jueves, 31 de diciembre de 2015

La libertad del corazón. 290



Uno de mis amigos del instituto me trataba
con un paternalismo condescendiente
y mucho sarcasmo porque me tenía
por un imbécil,
su prepotencia y su maldad
comprendía que debía disimularlas
pero tras su velo moral,
a veces se transparentaban dejando mi alma
estremecida de asombro, se casó
el primer curso de universidad
con una arrogante hija de militar
que también quería pasar por humilde
pese a creerse una gran señora
pero que hacía de la fría inteligencia
su verdadera regla de vida,
padecieron mucha escasez
pero sin sencillez en su espíritu
y muchas veces robaron
y hasta acusaron de desvergüenza
a alguna de sus víctimas,
para ella el dinero
era un privilegio de casta y él
nunca había sido muy honrado,
iba contra su mezquino orgullo
que parecieran necesitados
y conseguir de otro lo que les faltaba, en ellos
tenía que aparentar una donosura
que los enalteciera todavía más,
apenas recibía de ellos
honor alguno,
todos los fines de semana de mi vida
los había pasado en casa
o atado a mis padres,
no tenía experiencia en el mundo,
ni malicia, ni jactancia, ni frialdad y para ellos
eso era ser tonto,
él amaba tanto el escarnio
que parecía un payaso
y a mí me caía simpático
creyendo que tenía alma de niño
pero me hería constantemente
con su suficiencia y su desprecio irónico,
se arrogaba sobre mí
la potestad de evaluarme
desde una altanera superioridad,
el día de mi cumpleaños,
los amigos juntaron dinero
para hacerme un regalo,
ellos dos aparentemente
habían contribuido también,
el dinero del que yo disponía
era el que mis padres ganaban
trabajando modestamente en la tierra,
no tenía estómago
ni para comprar los libros con los que soñaba
porque temía causar
sufrimiento a quienes me mantenían
pero esa noche eché en falta
las quinientas pesetas que me quedaban
para pasar la semana
y sabiendo lo loco que era mi amigo,
me atreví a preguntarle
si las había tomado él,
los sorpendí al poco susurrándose
entre sí escandalizados conmigo
y al poco volví a ver
el billete donde lo había dejado,
ni para él ni para ella, yo era
persona digna de su reconocimiento,
jamás me habrían defendido
habiendo otro amigo presente,
esa noche ella me lanzó
un horrible insulto fascista,
yo no lo pude asumir
y lo sumergí en el olvido
creyéndolo una alucinación,
cuando se marcharon a su casa,
ella llevaba en su mano
la caja de cerillas que yo tenía
sobre la mesa de mi habitación,
esos dos amigos, niña,
fueron la única compañía, el único consuelo,
la única esperanza de amor que yo tenía
cuando terminé los estudios,
estaba enfermo de horror y culpa
y junto a ellos, solo conseguí
extremar mi agonía,
el día que llegaste a mi puerta, tras leer
el reproche contra la hipocresía humana
que había publicado en internet,
te hablé de la maldad de la gente
con un sombrío pesimismo,
tú me aconsejaste que me deshiciera
de las sombras que en el alma rumiaba
mirando hacia arriba
y hacia la izquierda,
no me ha sido fácil vencer
mis recelos contra mis semejantes,
aún no puedo creer del todo que merezca
la indulgencia de las personas corrientes,
de ti también he dudado
infinitas veces pensando que no era posible
que alguien como yo valiera tanto
para un ser tan hermoso,
aquella mujer que tuve como amiga
estaba muy enferma en realidad
aunque ella se jactara
de su profunda lucidez,
él no es más que un hombre irresponsable
sin demasiada cabeza,
al que nada más conocerlo
catalogué como un alma banal,
ellos fueron el instrumento que tuve
para dar vida a todos esos remordimientos
con que este mundo de esclavos
quiso abatir mi sano orgullo
pero nunca traicioné la verdad
y por eso te conquisté a ti,
que no querías un superhombre cruel
sino un pecho infantil
donde cupiera el amor. 

