sábado, 31 de octubre de 2015

Una pulgada fuera del amor. 130



Hiere el frío en el aliento 
cuando el corazón camina 
por senderos umbríos e inusuales, 
rumiando el miedo y la duda, 
sospechando una pérdida porque el mundo 
se nos aparece de pronto extraño, 
despojado de la inocencia 
que precisamos para seguir, 
a veces, nos golpea 
el desprecio y la culpa 
y sentimos la tentación 
de revolvernos contra nosotros, 
de odiarnos, de maltratarnos, de hacernos hielo 
para eludir nuestra mancha, 
caemos en un exilio 
del afecto y el calor indispensables 
y, extraviados en nuestra vacilación, 
consentimos el sufrimiento. 

Una pulgada fuera del amor. 129



En quienes buscaba amor, 
encontré desprecio y humillación, 
no había nada más vil que yo 
para su corazón arrogante, 
su rigor me hería, 
solo hielo, solo aspereza, 
solo indiferencia quedaba 
cuando caía el velo de sus intereses. 

Número y corazón. 7



El primer amor de Pinochet

Cuánto sufrió Pinochet
en su primer curso de la escuela
porque se enamoró de su maestra
pero ella lo despreciaba,
le reprendía, le gritaba,
le tiraba de los pelos, le atizaba
con su regla de madera
porque era bobo
y no aprendía nada de nada,
él soñaba con que su maestra
se fijara en él,
tenía un bigote renegrido
que le inspiraba ternura
y un vozarrón de sargento
que le hacía mucha ilusión
pero él era solo un niño idiota,
tramposo y feo
y la sacaba de sus casillas
porque no sabía sumar,
quiso ser de mayor
capitán general
para que aquella mujer le hiciera
cosquillas en su mejilla
con el vello de su bigote
rendida de admiración. 

Una pulgada fuera del amor. 128



¿Qué dueño tiene un ser humano 
si camina sobre sus propios pies, 
qué castigo reciben sus errores 
que no se lo imponga él, 
ante quien tiene que rendir cuentas 
sino ante su mismo corazón? 

