna rosa blanca. 

La libertad del corazón. 33



De muy niño conseguí 
escandalizar a una mujer 
pese a mi corta edad 
rogándole con inocencia 
que jugáramos al sexo, 
su reacción consiguió 
avergonzar mi espíritu 
y desde entonces eché de menos 
la paz de mi conciencia, 
he curado ya mi mal 
y soy un hombre maduro, 
no quiero jugar contigo 
sino volcar en tu pecho 
el infinito amor que me inspiras, 
mi alma es sencilla y pura, 
apacible y clara, 
jamás he deseado un bien 
que no lo fuera para los otros, 
mi único placer 
es colmarte de ventura 
porque desde que nací 
me ha impulsado la bondad. 

Estante luminoso. CCLVII



Al ser sin alma que me heló 

Tienes el pecho de hielo, 
tu corazón tenebroso 
desprende un frío espantoso, 
con tu aliento, me congelo, 
ocultas tras flojo velo 
una egoísta maldad, 
de nadie tienes piedad, 
solo buscas tu provecho 
tu conciencia es un deshecho, 
desbordas de necedad. 

Estante luminoso. CCLVI



¿Por qué codicia el malvado, 
qué le da el inmundo barro, 
por qué no siente un desgarro 
en su corazón helado 
por todo lo que ha robado, 
por qué se afana en dañar 
si solo hay bien en amar, 
dónde tiene la cordura 
tal sembrador de amargura, 
quién lo podrá perdonar? 

Una pulgada fuera del amor. 24



No hay calor en el pecho 
de quienes gobiernan Marruecos, 
sus almas son gélidas 
como el viento del invierno, 
no sienten dolor alguno 
por el sufrimiento que causan, 
sus conciencias se han dormido 
arrulladas por la codicia. 

Una pulgada fuera del amor. 23



No desconoces el rostro del Mal, 
lo tienes en casa, mujer, 
angustiándote con su frío, 
robándote las ilusiones, 
dejándote sin amor, sin dignidad, 
sin vida ni alegría, 
él te impone su lógica descarnada 
pero tú sabes bien que se equivoca, 
que no es posible que la existencia sea 
solo eso, 
solo lo que él te da, 
solo lo que da un hombre sin ternura, 
sin indulgencia, sin bondad, 
un esclavo sin esperanza, 
un amante del sufrimiento. 

martes, 29 de septiembre de 2015

Una pulgada fuera del amor. 22




Un corazón de hielo no sueña, 
solo acumula, 
solo rapiña y amontona, 
no quiere sentimientos 
sino montañas de vacío. 

La libertad del corazón. 32



Nunca dejas de honrarme 
por honrar al mundo 
y conquistar su estima 
o un mezquino provecho, 
tienes para mi orgullo 
la dulzura de una madre 
porque amas lo que soy 
sin esperar más de mí. 

Estante luminoso. CCLV

La pena y la satisfacción de estos días sin internet en quintillas 

Echo en falta a mis lectores 
porque el router se ha fundido, 
su compañía he perdido 
y sus halagos y honores 
mas descansar he podido. 

El Demonio me rondaba 
y el horror me ha atormentado, 
a su dominio malvado 
Dios a veces me entregaba 
mas de los dos me he librado. 

Se me hace largo esperar 
que vuelva la conexión, 
aguardo triste el camión 
que el router me ha de entregar 
pero libre de presión. 

Ya no soy gran escritor 
sino un gran desconocido 
en su gris cuarto metido, 
nadie halaga mi labor 
mas de agradar ya no cuido. 

A veces mi pensamiento 
me turbaba y deprimía, 
toda mi vida sentía 
vacía y sin fundamento 
pero venció la alegría. 

El anhelo de aquiescencia 
no puedo satisfacer 
pues no veo aparecer 
ni la más triste presencia 
mas por fin me sé querer. 

Estante luminoso. CCLIV

Exaltación de Susana Escarabajal Magaña 

Eres un denso y vasto laberinto 
de conocimientos, ocupaciones e intereses 
pero tienes el alma sencilla y franca 
y no castigas la fragilidad, 
aunque no somos familia 
te llamo prima 
y tu amistad es un regalo 
que la vida me ha hecho, 
demasiados seres he conocido 
vacíos y sin humanidad 
que me despreciaban y humillaban 
creyéndome vil 
aun fingiendo que me querían 
mientras que tú, que eres 
una gran artista 
y tienes el espíritu 
fascinante de los genios, 
proteges mi corazón 
y respetas mi orgullo 
porque no eres tan cobarde 
que no detestes la hipocresía, 
deja a las pijas y a los fachas 
hacer alarde de sí mismos 
con su falsísima modestia 
pues no tienen otro consuelo 
y alégrate tú de ser lo que eres 
porque no hay nada mejor. 