En la órbita de la esperanza. 19



Busca el corazón el frío y la soledad 
cansado de emociones 
y esfuerzos superfluos, 
le empuja el mundo a satisfacer 
su tributo a la vanagloria y él quiere huir 
a un rincón frío donde hallar una verdad 
y sentirse él mismo otra vez, 
cree que es el hielo 
el hábitat al que pertenece 
porque entre los otros todo es fingido, 
todo máscaras y artificio, 
se encierra en su invierno sin colores 
convencido de que el sentimiento 
es solo una mentira 
para halagar vanidades 
y cuando más profundos se han vuelto 
el silencio y la quietud a su alrededor, 
la nostalgia del semejante le vuelve a herir, 
camina hasta un parque y aunque enero 
esté siendo muy duro o la lluvia 
haya mojado los bancos, se sienta 
a ver los niños jugar. 

La libertad del corazón. 289



Eres pura abundancia, 
te desbordas, rebosas, colmas la medida, 
estás henchida de lo bueno, 
dejas ahíto mi corazón. 

Número y corazón. 65



Tres falsos reyes magos y un falso papá Noel en quintilla 

¿A los niños palestinos 
carbón les viene a dejar 
y aún los quiere acusar 
de ser viles asesinos? 
Veo que ese no es Gaspar. 

¿Por los hombres, lloriquea 
contra el varonil pudor 
porque de mayor valor 
la mujer ahora sea? 
No me parece Melchor. 

¿Humilde, al rey de Marruecos 
le viene el rostro a postrar 
aunque es el rey del hurtar 
y sus sesos están secos? 
Ni en sueños, es Baltasar. 

¿Al capitalismo llama 
libertad porque es más fiel 
a las leyes de un dios cruel 
que solo las piedras ama? 
Es otro papá Noel. 

En la órbita de la esperanza. 18



El que ama no humilla, mujer, 
no hay un amor que tome una pausa, 
se ama todo el tiempo o no se ama, 
no te quiere quien por vanagloria, te agravia, 
no te quiere quien te clasifica como lo que desprecia, 
no te quiere el machista, no te quiere el fatuo, 
no te quiere el alma fría que te arroja hiel 
cuando esperabas amor, 
que no te engañe su máscara moral, 
no eres tú la indecente, 
sácalo de tu vida para que rumie 
solo su mediocridad. 

En la órbita de la esperanza. 17



El contento ha de merecerse, 
mi deseo sería que lo perdieran 
dentro de veinticuatro horas, cuando llegue 
el final de la Nochevieja, 
aun cuando estén buscando 
el placer junto a sus familiares 
ahítos de comida 
y aturdidos por la bebida  
los políticos que están permitiendo 
el drama de los saharauis, 
todos esos empresarios que como los de Mercadona, 
hacen negocios con lo que Marruecos 
arrebata a ese pueblo, 
todas las manos que como los colonos 
que hirieron a Haidala, 
se han levantado contra un saharaui 
para que no pida lo que es suyo, 
los reyes a los que no avergüenza el sufrimiento 
que por ellos padecen las almas humildes, 
los corazones de piedra que por pagana codicia, 
renuncian a la piedad más esencial, 
ojalá presintieran todos ellos 
al extender al nuevo año su mirada 
el vacío de sus vidas 
y la ruina de sus almas 
y la conciencia les hiriera 
con toda la desolación y el desasosiego 
que están causando a sus semejantes. 

miércoles, 30 de diciembre de 2015

En la órbita de la esperanza. 16



No he leído nunca 
a ninguno de los poetas sionistas 
pero me imagino que deben 
estar muy preocupados porque sus poemas tengan 
la forma de los de verdad, 
se empeñarán en cumplir a rajatabla 
todas las reglas aprendidas 
y eso les permitirá quedarse 
convencidos de que han escrito 
poesía y no prosa 
porque en sus corazones lívidos, 
no hay emoción auténtica alguna, 
sus secas entrañas 
son frías como las de la culebra 
y no pueden sacar de ellas 
cosa que suene real. 