La libertad del corazón. 132



Desde muy niño, quise ser 
un escritor importante 
porque en todas partes, me trataban 
como el más tonto e incapaz, 
tanto era así que hasta que tú llegaste, 
pensé que no tendría nunca novia 
porque lo veía una tarea imposible 
para un hombre tan torpe como yo, 
una vez siendo estudiante 
en la Universidad de Murcia, 
me presenté a un concurso de relatos 
para escritores jóvenes 
y se daba la circunstancia 
de que la esposa de un amigo 
frío y malicioso que estudiaba conmigo 
era miembro del jurado 
porque el año anterior había ganado 
uno de los accésit, 
poco después 
de enviar mi cuento al concurso, 
estando de visita en su casa, 
ella me filtró 
que mi obra había sido leída 
y a juicio del jurado, era 
la mejor con diferencia 
de las que se habían recibido, 
sentí un vuelco en el estómago 
porque parecía que al fin 
en una parte del mundo 
no me tenían por un imbécil, 
ella tuvo entonces el donaire 
de advertirme que me había puesto pálido 
y quiso apagar mi euforia recordándome 
que aún no habían concurrido todos 
y que era posible que cuando lo hicieran, 
la evaluación fuera distinta, 
ella era una dama 
de la clase alta venida a menos 
y su humildad quería que quedara claro 
que era una virtud 
y no como la de los pobres, 
que era una puñetera obligación, 
el dinero para ella 
tenía la categoría 
de un privilegio de estamento 
y como no lo tenía, 
añadía con su bolígrafo ceros 
a los números de su cuenta de ahorros 
o lo pedía prestado a un amigo 
si es que no se lo robaba, 
yo nunca he tenido mucha pasta 
porque mis padres eran 
más amigos del trabajo 
que hábiles en los negocios 
y además siempre he sido tacaño 
porque mi madre me educaba 
en el afán por el ahorro, 
de manera que conmigo 
el matrimonio no contaba 
como ayuda a su economía 
pero sí con otro amigo cuyo padre 
le había comprado coche propio 
y le daba todo el dinero 
que le viniera bien gastar 
porque era más cruel que mis padres 
y nadaba en la abundancia, 
este amigo dio la casualidad 
de que también se presentaba 
al certamen de narrativa joven 
y el día del fallo fui con él 
al piso del aquel matrimonio 
por conocer los resultados 
en el momento justo en que la alta dama 
llegara con ellos tras la deliberación, 
mi esperanza era grande, 
yo había escrito un cuento alegórico 
inspirándome en los Sueños de Quevedo 
en el que hablaba con pesimismo de lo que pasaría 
si el tiempo se detuviera 
y la existencia fuera eterna, 
mi amigo en cambio había escrito 
la sosa narración de un crimen 
con sospechosas coincidencias 
con mi propia vida y mis propios cuentos 
pero ante mi sorpresa, ganó él 
y yo no recibí 
ni siquiera un accésit, 
cuantos había en el piso entonces 
se dieron perfecta cuenta 
de lo hondo de mi decepción 
y lo extremado de mi abatimiento 
porque se hizo un silencio 
cuando expresé mi intención 
de abandonar la velada 
y regresar a mi residencia, 
el amigo me acompañó 
preocupado por mi tristeza 
pero yo hubiera querido estar solo 
para vivirla en su plenitud, 
para sentir el dolor 
de seguir siendo un hombre idiota 
insignificante para todos, 
soportar mi amargura en soledad, 
experimentar en toda su intensidad 
la angustia de verme otra vez 
frente a mi mediocridad 
me habría servido de expiación 
y mi conciencia se habría sentido 
un poco más tranquila, 
recibí palabras de consuelo 
ese y otros días, 
de los dos amigos 
en las que restaban toda importancia 
al fracaso que había sufrido 
y mi corazón se sintió 
especialmente confortado 
porque aquellos amigos no solían 
tener mucha piedad con mi orgullo, 
a la mujer de mi amigo 
nunca le fui simpático 
porque mi sencillez la tenía 
por simpleza de proletario 
y a su esposo, tampoco 
pero buscaba mi trato 
para saciar su crueldad, 
su espurio afecto fue 
el único que me dejó la vida 
hasta que harto de su frialdad 
y de su deslealtad, 
lo convertí en enemigo 
en mi mundo interior, 
muchos años después, 
un día de Navidad, 
al poco de morir mi padre, 
vino a traerme un ejemplar 
de la novela recién publicada 
por su magnánimamente modesta esposa, 
no se había preocupado de mí 
en los diez años anteriores 
y solo venía 
para que pudiera conocer 
la faceta de escritora de éxito de su mujer, 
le pedí su dirección de correo 
para restablecer nuestra amistad por internet 
pero cuando vi que para mis correos 
no había respuesta alguna, 
sospechando que su visita había sido 
tan solo una maniobra 
de humillación y jactancia 
quemé en mi chimenea su novela 
y les escribí una carta 
llamándoles psicópatas y tontos del corazón, 
mi amigo con tono muy resentido 
me deseó que disfrutara de las fiestas, 
conseguí con el tiempo 
que perdonara mi acción 
pero ni él ni su esposa 
sintieron jamás por mí 
el respeto que tú me tienes, 
tú eres de clase acomodada 
pero sin ideas burguesas, 
recibo tu absoluta aquiescencia 
lo mismo como escritor que como hombre, 
tú sabes bien de mi sencillez, 
nunca me acusas como ellos 
de una jactancia que no tengo, 
el amor de ellos fue tan tibio 
que ni siquiera evitaba la humillación 
pero tú jamás has herido 
mi dignidad con tu roce, 
por ti conozco el placer 
de habitar el pecho de una mujer 
pero la consorte de mi amigo 
me hacía sentir tan vil 
que hasta me sumergía en el delirio. 

viernes, 30 de octubre de 2015

Una pulgada fuera del amor. 127



¿Y qué si mis poemas se entienden, 
si no oculto con eufemismos 
la crudeza de mis sentimientos, 
si hablo de Palestina, de los saharauis, 
de ideas políticas o problemas filosóficos 
sin adornos ni retórica 
con la urgencia y la inquietud 
de quien quiere desnudar su alma, 
y qué si en mis palabras casi nunca 
me sumerjo en la ambigüedad, 
si escribo versos con la misma sencillez 
con que en otro tiempo trabajé en el campo? 
¿Acaso el corazón 
no tiene sed de realidad, 
no busca el bien de mundo, 
el final de la esclavitud, 
la caída auténtica de los dioses tiranos, 
más allá de los deseos 
que mueren en el aire, 
de las añoranzas que no se quieren 
asir jamás con las manos, 
de los impulsos prohibidos 
que se sofocan en el aliento 
y mueren en balbuceos 
para que nadie sepa 
que no somos lo que esperan? 
¿Por qué no son poemas 
los poemas que hablan, 
los que dicen, los que explican, 
los que razonan, los que enseñan, 
los que no permiten la evasión 
y hacen al mal la guerra 
sin concesiones ni vacilación 
si somos de carne y hueso 
y nuestros pies han de pisar 
la desdichada tierra? 

La libertad del corazón. 131



La noche y el día, 
la Tierra y el Cielo, 
el mundo y mi alma tienen tu rostro, 
cuanto existe lleva tu espíritu, 
no puedo mirar a parte alguna 
sin verte a ti. 