Estante luminoso. CCLIII

Mi hueco para Lluvia Rojo 

Los sábados buscamos solo 
la presencia de quienes apreciamos, 
hoy es sábado pero no tengo 
conexión a internet, 
de manera que no me acompaña más 
que mi pragmática madre, 
que tan porfiadamente me desprecia 
y tanto se preocupa 
de que aparente respetabilidad 
pero, al menos en el recuerdo, sí tengo 
a las personas que llenan mi corazón, 
como escritor, me convendría decir 
que son todos mis lectores habituales 
y los que se vayan incorporando 
pero no vendo mi alma al Diablo, 
que es lo que hace 
quien humilla a su corazón 
por respeto a la opinión, 
hay hombres que temen tanto 
el rigor de la multitud 
y el escarnio de quienes se escandalizan 
que traicionan sus sentimientos y se hacen 
servidores de la hipocresía, 
yo he sufrido durante mi vida 
la deslealtad de los hipócritas 
y su escarnio cobarde 
pero nunca he podido ceder 
a la tentación de la mentira, 
por eso diré simplemente 
que no hay tantos dedos en mi mano 
como seres cuyo recuerdo 
conforta ahora mi pecho 
y tú eres uno de ellos, 
apenas me has hablado nunca, 
casi nada sé de ti 
pero sé que tienes 
el aliento claro y verdadero, 
incapaz de falsedad 
y eso me basta para apreciarte 
sin sombra alguna de censura 
porque solo un auténtico ángel 
tiene tanta valentía. 


Estante luminoso. CCLII

El cumpleaños de mi hermana 

Te llamas Eya 
y perteneces al Islam 
pero eres tan hermana mía 
como mi hermana Rosario, 
tienes el alma niña 
y tu corazón es leal 
y no me hace falta más 
para considerarte un ángel, 
hoy es tu cumpleaños 
pero no puedo felicitarte 
porque, justo ayer por la mañana, 
se rompió el router 
y no tengo conexión a internet, 
echarás de menos 
mi felicitación y pensarás quizá 
que no te doy la suficiente importancia, 
justo ayer aún yo 
seguía atormentándome 
por todos aquellos que no me querían 
con la suficiente sinceridad, 
yo te estimo sin ficciones 
y nunca te traicionaré 
pero te diré que ayer 
tuve mucho tiempo libre 
para reflexionar sobre mi mal 
y lo arranqué de mis entrañas 
escuchándome el corazón, 
que nos habla con los recuerdos 
y los sueños y los poemas 
y ahora puedo asegurarte 
que los seres que te traicionen 
no merecen tu dolor 
porque jamás te darían 
verdadero afecto, 
tenlos por insignificantes 
y sus juicios, por grotescos y estúpidos 
y preocúpate de agradar tan solo 
a las personas a las que gustas 
porque solo ellas pensarán en ti 
cuando de verdad lo necesites. 

26/09/2015


Una pulgada fuera del amor. 21

El bien que te desea 
un corazón sin ternura    
es tan restringido y cruel 
que no se distingue del mal, 
confunde tus emociones 
con morbosos disparates 
y quiere llevarte recto 
al más frío de los lugares. 

Una pulgada fuera del amor. 20

Qué gélido es el aliento 
del intolerante, 
qué despiadadamente condena, 
qué fríamente observa 
atento solo al error, 
con qué arrogancia agravia, 
con qué rigor censura, 
con qué vehemencia se escandaliza, 
qué cruel es su moral, 
qué mal ama, 
cuánto hielo hay en su pecho, 
cuanta maldad, en su corazón 
enfermo y cautivo, 
qué poco cree en la inocencia, 
qué mal juzga la ingenuidad. 

Una pulgada fuera del amor. 19

Se escandaliza un fascista 
porque otro hombre no entregue a Dios 
a su hijo en holocausto 
pero disculpa indulgente 
el frío que encierra un corazón 
al que obligan a fingir. 