La libertad del corazón. 288



Mi afán es no herirte 
ni con la más ligera crueldad, 
solo miel quiero llevar 
a tu corazón de niña, 
he sufrido a menudo 
la amarga decepción, 
es sombría como un abismo, 
dolorosa como una muerte 
y no quiero que un alma tan dulce 
la conozca nunca por mí. 

La libertad del corazón. 287



Con qué humildad me pide corrientemente
mi madre una ayuda esencial,
qué sencilla es su alma
cuando no la perturba el miedo
ni la obsesiona un interés,
cuánto se parece a ti
en la llaneza de su espíritu,
en la fortaleza de su voluntad,
en la generosidad de sus actos,
en la bondad de su pecho
pero cuánto tendrías que enseñarle
para que se apartara de lo obvio,
dulcificara sus maneras,
se abriera a los sentimientos,
descubriera la tolerancia
y mirara menos el reloj. 

La libertad del corazón. 286



Qué frío es ese te quiero 
que nos dicen para pagar una lealtad 
pero que no se siente más que en la boca, 
qué falso nos resulta 
viendo fracasar todas las expectativas 
que sus sílabas nos inspiraron, 
cuánto amor se puede expresar 
con el corazón helado y seco, 
lleno de envidia y desprecio, 
ocultando todo el desapego 
que la fatuidad pone en un alma, 
mi boca niega con rigor 
el halago que no siento, 
no hago de mi calor un honor 
con el que sujetar a nadie, 
me sé indigno de ser 
la honra de otro, 
te digo te amo porque por dentro 
me está quemando, 
porque ansío que sepas 
lo hondo que se clava tu hermosura 
en estas entrañas que te entrego, 
porque anhelo llenar de ventura 
tu humilde pecho 
con mi admiración verdadera 
sin buscar otra recompensa 
que tu invisible emoción. 

La libertad del corazón. 285



Qué poco nos necesita el corazón
de quien nos habla desde un estrado
llamándonos ciudadano
y no, con nuestro verdadero nombre,
de quien nos quiere persuadir
de que somos valiosos
como parte de su comunidad y su mundo
pero no nos da
más valor que a los demás,
qué poco nos quiere quien solo nos habla
a nuestra razón y nuestra inteligencia,
con fríos argumentos,
con seca y descarnada lógica
decepcionando el deseo
con que el instinto nos llama,
qué mezquina es la caricia
que nos prodigan dirigiéndola
al anónimo rebaño,
sin mirarnos el rostro,
sin abrirnos la puerta,
 tu alma, en cambio, precisa de mí,
me tienes dentro, me anhelas, me das
la raíz de tu aliento,
soy tu regocijo en el mundo,
la razón de tu ventura, me prefieres a los otros,
no me das la espalda, no me abandonas,
no me mientes con las palabras,
me salvas en tus adentros, redimes
mi oscura realidad. 

La libertad del corazón. 284



Si viviera en la montaña
y me rodeara la fría nieve
al comenzar el invierno
y en el mundo, no tuviera
más compañía que el ruido del viento
y la vela para alumbrarme en la noche,
un ángel me rozaría
el pecho con su dulce luz
para que mi bondad no se extinguiera
y mi alma abandonada
soñara con un Paraíso
al lado de mis semejantes,
alguna vez, mientras dormía
envuelto en el silencio y la oscuridad
de una humilde estancia, contemplaría su rostro
y sería el tuyo porque el cielo se apiada
de la necesidad de los hombres. 

La libertad del corazón. 283



Tus finos modales 
de señorita educada y sencilla 
son perfume de abril, 
flores abriéndose en el campo, 
caricias en mis entrañas, 
pajaritos saltando en la ventana. 

martes, 29 de diciembre de 2015

La libertad del corazón. 282



No quiero hacer nada 
que no hagan los niños, 
no quiero mis manos manchadas 
de traición y desorden, 
falten siempre los caminos del frío 
en la ruta de mi vida, 
que no decepcione mi mirada 
al corazón de los ángeles, 
aléjame de la maldad 
con tu espíritu claro y sereno, 
no sueltes mi mano 
cuando yerre en el bien, 
no me dejes solo 
mientras expío un error, 
protege mi pecho 
de la maldición del intransigente. 