La libertad del corazón. 130



De nuestro amor, lo que menos me importa 
es mi vanagloria, el falso orgullo 
que he de afectar para que la opinión 
me mire con buenos ojos, 
hay muchos 
que no atienden a otra cosa 
porque no quieren a nadie 
y solo se cuidan de su máscara 
hasta el día en que la tapa del ataúd 
se cierra con ellos dentro, 
mi único orgullo es la verdad y el valor, 
me odiaría si te humillara 
para ganar el aprecio público 
como hacen con quien les ama 
los viles y desleales, 
tan tibios que hasta un leve golpe de viento 
podría arrancarles el alma. 

Una pulgada fuera del amor. 126



Quisiera conversar amistosamente 
con un judío sionista, 
con franqueza, de hombre a hombre, 
porque entre hombres no se finge nada, 
absolutamente nada, 
excepto cuando se trata de ocultar 
lo malos que somos para el sexo 
y la superioridad que sobre nosotros 
tienen en todo las mujeres, 
quisiera que habláramos de lo suyo, 
de lo que le gusta a él, 
de lo que le hace disfrutar, 
de esas ideas que conducen 
a matar niños porque sí 
o a tirotear a palestinos 
solo porque agitan su bandera 
al otro lado de una alambrada 
y yo quisiera preguntarle: 
-¿De verdad no admiras a Hitler, 
no has leído su Mein Kampf, 
no te preocupa el Lebensraum, 
no te gusta mirar 
a los hombres de uniforme, 
no son astutas mentiras propagandísticas 
lo que se hace oír día a día 
a la población israelita 
para que apoye el racismo 
y de paso el capitalismo salvaje, 
de verdad, no defiendes 
que la raza semita es la superior, 
la elegida por Dios, 
que los palestinos son un estorbo 
para la supremacía judía 
y hay que conseguir su exterminio 
de una forma u otra 
y evitar cruces con los judíos 
para conservar la pureza de vuestros genes, 
no te parece que los sionistas 
manifestáis la misma ira 
y la misma incapacidad para razonar 
que el Führer ante su micrófono 
rodeado de una masa que no dudaba 
de ninguno de los disparates que afirmaba 
porque les prometía oro, comodidades, honor, 
y una tierra de leche y miel, 
de verdad no eres discípulo 
del dictador del Tercer Reich 
cuando mezclas lo divino con lo humano, 
que, según Cervantes, es 
la peor de las locuras, 
y cuando pataleas como un niño tonto 
porque no te dan la razón? 

Número y corazón. 6



Cuatro quintillas a la mala gente 

Tu cabeza es de jumento, 
vives cual las bestias puras 
derribas con tus locuras 
de todo el mundo el contento 
creyéndolas donosuras. 

¿Cuándo vas a ser leal, 
botarate desgraciado? 
Ni siquiera encarcelado, 
piensas que has hecho algún mal, 
no eres más que un atontado. 

Eres tonto gilipollas, 
envidioso y aguafiestas, 
desde muy lejos, apestas, 
todo lo ensucias y embrollas, 
eres un gallo con crestas. 

Para ti se hizo el collar 
que no para las mascotas, 
tus ideas son idiotas, 
vete a tu casa a cagar, 
desvergonzado berzotas. 

La libertad del corazón. 129



Arrastra la muerte a los hombres 
como el viento frío de otoño 
a la humilde hojarasca, 
moriré como una lágrima viva 
camino de la tierra, 
desolación y angustia alientan 
en mi corazón tinieblas 
tan gélidas y amargas 
pero tu infinita ternura apacigua 
mi agrio desasosiego, 
tu pecho quiere que viva 
y me ofrenda la eternidad. 

jueves, 29 de octubre de 2015

La libertad del corazón. 128



Tu superficie alboroza mis sentidos 
y conforta mi espíritu, 
emana miel y perlas, luz y perfume, 
rebosante de feminidad, 
vaporosa y sutil como la aurora, 
me llama a su roce, a empaparme de ella, 
a reverenciarla y adorarla 
ofrendándole mis labios 
y mis conmovidas manos, 
el regazo de mi corazón 
y la llama de mi ternura, 
bajo ella eres lo mismo, 
sueños luminosos e inocentes, 
porfiadas ansias de libertad y bien, 
afán de dignidad y equilibrio, 
entrega al amor, 
alma de mujer. 

Una pulgada fuera del amor. 125



Puede que a España no le interese 
exigir a Marruecos que libere el Sáhara, 
puede que el interés de mis reyes 
y de mis gobernantes se vea perjudicado 
si hacen algo por los saharauis 
pero un hombre decente 
se debe a su deber antes que a sí mismo, 
salda sus deudas aunque no le guste, 
quizá en mi país 
se le dé poca importancia a la deshonestidad 
y se hable de la falta de honradez 
con familiaridad y buen humor 
y hasta se mire con buenos ojos 
a tantos parásitos que viven 
sin hacer bien alguno 
pero un alma verdadera, 
con auténtico derecho a sentirse humana 
se toma en serio sus deudas 
como se las tomó mi padre, 
que trabajó toda su vida en la dura tierra 
hasta casi el mismo día 
de caer enfermo de muerte, 
como me las tomo yo, 
que como poeta defiendo el bien y la verdad 
aun cuando me cueste ser marginado 
y despreciado por las mayorías, 
como se las toma el saharaui, 
que reniega de sentirse marroquí 
porque el honor más elemental le exige 
luchar por su identidad 
pero que nadie piense que es más fácil 
la vida de quien no cuida su conciencia 
porque bien sabe él cuánto duele 
la hora en que cierra sus ojos 
y se queda solo consigo mismo 
y recuerda lo pequeño que es él 
y lo vergonzosa que es su cobardía 
y en la impotencia que siente, 
muere una y mil veces 
aunque siga respirando 
porque sabe que solo es digno 
el que demuestra valor. 