Una pulgada fuera del amor. 18

Nadie tuvo indulgencia
para mi imperfección,
se me obligó a renunciar
a las tentaciones,
cargué con una culpa
profunda e imborrable
porque mi corazón no podía
evitar el error,
aún presiento al Demonio
asediando mis pasos
para sorprender mi fragilidad
y extinguir mi esperanza,
me siento su propiedad
porque no soy capaz de arrancar
de mi pecho la falibilidad,
que no falte tolerancia
para los errores de un niño,
que nadie condene ni agravie
a un aliento por lo que siente,
que se destierre del mundo
la horrible intransigencia
porque ningún hombre puede
escapar del pecado. 

La libertad del corazón. 31

Mi corazón era árbol 
sin frutos y marchito, 
camino en la tempestad 
de un navío solitario 
pero, al llegar a ti, 
la luz desbordó mi pecho 
y, como una ola en la playa, 
mi aliento descansó   
alcanzado su afán. 

La libertad del corazón. 30

He conocido a personas 
que pretendían que el amor disculpara 
la arrogancia, el egoísmo, 
el desprecio, la humillación, la anulación, 
el reproche, la intransigencia, 
yo te doy solo afecto, 
sin cargo alguno, 
no quiero sacarte un provecho 
ni adueñarme de ti, 
mi único anhelo es colmarte 
de la paz de los ángeles, 
no hay interés en el mundo 
que me persuada a herir 
a un alma tan niña 
y tan repleta de inocencia. 

La libertad del corazón. 29



No hay sinceridad 
en el amor de un dios 
sin indulgencia, capaz 
de permitir el sufrimiento de sus hijos 
por preservar una ley cruel e inhumana, 
viste su figura de blancas telas 
pero está tan corrompido 
como la criatura espantosa 
de la que se finge adversario 
y que sirve a sus mismos intereses, 
exige que le entreguemos el corazón 
como si los sentimientos pudieran 
someterse a obediencia 
y, cada vez que nuestra alma falla, 
caemos en deuda con él 
porque no le importa nuestra paz 
sino la satisfacción de su soberbia, 
el error lo escandaliza 
como si no lo fuera 
la mentira que impone a los hombres 
que desean ser honestos, 
viven estos asfixiados 
por el miedo a equivocarse 
y quebrantar el mandamiento 
al que están obligados, 
por ser humanos y vacilar, 
los condena a la nada, 
los hace creerse inmundos, 
los entrega en las manos del escarnio 
con que su negro cómplice 
humilla la fragilidad, 
cuánta crueldad, cuánta hipocresía 
encierra el escenario humano, 
con qué intolerancia se persigue 
el cauce natural de las emociones, 
solo porque un espíritu sincero 
no es amigo del sufrimiento 
y detesta la esclavitud 
a que los dueños nos condenan, 
somos propiedad del Demonio 
con el nombre de Dios, 
él nos hace comulgar 
con su falsedad y su oprobio, 
no hay un Cielo y un Infierno 
sino tan solo una Tierra 
donde penan los desdichados 
que creen en la autoridad, 
no ama ese dios 
que no permite los fallos, 
no es decente esa sociedad 
que censura la debilidad 
con violenta intransigencia, 
rompió mi niñez muy pronto 
el horror al fracaso 
porque no se me perdonó 
mi ingenuidad más elemental, 
infinitas veces he sentido  
un horrible remordimiento 
por el más leve desliz, 
por la falta más disculpable, 
me rodeaban demonios 
anhelantes de agraviar 
mi flaqueza inevitable 
y yo estaba desnudo 
incapaz de ocultarles 
el secreto de mi intimidad, 
me juzgaba por sus normas 
estrechas y opresivas 
porque les tenía por seres 
que servían a la bondad 
pero no trabajan por el bien 
quienes cargan con la culpa 
un pecho como el mío 
sediento de pureza, 
ellos son los inmundos 
aunque nada les importa 
porque viven esa paz 
que a mí me arrebataron 
para ganar mi servidumbre, 
mi obediencia servil, 
no más quisieron de mí, 
no querían un ser humano 
sino tan solo 
un brazo para trabajar, 
tu frente es luminosa, 
despojada de codicia, 
en tu amor, no hay condiciones, 
solo sencilla verdad, 
tu mirada no desprecia, 
no afrenta, no hiere, 
aceptas lo que soy 
aunque no siempre te satisfaga, 
cuando fallo, me perdonas 
y cuando acierto, me ensalzas, 
siempre encuentro calor 
en tu tierno seno, 
tu yugo es ligero, 
no me amenazas con un infierno, 
no eres tan deshonesta, 
tú me has hecho conocer 
por fin el afecto, 
hasta que llegaste, todos fueron 
enemigos de mi veleidad. 