En la órbita de la esperanza. 15



Quienes me abandonan 
lo hacen por el mismo motivo 
por el que me quieren a su lado 
quienes me han sabido amar, 
que no escondo la verdad de mi pecho, 
que no finjo ser mejor de lo que soy 
ni más grande y fuerte, 
que no creo en el valor de los gestos, 
ni en el honor de las apariencias 
sino en el sencillo corazón que tengo delante, 
hay almas que se esconden 
tras el brillo de sus dignidades 
pero no me engaña su arrogancia y veo bien 
lo pequeño que es su orgullo, 
lo insignificantes que son 
sus desleales personas, 
lo poco que vale su rostro 
pese al dolor que causan a su alrededor, 
no me ha sido grato conocer 
a seres como esos aun cuando algunos de ellos 
hayan sido amigos míos, 
su falta de amor propio los hace 
dañinos y venenosos, 
no sé si su mal se cura aunque todo puede curarse, 
yo no soy su curandero, 
ni espero ser su diversión, 
nuestros caminos son distintos, 
yo no he ido nunca por el suyo, 
no quiero sacar nada de ellos 
y hasta en la calle, preferiría 
no tener que rendirles un saludo, 
quienes me aman me han perdonado 
las veces en que herí, 
inspiré miedo o mostré mi odio 
porque nunca tomé la mentira 
como instrumento de mi honor, 
el mentiroso podrá tal vez conquistar 
horizontes muy anchos 
pero su corazón no dejará de ser 
pequeño y despreciable 
a fuerza de traicionarlo.  

La libertad del corazón. 281



Tu regazo es sosiego, 
como el de un ángel resplandeciente, 
en ti terminan todas mis ansias, 
todos mis afanes y desdichas, 
eres mi camino en el mundo, 
triunfo de mi llama, 
remanso en la esperanza, 
final de la negra amargura, 
abres la puerta de los cielos, 
traes un amanecer pleno, 
desbordante de consuelo y perdón, 
eres la cumbre de mi deseo 
aun si dejas mis manos vacías. 

La libertad del corazón. 280



El suplicio del miedo arrastra 
en su cadena a sus víctimas, 
que atormentadas de repugnancia y desasosiego, 
extienden por todas partes su incertidumbre 
hiriendo con su alarma y su apremio, 
vengándose en los otros del frío intruso 
que posee sus entrañas, 
tu alma limpia y luminosa sabe 
serenar mi angustia 
en un remanso infinito 
de tolerancia, amor y belleza, 
tu fortaleza no es para golpear y sojuzgar 
sino para arrancar los cerrojos que aprisionan 
mi espíritu cautivo. 

En la órbita de la esperanza. 14



Para escribir un poema, 
me basta con herirme 
imaginando todo el odio 
que a los otros debo inspirarles 
solo por ser falible 
y limitado y frágil, 
por creer que soy alguien 
sin que lo sea en realidad 
y decirme que son muchos 
quienes lo sienten 
o quizá, casi todos, ¿por qué no llegar al límite 
si extremando el dolor, 
se escribe con más sentimiento? 
Todo el mundo dice 
que hemos de contentarnos 
con ser importantes para nosotros mismos, 
no es imprescindible el afecto 
que nos niegan los demás 
y sin embargo, a mí 
no me consuela esa fría idea 
y alumbro mi poema con ese dolor, 
que ni siquiera desaparece 
cuando pongo el punto y final, 
no puede salir gratis escribir poesía 
en un mundo tan difícil 
y tampoco, la vida 
siendo tan caro el amor 
y tan escasa la inocencia, 
conozco a personas 
que condenan a un ser humano 
solo porque no pueda aceptar 
que tres sean lo mismo que uno 
o que estallan en exclamaciones de ansiedad 
porque hirviendo, se ha derramado la leche, 
su aspereza y rigor 
me angustian y alarman  
y me mueven a la añoranza 
de paz y perdón 
estremecido y agobiado 
casi sin motivo. 