La libertad del corazón. 127



Tienes el alma sosegada como un ángel, 
tu rostro parece sueño 
de tan apacible, tan gozoso, tan sutil, 
rebosas de inocencia y ternura, 
muero por besar toda esa infancia, 
toda esa gracia, toda esa miel 
y tocar con mis labios 
un corazón tan puro. 

Una pulgada fuera del amor. 124



Yo era el fatuo, yo era el falso,
yo era el deshonesto,
yo era el que no sabía comportarse,
el que en público causaba escándalo,
el necio, el estúpido, el egoísta,
yo era el insufrible, el caprichoso, el que quería más
de lo que era decente pedir,
el que comprometía a la familia con sus cosas,
el inútil, el ignorante, el incompetente,
el despreciable, el débil, el bobalicón,
apenas dejaron
sitio para mí en el mundo
porque yo no sabía
disfrazar mi corazón. 

La libertad del corazón. 126



Voy a adentrarme  
en tus sombras y abismos 
porque me ofrendas el umbral 
como una rosa abierta. 

Una pulgada fuera del amor. 123



No sé si en otros planetas
hay hombres sin cabeza
que debería conocer
o que escriban hueco sin hache
pero sí estoy seguro de que yo
soy tan extraño como ellos,
tan absurdo, tan erróneo,
tan mal construido,
todo mi afán es
reconciliarme con mi especie,
rescatar cuanto se le niega a mi condición
de manos de los otros,
no quiero pertenecer
a una aburrida asociación de escritores
sino sentirme cerca de toda esa gente
que no es como yo. 

miércoles, 28 de octubre de 2015

La libertad del corazón. 125



No callas para ocultar 
sino porque tu vigorosa alma 
se pierde en las regiones del pensamiento 
despejando enigmas de la vida 
cuando los demás apenas percibimos 
la presencia de un misterio, 
abstraída tienes 
expresión de niña 
porque estás metida en tus adentros, 
donde no hay más que inocencia. 

Una pulgada fuera del amor. 122



Casi nada fue tan importante
en la voluntad de cuantos me conocieron
cuando me tenían a su lado
que combatir mi presunción
y humillar mi orgullo,
no querían que me creyera digno
de todo el honor que yo deseaba,
sin duda, porque no me amaban
con toda el alma,
hay desconocidos que ahora
se esfuerzan porque me sienta valioso
y, en cambio, aquellos que afectaban quererme
y desmentían con rotundidad
mis sospechas de desprecio
sobre las que les interrogaba en medio
del angustioso delirio
me habían encerrado con sus rigores
en un laberinto de culpa
convencidos de que no hacían más
que corregir a un jactancioso,
hay una humildad vacía
en quienes temen el escándalo
y disimulan con cobardía todo su afán
de mediocre vanagloria,
buscaban mi sumisión
con su constante menosprecio,
si me hubieran dado importancia,
habrían perdido su poder,
aún imagino un oprobio
tras cada uno de mis pasos,
aún añoro caricias
de indulgencia y compasión. 

Número y corazón. 5



Las cinco necesidades espirituales en quintilla 

A Manuel Gallud Gilabert 

Todos somos excepciones, 
desviaciones del error 
y nos sanan el dolor 
de las discriminaciones 
los amigos y el amor. 

Nuestro instinto de sentir 
cargado de veleidad 
es potente majestad 
y para a ella servir 
hace falta libertad. 

Para evitar ser dañinos 
y no tener por arrullo 
de la conciencia el murmullo 
robando vidas mezquinos 
necesitamos orgullo. 

Tenemos sed de infinito, 
de vencer toda distancia 
mas sin perder la confianza 
como si estuviera escrito 
y es precisa la esperanza. 

Somos pioneros de un bien 
desde nuestra concepción, 
donarlo es obligación 
a cuantos ojos lo ven 
usando de la expresión. 