La libertad del corazón. 28

Eres solo miel, pura dulzura, 
paraíso infinito, 
eres desmedido bien, gozo sin límites, 
cada rincón tuyo, 
cada impacto de tu presencia en mis sentidos 
me asombra y me deleita, 
entras toda en mi aliento, 
mi pecho es todo para ti, 
eres cumbre de mis sueños, 
meta de mi identidad. 

La libertad del corazón. 27

Toda el alma nos abrimos 
como dos niños incapaces 
de urdir mentiras, 
nos amamos sin insidia, 
sin maldad, sin egoísmo, 
sin causarnos el dolor 
que deja en el corazón 
el roce del frío. 

La libertad del corazón. 26

Arranca el Mal de mi aliento, 
inflama de esperanza mi corazón, 
atraviesa con tu luz mi fundamento, 
devuélveme la inocencia, 
estoy abatido y tengo miedo, 
he surcado la vida en tinieblas, 
sojuzgado y prisionero, 
maltratado por la culpa, 
dame la paz 
con la candidez de tu mirada, 
con la indulgencia de tus labios, 
con la bondad de tus manos, 
tu amor es bálsamo, 
consuelo de los ángeles, 
alivio de mi sufrimiento, 
limpia mi amarga mancha, 
libérame del remordimiento, 
estoy herido de angustia 
y solo tú puedes curarme. 

La libertad del corazón. 25

Qué amargura he arrastrado 
durante toda mi vida 
porque solo he sido 
uno más en el sentir de los otros, 
la sociedad merecía 
su atención y respeto 
y, en cambio, yo les parecía 
perversamente egoísta 
si los reclamaba para mí, 
mis padres me mostraban su rencor 
si por azar dejaba 
en mal lugar a un desconocido, 
me habrían reprendido con severidad 
hasta por hacerle un desprecio 
al mismísimo Satanás, 
eran personas 
obsesionadas con la urbanidad 
y con las reglas morales, 
su bondad tenía 
la dureza del mármol 
y condenaban sin piedad 
hasta mis más leves faltas, 
tu pecho, en cambio, 
perdona todos mis errores 
y, a pesar de ellos, 
me colma de honor, 
tu corazón siente por mí 
verdadero amor 
y no, la comezón 
de un ingrato deber 
como les ocurrió a mis padres. 

La libertad del corazón. 24

No han visto nada mis ojos 
en toda mi vida 
tan dulce como tu rostro, 
tienes un mar de inocencia 
en tu precioso semblante, 
eres el afán de mi pecho, 
mi refugio, mi consuelo, 
rendirte lealtad 
es el gozo de mi existencia. 

La libertad del corazón. 23

Los maliciosos se imaginan 
poderosos y reales 
por no creer en el bien 
pero a mí no me impresionan 
y no busco su estima 
ni el apoyo de su opinión, 
qué diferente eres tú 
que, con la luz de tu inocencia, 
me guías por el camino 
de la verdad y la pureza 
para que viva el Paraíso 
escapando de la corrupción. 

La libertad del corazón. 22

El amor no es una costumbre, 
la costumbre es una presencia gris 
que la rutina alimenta 
y hacen buena el interés y el miedo, 
la costumbre ata y frustra, 
la costumbre engaña al corazón 
para que arrastre insatisfacción y desencanto, 
la costumbre es una reina petulante 
sin dignidad ni valor, 
sin legitimidad ni derecho, 
deseosa de perpetuar su dominio 
sin que haga nada para merecerlo, 
la costumbre es la infelicidad 
que cercena las alas 
y, en cambio, tú eres la verdad, 
la libertad, la ventura, 
el bien, la vida, el coraje, 
la esperanza, el consuelo, 
la costumbre desaparece 
como una hebra de humo 
pero tú estás en mi pecho 
y no puedes salir de él. 

viernes, 25 de septiembre de 2015

Una pulgada fuera del amor. 17



A Miguel Hernández 

Viviste la muerte de la verdad 
y el entierro del bien, 
te mató la indolencia del hombre 
y su profunda torpeza, 
no te gustarían 
los tiempos que ahora se viven, 
de soledad y egoísmo, 
de servidumbre y banalidad, 
no queda espacio para el corazón 
en este mundo fatuo 
donde reina la hipocresía, 
el fascismo ya no está 
empuñando las armas 
arrogante y violento 
sino en el alma del pueblo 
que regresa a la ignorancia, 
el sufrimiento se extiende 
porque agrada a las exangües 
entrañas del poderoso, 
ya no tienen dignidad 
el valor y la decencia, 
solo conquista el aplauso 
la grotesca petulancia. 