Número y corazón. 64



Cinco deseos imposibles a los Reyes Magos 
para el año que viene en quintilla 

Ver la carita a mi chica
sentadita junto a mí,
a lo que nunca da el sí
que las torturas me aplica
más gozosas que viví.

Que Emma Watson conociera
a este poeta tan basto
y me envíe un beso casto
por la vía que prefiera
y le cause menos gasto.

Que en Marruecos le madure
el corazón a su rey
y que libere a la grey
del Sáhara y lo desmure
obedeciendo a la ley.

Que el humilde palestino
humille al vil Israel
por volverse el mundo fiel
al único bien genuino,
el que condena lo cruel.

Y en fin, que mi madre anciana
me deje de controlar,
de acusar y despreciar
y no crea que es mi hermana
mucho más digna de honrar. 

lunes, 28 de diciembre de 2015

La libertad del corazón. 279



Aparece de cuando en cuando
el espectro del fracaso,
parece el Diablo, el mal, la dolorosa desdicha
pero su mirada está cargada
de advertencia para mi conciencia,
tal vez sería más fácil
la vida sin él
pero quizá es su influjo lo que trae
la verdadera felicidad,
el mundo esconde una magia
que hemos de estudiar los hombres
aun cuando nos tomen por locos
los ufanos científicos,
a menudo nos hace
silenciosas señales
de que estamos obrando sin ética,
nos estremece su sentencia pero nos resistimos
a menudo a atender
su severa advertencia,
creemos estar delirando
y negamos todo valor al presagio
aunque la culpa permanece
atormentándonos indeleblemente,
muchos de mis pasos deben seguir siendo
sutilmente equivocados
porque aún veo alzarse ante mis ojos
alguna vez fantasma tan perturbador
pero la duda no empaña
parte alguna de mi amor por ti,
tú eres mi mayor certeza,
mi acción más inocente y necesaria,
el cosmos entero me pide
que te acompañe y que te quiera,
eres connatural a mi vida, eres
mi llana verdad. 

En la órbita de la esperanza. 13



Brota a veces de las cosas 
un clamor contra mi conciencia, 
una señal terrible y silenciosa 
de que algo está luchando contra mi deseo, 
un viejo enemigo combate 
mi confianza en la vida, 
quiere la muerte de mi esperanza, 
mi cautiverio, mi castigo 
sin que parezca más que un capricho 
inocente del azar, 
deja una sombra de culpa 
sin que nadie más lo advierta 
sobre mi gozo en el mundo como si la dicha 
no me estuviera reservada, como si yo mismo 
cargara con el mayor pecado, 
solo trae agonía y espanto, 
remordimiento y duda, 
desilusión y tristeza, 
tiniebla y frío desolador, 
ojalá alcanzara yo el perdón 
de los ángeles venturosos 
y sus compasivas manos 
tomaran mi defensa. 

La libertad del corazón. 278



Siento un afán de inocencia,
de encontrar el perdón
para la debilidad de mis fuerzas,
de miradas de indulgencia y compasión,
de luz para mi cárcel,
sombría y solitaria
y al mismo tiempo, ansío expiar
una inextinguible culpa,
sentir en mi corazón la amargura
del condenado sin rostro,
beber la hiel del fracaso,
vivir por dentro el derribo y la derrota
para descansar de mi deber
pagando con tristeza,
quiero esplendor
pero también, tinieblas,
quiero el calor de mis semejantes
pero también, amarga soledad,
quiero felicidad, regocijo, placer
pero también,
dolor para mi pecado,
tu resplandor es sublime, eres
misterio hondo para mi mirada,
tu realidad es ajena y remota, la limpieza
de tu alma deslumbra mi pecho
mientras que mi aliento es gris
y está cubierto de oprobio,
no puedo creer
que merezca la caricia de tan alto ángel,
contemplo con duelo
la infancia de tus ojos imaginando
que está vedada para tan mediocre hombre,
se desgarran mis entrañas creyéndote
el excelso bien del que no soy digno
y sin embargo, no hay nada en el mundo
tan propio de mí como tú,
no hay meta más inherente a mi destino
que los vagos sueños de tu pecho,
no hay camino más habitual para mí
que el que me lleva a tu lado,
no hay deseo tan hondo en mi secreto seno
como el de la miel de tus ojos,
podrías ser una extraña
pero eres mi dulce hermana,
podrías ahondar mi dolor
pero me concedes la beatitud. 