La libertad del corazón. 124



Hay hombres 
que ya no ven hermosa a su esposa 
cuando el tiempo las transforma 
o aun antes de que eso haya llegado, 
no más que cuando sus sentidos exteriores 
han gozado lo suficiente su belleza, 
en ese momento, su amor desciende 
y quizá se acaba extinguiendo por completo 
porque el amor se dirige a lo bello 
y sus ojos descubrirán   
en otro lugar un objeto mejor, 
para ellos y para muchas mujeres también 
el amor es transitorio, 
dejan de querer porque aman tan solo 
lo más superficial de la apariencia, 
a veces las parejas también se separan 
por problemas muy graves 
pero lo más normal es que ocurra 
porque nunca amaron lo suficiente 
porque sus miradas no buscaron 
de verdad con el instinto, 
aprende el mundo a sentir agrado 
con bellezas consensuadas 
y se olvidan de lo que de verdad quiere 
lo más hondo de su corazón, 
el corazón nos pide un hermano, 
no, la actriz de moda, 
quizá retocada en el quirófano 
y despojada por completo 
de la forma natural, 
al corazón no le dejan 
que asome su voluntad 
porque de esa manera nos explotan 
con mucha más facilidad, 
tu gracia y atractivo 
es reflejo de tu esencia única, 
no te amo por tu pelo negro 
o por tu cuerpo delgado 
o por la tersura de tu piel 
sino por tu alma que es 
gemela de la mía 
y que transparentan tus rasgos 
aun si varían en algún matiz 
y por eso mirándote 
desbordo de gozo 
porque no hay nada en el universo 
que me parezca tan bonito 
y así sería incluso cuando fueras 
una viejita de cien años. 

La libertad del corazón. 123



Tu rostro muestra
los hermosos rasgos de la honestidad,
mirándote siento que contemplo
la pura inocencia, la verdad manifiesta,
la ventura plena, la supremacía del amor,
eres el bien mismo,
quererte me aparta de la maldad,
tu belleza es infinita
porque estás hecha de luz,
sin deudas con el fango,
sublime y benigna. 

Número y corazón. 4



Las virtudes fingidas del egoísta en redondilla 

Pondera su sensatez 
y también su fortaleza 
que en la piedad no tropieza 
como quien tiene honradez. 

Dice amar la libertad 
y ser bravo y valeroso 
pero es un niño baboso 
cautivo de la maldad. 

Muestra un orgullo radiante 
y dominio de sí mismo 
pero es exhibicionismo 
de un ser insignificante. 

Presume de independiente, 
enemigo del afecto, 
un superhombre perfecto 
siendo un cobarde corriente. 

Asegura que es normal, 
un personaje muy sano 
pero es frío e inhumano, 
el más demente animal. 

Se jacta con gran cinismo 
de que disfruta la vida 
pero la tiene perdida 
pues se desprecia a sí mismo. 

Una pulgada fuera del amor. 121


Al nazi que persigue 
en sus correrías a los homosexuales 
porque no consiente que se permitan 
sus personales prácticas amatorias 
quisiera yo decirle que no entiendo 
por qué si es él tan viril como afecta 
se toma tantas molestias 
en disuadir a los hombres de que sean gays 
y tiene tan claro 
que hay que reprimir la homosexualidad 
para que no se extienda 
si un auténtico heterosexual 
jamás tendría tentaciones de la especie 
que él combate con su uniforme de soldadito, 
le puedo asegurar que a mí no me pasa, 
que me siento muy bien 
sin besar en la boca a los hombres, 
ni acariciar sus manos, 
ni bailar con ellos 
y no necesito que me lo prohíba un jovencito 
cargado hasta las cejas de símbolos 
de erotismo masculino. 

La libertad del corazón. 122



Mírame el alma 
con esos ojos tan dulces, 
tan vivos, tan bonitos, tan grandes, 
tan profundos, tan enigmáticos, 
llégame a la soledad, 
a la esencia de lo que soy, 
al amor que te reservo, 
al lugar donde somos uno, 
contémplame el corazón 
herido, frágil, desvalido 
alumbra mi abismo 
con la luz de tu ternura. 

martes, 27 de octubre de 2015

Una pulgada fuera del amor. 120



Epitafio a la víctima de violencia machista 

Fuiste su esclava 
y aun te exigió el amor 
su pecho vil. 

Número y corazón. 3



Quintillas sobre hombres aburridos 

El machista que se jacta 
y utiliza en vez de amar, 
máquina de despreciar, 
simple como ciencia exacta, 
¿qué humor lo puede aguantar? 

Al curioso o erudito, 
observador de la forma, 
guardián de la necia norma, 
molesto como un mosquito, 
se lo trague una reforma. 

Quien quiere solo tener,  
dañino, helado, egoísta, 
hipócrita, conformista 
y abusivo en el poder, 
me lo quiten de la vista. 

Al fascista presumido 
que es capaz de asesinar 
para su orgullo agrandar, 
tan gris y empequeñecido, 
tírenmelo pronto al mar. 

El ufano prepotente, 
entre todos el primero 
pero en la izquierda y de cero, 
tan habitual y corriente, 
que lo desechen entero. 