La libertad del corazón. 21



Miguel Hernández era solo 
un pastor de la huerta de Orihuela 
pero peleó por instruirse, 
hoy los instruidos pelean 
por ganar zafiedad 
y los ignorantes están 
orgullosos de serlo, 
los sentimientos de bondad 
se ridiculizan y cuestionan 
porque solo se cree en el egoísmo, 
si no me irritaran tanto los necios, 
me inspirarían profunda compasión 
porque se entregan dóciles a sus amos, 
los verdugos del hombre, 
tu inocencia es un remanso 
para mi espíritu agobiado, 
mantienes mi fe 
en la especie humana, 
en un tiempo en que los hombres 
se afanan por la celebridad 
y, por una gloria miserable, 
son capaces de humillarse, 
tú aún crees en el bien 
y lo practicas con rigor. 

jueves, 24 de septiembre de 2015

La libertad del corazón. 20



Manzanita deliciosa, 
¿qué me dan tus ojos 
que se me hiere el aliento? 
Es algo gozoso, 
inmenso, pleno, rotundo, 
anhelado, sutil, enigmático, 
terminante, hermoso, sublime, 
¿qué me dan, 
qué me dan tus ojos 
que se estremecen mis entrañas? 

La libertad del corazón. 19



A mí no me convencen los dueños
de que tú vales menos que yo
por ser bondadosa y sencilla,
por ser hermosa y fascinar mis sentidos,
por ser tierna, delicada, frágil, vulnerable,
por ser mujer, por no ser hombre,
quieren ellos que yo hable de ti
con sorna y jactancia,
que haga de tu feminidad crueles chistes,
que te humille ante los otros hombres
aludiendo con brutal frialdad
a mi deseo sexual,
para ellos es esencial
que me corrompa,
que enfríe mi corazón,
que no sea uno contigo,
que no viva el Paraíso en la Tierra,
que te traicione y te desprecie,
que te haga perder la esperanza
y que la pierda yo,
que haga banal el sentimiento
y profane su enigma
porque un hombre que ama de verdad
no cree en sus mentiras. 

La libertad del corazón. 18



Con cuánta bondad 
me has dado tu valioso corazón, 
qué dulcemente cuidas de mí, 
qué apacible es tu alma, 
qué ternura guía tu voluntad, 
qué amable, qué blanda, qué suave es la mano 
que posas en mi pecho, 
qué generosa piedad 
te inspira mi sed de afecto. 

Una pulgada fuera del amor. 16



Si el rey Felipe permitiera 
que el Sáhara fuera libre 
y le viera cerca de mí, 
me arrojaría a sus pies y los besaría 
llamándole gran hombre 
y dechado de bondad 
y modelo de valor. 

Una pulgada fuera del amor. 15



Hay un país de asesinos 
tan fríos que se fingen víctimas, 
tan impasibles 
que se ceban con los niños, 
tan insolentes 
que se burlan de quienes matan, 
en el mundo entero, 
no hay un estado más abyecto, 
más ponzoñoso, más macabro, 
se llama Israel 
y no se le está sometiendo 
a bloqueo alguno. 

Una pulgada fuera del amor. 14



Él te trata 
como si no valieras nada, 
como si fueras una cosa, 
su cosa, su propiedad, 
lo que usa, lo que le sirve, 
para él eres solo una mujer, 
no mira a tu alma 
a través de tu rostro 
creyéndote única y especial, 
a él no le importa quién seas, 
eres su esclava, 
te tasa como mercancía, 
cree que hay otras 
mejores que tú, 
más dignas, más guapas, más deseables, 
tú eres solo una más, 
no te mira con el corazón, 
te mira con la cabeza, 
te cree idiota 
porque muestras fragilidad, 
él en cambio se siente 
bien dotado de inteligencia 
porque no le detienen 
los escrúpulos del hombre bondadoso, 
melindres pueriles para él, 
tan listo piensa que es 
que, hasta cuando está borracho 
y mostrando una pasmosa estupidez, 
se figura más sensato que tú 
y te hiere con el reproche. 