El falso maquinador, 
calculando su provecho 
hasta en el más trivial hecho, 
tan incapaz del amor, 
vaya a la cárcel derecho. 

Quienes sirven a los dioses 
divinos o criminales 
pero a los hombres reales 
fastidian con dignas poses, 
¡qué pandilla de anormales! 

Los que aman por interés 
y afán de una propiedad 
y tienen por necedad 
querer lo que suyo no es, 
¿cuándo sienten de verdad? 

La libertad del corazón. 121



¿Cómo puede estar tan loco el mundo
para creer que es un bien
lo que se roba al semejante
o para reprimir la libertad
por un puñado de monedas?
Hacen la Tierra invierno eterno
tanta avaricia, tanto afán de amontonar,
tantas ansias de llenar la mano,
tanta interesada hipocresía,
tanto vacío, tanta ruina para el alma,
tanto hielo, tanta indecencia, tanta deslealtad,
si tú no hubieras llegado
ni con tu fulgor de inocencia,
hubieras abierto a la luz mi corazón,
seguiría preso de la mentira,
amarrado a mi servidumbre,
ciego a la esperanza, inmolándome
a los dioses del mal,
arrancando mezquinos placeres
al dolor y la crueldad,
prestando mi obediencia y servicio
a pechos que me desprecian
y pagan mi sufrimiento
con huecas máscaras de amor. 

Una pulgada fuera del amor. 119


Qué áspero es el roce
del dinero sobre la piel,
la caricia de un billete
de cincuenta euros es tan fría
como la de una serpiente
arrogante y venenosa,
hay personas que lo tocan
con regocijo en las entrañas
como si les aliviara su sed
con un manantial de vida
pero su mano es de cadáver
y pasa por la piel del semejante
como reconociendo carne
helada de la tumba. 

La libertad del corazón. 120



Quand j'étais jeune, 
je regardais pour vous 
mais je ne trouvai pas rien 
parce que le destin voulait 
l'amertume pour moi, 
arrastra contra mi costa 
tus olas de miel 
para que mi corazón alivie 
este afán de claridad 
que solo hacia ti me empuja, 
life is long 
but the days never return, 
I had to see many sunsets 
as seen by the slave, 
without hope in the soul, 
golpéame con tu viento 
perfumado y redentor, 
disipa la opresora bruma, 
inúndame de ese amor tan puro 
que ningún otro me quiso dar, 
met des fleurs dans mon âme, 
touch me with your light beams, 
dame la vida, 
apacigua mi tormento, 
conforta mi frío, 
rescata mi piel 
de su deuda de servidumbre. 

La libertad del corazón. 119



Aunque tú eres una chica fina
de padres pudientes,
muy bien formada académicamente,
políglota y mujer de mucho mundo,
no te he podido cazar por mi dinero
porque tengo el normal,
ni por mi clase social
porque soy un llano hijo de agricultores,
ni por mis títulos acreditativos
porque mi universidad no fue
la Sorbona de París
ni yo, el primero de mi promoción
sino de los primeros por abajo,
tampoco te he conquistado
por la delicadeza de mis maneras
porque, en una boda real,
me tomarían por el camarero
o el señor de la limpieza
robándole la comida a un duque
por estar harto de hambre,
tampoco tengo la planta
de un actor francés o americano
capaz de encandilar por su tupé
a las mujeres más guapas,
ni he salido apenas en mi vida
de mi pequeña y humilde aldea
y a las mentes exquisitas que pueblan el orbe
les debo parecer
un patán condecorado,
si te he robado
a tu acomodada familia,
no ha sido más que por mi corazón,
por haberte amado
más allá de todos los límites
y por necesitarte
más que a cualquier otra cosa. 

Una pulgada fuera del amor. 118



Con frecuencia, dudo 
de mi libertad, 
me siento marginado 
por ser yo, 
por llamarme lo que me llamo, 
por sentir como yo siento, 
por no ser cubano 
o ministro o erudito 
o cultivador de vides 
o marinero pescador, 
me siento fuera del mundo 
porque no he vendido cien mil ejemplares 
de un libro que despierte el interés 
de los prohombres de mi país 
y suene en todas las radios 
en horario matinal, 
se me antoja que es mejor 
desarrollar los bíceps 
o hacer lo imposible por entrar 
en una película de Amenábar 
o comerme el arroz con palillos, 
todo menos ser yo mismo 
porque me parece que a nadie le importo 
aun si me aseguran que sí, 
envidio al hombre del butano 
porque ha tenido apendicitis 
y no paran de visitarlo en el hospital, 
es mejor ser butanero 
o chófer de autobús 
o camarero o neurólogo 
que el sórdido protagonista de mi vida, 
cualquier cosa es mejor 
que quedarme con lo que soy, 
que tan gris me parece 
al lado de un pintor con escuela 
o un explorador antropólogo, 
quisiera ser alemán o francés u holandés 
y no de un pueblo de Alicante 
donde hacen falta tan pocas consonantes 
para escribir una palabra, 
soy pequeño, 
desesperantemente insignificante, 
una nulidad 
y barrunto que solo los otros 
están terminados. 

lunes, 26 de octubre de 2015

La libertad del corazón. 118



Tu corazón es dulce, 
entregado al afecto, 
el amor es tu meta 
porque estás llena de ternura 
como una niña pequeña, 
serás una bella madre 
cargada de cariño 
y tus hijos serán dichosos 
mientras vivan en el mundo. 

La libertad del corazón. 117



El fanatismo esconde la mentira 
excepto en el amor, 
te amo con más locura que el intolerante, 
con más avaricia que el explotador, 
con más celo que el prepotente, 
con más ceguera que el terrorista, 
con más constancia que el frío neonazi, 
con más decisión 
que el amante de patrias crueles 
y ninguno de ellos podrá decir  
que es más dichoso que yo. 

Número y corazón. 2


Tres quintillas a la hipocresía israelí 

Mentirosa es tu moral 
que lo honesto es el valor 
y a ti te puede el horror 
a tu culpa criminal 
y haces de ella pundonor. 

Te molesta el palestino 
y lo acusas de maldad 
para excusar la crueldad 
con que tu brazo asesino 
sirve a tu necesidad. 

Tu boca oraciones reza 
como si a un dios quisieras 
mas lo que aprecias de veras 
es la maldita pereza 
de tus gordas posaderas. 

Número y corazón. 1



Al sufrimiento de los refugiados saharauis, que ahora, para mayor desgracia, han perdido sus casas en una inundación 

¿Qué tienen en sus entrañas 
los dueños de mi país? 
Quisiera muerta la gris 
sucesión de sus hazañas, 
partida en cien mil Españas 
la nación de la crueldad, 
solo ha habido iniquidad 
en su historia autoritaria, 
una sarta estrafalaria 
de muestras de fatuidad. 

La libertad del corazón. 116



No quiero grandeza para mi nombre 
a costa de tu humillación, 
sé que tengo que morir y que la tumba come 
sin compasión por las máscaras, 
todo el afán de mi alma 
se entrega a honrarte a ti 
libre de la deslealtad 
con que ama el fatuo, 
solo tu miel me consuela 
del hielo del sepulcro, 
solo tu roce combate 
el frío zumbido con que disfraza 
su desolación el silencio, 
vivo para quererte 
tan ajeno al egoísmo como si ya 
no estuviera en el mundo 
porque el corazón con que siento 
es de ser humano. 

Una pulgada fuera del amor. 117



Cuántos años tiene ese niño
con expresión sombría y rencor en el alma
que no cree justo el desprecio que recibe
porque se imagina mejor que nadie,
su padre, que le ha dado una paliza,
pone exactamente la misma cara,
él le había convencido antes
de que tenía un hijo muy machote,
mejor que el de los vecinos,
todo para que al final, le venga
con esta negra decepción. 

Una pulgada fuera del amor. 116



Qué extraños me son 
los hombres corrientes, 
qué mundo tan estrecho es el suyo, 
en qué cárcel de obviedades me apresan, 
qué estrépito incesante levantan sus bocas 
siendo tan poco 
lo que tenemos que decir, 
qué remotos me parecen 
estando tan cerca, 
qué horror me despierta el cerrado hábitat 
que me ofrecen sus almas, 
tengo miedo de ellos, 
de su afán de dominio, 
de su desprecio, de su ira, 
es siniestra su manera 
de afectar normalidad, 
qué pequeños son sus intereses, 
qué banales, sus prejuicios, 
qué cruel, la bondad que practican, 
con qué rigor me exigen que sienta 
siendo mi corazón tan pobre, 
tan frágil, tan inconstante, 
qué vacío me dejan 
aun creyéndose tan imprescindibles. 

Una pulgada fuera del amor. 115



Quienes no son amigos 
de la locura y la inutilidad, 
se impacientan conmigo, 
mis caminos del alma, 
intrincados y misteriosos, 
les parecen paparruchas, 
algunos me abandonan 
cargados de ira y desprecio 
pero otros no pueden 
porque, pese a mi necedad, 
me llevan muy dentro. 