Estante luminoso. CCLI



Alma rebelde y grandiosa, 
noble, enérgica y sincera, 
rebosas de primavera, 
tu rostro parece rosa 
o aurora maravillosa, 
tu crueldad es refinada 
pues, con pericia malvada, 
haces arma del amor 
y vuelves gozo el dolor 
de tan rigurosa espada. 

La libertad del corazón. 17



Tienes la ternura de un ángel, 
el bien desborda en tu corazón, 
la bondad llena de miel tus rasgos 
y la verdad los ilumina, 
tu alma es libre y orgullosa 
y de una recta voluntad 
y lo muestra tu expresión 
en su gravedad sin frío, 
a veces caes en la amargura 
de puro dulzor 
aun siendo tú un radiante paraíso 
rebosante de energía, 
tus ojos niños y tristes 
me traspasan de compasión 
y llenaría tu rostro de amantes besos 
para que supieras cuánto vales. 

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Una pulgada fuera del amor. 13



Llevo el camino del bien, 
no me arrepiento de mis pasos, 
mi conciencia es recta y no consiente 
la injusticia o la mentira, 
sé del valor de mis acciones, 
no me importa la opinión 
pero los otros me tasan 
y me atribuyen un límite 
como si un hombre no fuera 
un corazón infinito, 
me siento residuo vil 
de una ciega multitud, 
miserable fragmento 
en un mundo sometido. 

Una pulgada fuera del amor. 12



El cielo en la noche
sembrado de nobles estrellas es
inmenso y poderoso
pero yo soy pequeño y vil,
impotente y oscuro,
mi camino es el barro,
mis manos no son alas
sino torpes herramientas,
hombres hay a los que se encumbra
y se rinde solemne reverencia
pero yo no merezco
que se mueva una silla por mí
ni que un rostro se gire,
mi orgullo es grande,
no quiero deber nada a nadie
ni cercar mi corazón
pero qué poco alcanza mi honor,
qué baja es mi dignidad,
qué banal soy para los otros,
estremece el mar con su grandeza
y el otoño y las flores, con su hermosura,
asombra la aurora y cautivan
las sublimes montañas
pero qué poco importa mi llama,
ni el viento la recuerda,
ni las nubes la buscan,
ni la hierba la conoce,
ni los pájaros altivos
han oído hablar nunca de ella. 

La libertad del corazón. 16



Brazados de hierba fresca son tus cabellos, 
se curvan como las hojas de las espigas, 
parecen campos de flores, cascadas de agua, 
con qué gracia los apartas para mostrar 
esa rosa blanca que es tu orejita, 
tu mano parece el ala de una paloma 
rozando las suaves hebras del viento libre. 

La libertad del corazón. 15



La verdad en su plenitud 
nutre nuestros corazones, 
la esperanza habita 
muy viva en nuestras almas, 
caminamos tras el bien 
sin que el prejuicio nos desvíe, 
no nos corrompe esa sombra 
que esclaviza a la humanidad 
y perpetúa su sufrimiento, 
somos hijos de la libertad 
y nos amamos con inocencia. 

Una pulgada fuera del amor. 11



Tengo dentro un dictador 
que no tolera los fallos, 
no quiere que sea humano, 
que me equivoque como cualquiera, 
se alarma cuando sospecha 
la presencia del fracaso 
porque el mundo escarnece 
al que no sabe evitarlo, 
vive dentro de mí 
un opresor sin clemencia 
que me prohíbe perder 
la guerra contra el azar, 
me quiere libre de tachas, 
impoluto ante los ojos 
de la insidiosa opinión, 
su exigente rigor 
perturbó pronto mi espíritu, 
de muy niño ya me vi 
inquieto ante la anomalía 
creyéndome vil y sucio 
de tanto que la temía, 
el fascismo ocupaba entera 
la España en la que nací, 
mis maestros y profesores 
fueron almas intransigentes, 
mis amigos no tenían 
ternura en su corazón, 
mi hermana me daba un trato 
áspero y censurador 
pero mi madre ha sabido 
ser la más cruel influencia 
pues desde siempre ha pugnado 
con un afán obsesivo 
por amputarle a la vida 
toda su naturalidad. 

Una pulgada fuera del amor. 10



¿Y si fuera verdad 
que no valgo nada, 
podré aguantar esa enorme humillación, 
querrá la tierra 
que la pise yo, 
me rozará el aire 
sabiendo lo ruin que soy, 
cantarán los pájaros en mi ventana 
si ven que los escucho, 
agradará a las flores 
que las toque mi sombra? 

Una pulgada fuera del amor. 9



¿Qué soy yo
para asombrar y deslumbrar,
qué puede interesar
un alma tan vanidosa,
un aliento tan egoísta y frío,
tan nimio y veleidoso,
a quién le van a importar mis fantasías,
mis sueños de altura,
mis ansias de superación,
qué hago yo
en el escenario de los artistas
si ellos son hombres serios
trabajando para el público
y yo solo pienso en mí? 

Estante luminoso. CCL



Mi condición es odiosa 
para la comunidad, 
llena de debilidad, 
ridícula y vergonzosa, 
es noble y digna la rosa, 
como la aurora, admirable, 
es el Sol reverenciable 
y el olmo que riega un río 
pero el fundamento mío 
es deforme y despreciable. 

martes, 22 de septiembre de 2015

Una pulgada fuera del amor. 8



A veces quieren herirme
con sus humillaciones los prepotentes,
armados de una dignidad de cartón,
atacan mi orgullo con la esperanza
de hacerme sufrir y ganar
un botín de vanagloria,
creen que me causan dolor ignorando
que ni en sueños me harían el daño
que yo mismo me hago. 

Una pulgada fuera del amor. 7



Sé que soy ruin, 
sé que no le hurto a la muerte 
ni un cabello en la batalla, 
sé que soy sucio barro 
que corromperá el ataúd 
para abominación del mundo, 
sé que estoy desnudo 
para mi vergüenza y oprobio, 
sé que nadie me debe nada, 
que los espejos me acusan 
y no hay refugio en la Tierra 
para escapar de su condena. 

Una pulgada fuera del amor. 6



¿Y qué más hay 
aparte de ese mezquino espectro 
con que me hieren los fríos espejos, 
qué más regala el mundo, 
qué más se saca de la vida, 
qué más puedo rapiñar 
aparte de ese extraño 
cuyo rostro nunca veo? 

Una pulgada más allá del amor. 5



Frío profundo y amargo
hay en mi pecho vacío,
tinieblas sin esperanza
refugio de la intransigencia,
fulgores del hielo, ira que atenaza,
soy un esclavo,
mi vida es servidumbre,
mi corazón está secuestrado
para que cumpla la ley. 

Una pulgada más allá del amor. 4



¿Qué espero de los otros,
qué tienen para ofrecerme,
qué se me da de su indulgencia,
por qué me aflige mi aislamiento
si mi mal soy yo mismo
y no me quiero curar,
a quién tengo que convencer
del valor de mi dignidad,
quién habrá de reconocerme,
quién me otorgará el honor
si nadie me desprecia tanto
como me desprecio yo? 

La libertad del corazón. 14



No tengo modales, 
desconfío de la humanidad 
y me enfrento a mis semejantes 
para defender mi dignidad 
como si no fuera yo 
quien más dudara de ella, 
he pasado de agricultor 
a filósofo profundo 
y a veces me siento como si no fuera más 
que un zoquete farsante, 
tú crees en mí 
y supongo que te basarás en algo 
pero a mí me cuesta horrores 
tomarme en serio. 

La libertad del corazón. 13



Para el hombre que vivía 
la agonía del pecado, 
tuviste una absolución 
y un afecto inocente, 
tu mirada de ángel 
purificó mis entrañas 
penetrándolas con su luz, 
vuelve a dar alivio 
a mis remordimientos, 
libérame de esa condena 
que reservo para mí. 

Una pulgada más allá del amor. 3



Siempre me he sentido sucio, indigno, 
tocado por la corrupción, 
nunca he creído merecer la estima, 
siempre he vivido con la vergüenza 
y la amargura del despreciable, 
dentro de mí tenía 
posada lo inmundo, lo morboso, 
todo mi cuerpo era 
habitáculo del error, 
mis acciones me parecían 
deshonestas, repugnantes, 
mi mera presencia manchaba y hería, 
entre mis semejantes, yo era 
el más vil, el más detestable, 
un condenado, un desterrado, 
bajaba la mirada 
por no ensuciar con ella, 
callaba mi lengua 
por no provocar el asco, 
respetaba a la autoridad 
porque cargaba con la culpa, 
toda la vida he sufrido 
la insoportable agonía  
de un infeliz apestado. 