La libertad del corazón. 115



Tu mirada me hace 
cosquillas en las entrañas 
de tan cómplice y burlona, 
tan tiernamente autoritaria, 
tan hermosa y redentora, 
cuando te miro a la cara, 
veo lo que yo soy 
en su evidencia más ineludible 
porque ya no hay nada en mí 
que no te pertenezca. 

domingo, 25 de octubre de 2015

Una pulgada fuera del amor. 114



Niña, tú que empiezas a enamorarte
y cuando ves a un chico arrogante,
le crees más responsable y viril
y te despierta más simpatía porque das crédito
a todo lo que su boca dice
y das a su persona el valor
que él mismo dice atribuirse,
te aconsejo que aprendas
a escuchar los corazones
y no, las palabras,
las palabras son frías y llegan muy lejos
pero el corazón calla y no puede mentir,
que no te engañe el hombre
que te dice que te quiere
con una boca jactanciosa y dominante
incapaz de humillarse ante ti,
debes saber
que tu vales más que un chico
y te debe respetar y reverenciar
porque las hadas te han hecho madre
y tienes la magia de la naturaleza,
además, el hombre vanidoso
es frío y a nadie quiere
excepto al brillo de su máscara,
nada le importa salvo su honor
y haría de ti vil juguete
de sus ansias de gloria,
si te convenciera de su amor
y le entregaras esa libertad
que con vehemencia te pide,
quizá fingirá dulzura
en tanto que le seas extraña
pero al cabo de un tiempo,
ya no serás para él
más que un obstáculo a su egolatría
y comprobarás que en su pecho,
solo había mediocridad y hielo,
no es difícil que entonces
ya sea demasiado tarde para ti
y te sea tan difícil salir de ese infierno
que ni con la puerta abierta, lo consigas. 

Estante luminoso. CCC



Por qué he elegido a mi amada 

Tu corazón es muy llano 
y solo encierra verdad, 
sin perder la libertad, 
me has tomado de la mano 
para que sea tu hermano, 
me libras de la amargura 
con tu sencilla ternura, 
eres un ángel bendito, 
tu perdón es infinito 
y te debo mi ventura. 

Una pulgada fuera del amor. 113



Soy barro impotente 
bajo el cielo helado, 
inmundo y execrable 
no más que por existir, 
soy miserable criatura 
cargada de debilidad, 
despreciable tiniebla 
pugnando por ver la luz, 
soy tan vil 
como las miradas duras me quieran ver 
pero en mi pecho, arde 
la humilde llama del consuelo 
porque el afecto y la indulgencia 
que los intransigentes no me dan 
no me lo niegan nunca 
los ángeles verdaderos. 

Estante luminoso. CCXCIX


Palabras a mi deidad humana 

Eres la raíz de mi ventura, 
el fundamento de la vida, 
la luz que aleja las tinieblas, 
el horizonte de mi libertad 
pero yo ¿qué soy? 
Apenas sé si valgo algo, 
si puedo dar felicidad a otro ser, 
si mi persona es bastante 
para que por ella habite 
en el Paraíso otro corazón, 
me siento mediocre, 
mediocremente inteligente, 
mediocremente culto, 
mediocremente atrayente, 
mediocremente divertido 
pero a ti te siento superior, 
coronada por la dignidad más sólida, 
la diferencia no me agravia, 
no soy de aquellos a los que humilla 
que una mujer les sobrepase en valor 
por creer que es un ser menor 
destinado a ser solo una propiedad 
para honor de su dueño, 
mi dolor es otro, 
el temor a decepcionarte 
con mi humilde verdad, 
a no ser quien el destino 
reservaba para ti, 
antes de conocerte, me creía 
indigno de una mujer, 
cuando una me rechazaba, pensaba 
que lo hacía por mi vileza, 
por una suciedad inherente a mi esencia, 
porque me faltaba 
cuanto hace noble a un ser humano, 
su rechazo me hundía en la amargura 
pero no me sorprendía 
porque yo bien sabía 
lo insignificante que soy para el mundo, 
lo débiles que son mis brazos, 
la insuficiencia que muestro en todo, 
no he tenido padres 
que confiaran mucho en mi capacidad, 
ni amigos muy gentiles, 
ni formadores demasiado indulgentes 
pero soy yo 
quien más daño se ha hecho 
todo este tiempo, 
quien más ha dudado de su poder 
para hacer realidad de sus sueños, 
se jacta el arrogante de su saber, 
de su sensatez, de su fuerza, 
de todas las aptitudes que brillan 
a los ojos de la irreflexiva multitud 
pero a mí no se me oculta 
la mentira del fatuo, 
no hay tantos ángeles 
como fingen las frías bocas, 
en la Tierra, se sufre 
porque los demonios abundan, 
apenas sé si mi pecho 
te da la miel que precisas 
o si hago amargos tus días 
con mi sombra y mi banalidad, 
no me han dado mucho 
aquellos de quienes lo necesitaba 
pero tú me das la primavera eterna, 
que, con mi mezquina persona, 
tal vez no llega a pagarse, 
soy muy frágil, impotente, 
sin energía en el alma, 
la tristeza derriba 
el ímpetu de mi esperanza, 
el escarnio que he sufrido, 
las condenas que me han hecho 
han cruzado mi corazón 
como gélidas espadas, 
me siento indigno de ti 
y a pesar de todo, 
tomo tus blancas manos 
y mirándote a los ojos, 
te entrego entero mi ser 
ansioso de que lo acojas siempre 
en tus entrañas tiernas 
porque, sin tu amado aliento, 
no me es posible existir.