Una pulgada más allá del amor. 2



Qué solo me siento 
rumiando mi culpa 
bajo este silencio 
que no para de acusarme. 

lunes, 21 de septiembre de 2015

La libertad del corazón. 12



Blando trato recibe mi cuerpo 
y mi corazón escapa 
a las agonías de la obligación, 
camino libre, 
redimido del tormento 
que aflige a la humanidad, 
tu amor bendice mi pecho 
y no echo en falta en mis días 
cosa alguna del Paraíso, 
me visita a veces 
la sombra de la culpa 
que un orgullo herido 
quiere hacer venir 
pero no hay dolor 
en mis hondas entrañas  
por todo aquello que debo, 
por todo lo que no es mío, 
qué fríos somos los hombres, 
cuánto olvido nos habita, 
qué ajenos al sentimiento 
nos son en rigor los otros, 
solo un leve desasosiego 
me recuerda mi deber, 
la ventura de mi hermano, 
la batalla contra el mal, 
el pago de lo que tengo 
y no puede tener él, 
mi palabra lucha fuerte 
contra la opresión del hombre, 
no siento su hondo dolor, 
no me habitan sus llagas, 
no lloran dulces mis ojos 
pero, en mi profundo seno, 
brota con fuerza un afán 
de entregarme al bien por entero, 
mi sentir no se inflama 
como con tu tierno aliento 
por los afanes de mi semejante 
pero el sutil rumor 
de un vago remordimiento 
basta para moverme 
como mueve las hojas 
la corriente de un río, 
el anhelo de inocencia 
dirige todos mis pasos 
porque solo con ella 
encuentro la ventura. 

Una pulgada más allá del amor. 1



No es sublime la violencia, 
no es hermosa la maldad, 
el mal es un inmundo reptil, 
repugnante y estúpido 
que causa enojo 
dondequiera que se le encuentre. 

La libertad del corazón. 11



Ya no hay más que oscuridad y vacío
en toda la Tierra,
los humanos no tienen esperanza,
el egoísmo ha asolado sus almas
y ya no brillan las ilusiones,
apenas les queda más placer
que las hamburguesas
y los poemas vulgares sobre sexo,
la muerte ya no existe,
está escondida en el cajón
de los pensamientos incómodos,
solo esa falsa eternidad permite
que los corazones no se desesperen
y las bocas no griten de angustia,
el mundo es solo un escenario,
sin nada detrás,
el bien no va más allá
de las máscaras de urbanidad,
se huye de la bondad
como de un oprobio,
no queda sitio para la felicidad,
lo sensato es el mal,
solo en ti halla alivio
mi infinita soledad,
en la gracia de tus juegos,
en tu ternura de niña,
en tu sencillez inocente,
en tu conciencia recta,
en la vastedad de tu alma,
los estadios de fútbol se llenan
de rostros sin luz
y por las calles repletas, transitan
fantasmas desalentados
pero nosotros aún creemos en la vida
y aún servimos a la verdad. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 300



Pido piedad 
a todos los ángeles de la Tierra, 
a las almas sublimes 
en las que se encierra el bien 
para que no me condenen 
en sus nobles corazones 
por el odio y la ira 
que me habitan por dentro 
y el egoísmo que vuelve 
cobardes mis actos, 
les pido clemencia 
para que me libren de mi carga 
por todo aquello que tengo 
sin que sea mío, 
obsequio corrompido 
de esta civilización del mal. 

Clamor desde el Sáhara Occidental. 299



Hube de inclinar mi espalda 
sobre la amarga tierra 
haciendo sufrir 
a mi cuerpo y a mi espíritu, 
las medicinas violentas 
mermaban mis fuerzas y me adormecían 
y aun así no falté 
a mi triste obligación, 
yo no reconozco 
sobre mí a ningún señor 
porque no ha besado mis manos, 
que se llenaban de ampollas, 
ni mis pies, que dolían 
fatigados y heridos, 
no morirá por mí 
cuando la hora me llegue 
ni moja con mi sudor 
sus flamantes vestiduras, 
yo no me debo a nadie 
que humille mi dignidad 
y se arrogue mayor valía 
sin que sea más que un hombre, 
no quisiera que comieran 
de mí los viles parásitos, 
para quienes yo no soy nada 
ni hago nunca lo suficiente, 
son gigantes de la cobardía, 
criaturas infrahumanas, 
que merecen el vacío 
que ellas me hacen a mí.