En la órbita de la esperanza. 12



Ojalá quieran los ángeles 
acoger mi corazón 
sin cerrar su puerta a nada, 
perdonando mi libertad, 
tan pegada a mis sentimientos 
y su indulgencia cubra 
el abismo de mi culpa 
cavado por esos hombres 
que han creído ser mis amos. 

La libertad del corazón. 277



Pasa la vida 
para algunas personas 
de banalidad en banalidad 
sumergidas cobardemente 
en los mediocres goces de la jactancia, 
no queremos tú y yo esa existencia, 
innoble traición al corazón, 
nada se nos da de lo que piensen 
de nuestra inteligencia los otros, 
todo el tiempo lo necesitamos 
para ejercer de seres humanos, 
ni un minuto nos queda 
para cultivar las mentiras. 

La libertad del corazón. 276



No parece que yo sea
hijo de Orihuela,
mis casi seis mil poemas
despiertan interés
en todas partes del mundo,
en todas las capas sociales,
en todas las edades,
hasta los necios que me combaten
lo hacen con la boca pequeña
pero en la humildísima Orihuela,
yo no soy digno de atención,
cualquier hombre de la calle se siente
más escritor que yo,
lo que ocurre es
que no se pone a intentarlo
que si no...
Muchas volutas ha de tener
la gola de quien cuente algo allí
porque la modestia de su gente es tal
que les perturba incluso
que destaquen los otros,
solo ser de Redován
ya es como ser rey de Noruega,
imagínate lo que será
ser de la misma Orihuela,
pensarían ellos de ti
cosas increíblemente feas
porque en cuestión moral son tan estrictos
como escépticos,
mis poemas de entrega y devoción
por tu sublime persona
los tendrían por afectación
de un pelanas vanidoso
y por boba ingenuidad
de un tonto fracasado
incapaz de hacer nada a derechas
como los hombres decentes,
el amor aquí
es un alto interés
y por eso no se da gratis
sino que se aprovecha
para hacer el negocio de sus vidas,
las honras se cuidan mucho y por eso
al buen partido se le maltrata en público
cuando se quiere algo con él
para que nadie piense
que se dejan llevar por emociones tontas
como les ocurre a los niños, que son
los trastos de las casas,
tu sencillez y bondad sinceras serían
materia de alabanza para ellos
pero no en tan alta medida como lo hacendoso
y la remilgada educación
de sus propias hijas casadas,
mi amor es verdadero y muero
de gozo por amarte
pero eso aquí
importa muy poco y se tiene
por blanda mojigatería,
lo que cuenta es el negocio
y las cosas de la Iglesia
y si aparece algo más,
se lo aparta para que no estorbe,
pero no cambiaré mi estilo
por hacerme famoso aquí
porque la celebridad en Orihuela
merece tanto la pena
como romperse una pierna. 

La libertad del corazón. 275



Eres sólida e intensa 
como un pensamiento hecho materia 
pero ligera e inconclusa 
como la diosa de la danza. 

La libertad del corazón. 274



No ha sido indulgente y leal
el afecto que el mundo me ha dado,
desde la persona más querida
hasta el fontanero o el librero,
en todos he hallado
desinterés y escepticismo de mí,
no había verdadero respeto en sus corazones,
estaban ciegos para mí
aun cuando fingieran admiración
o regocijado asombro,
toda su aquiescencia era una farsa
que quedaba en evidencia
cuando más falta me hacía creer en ella,
tengo dolor en el alma
por ser tan vil para ellos,
por tantos años sintiéndome banal
para todos mis semejantes,
por haber brillado tan levemente
en sus entrañas exigentes,
por no haber merecido de ellos
auténticas emociones
ni haber significado tanto en sus almas
que necesitaran mi conciencia,
fui siempre tan trivial para todos
como un niño caprichoso
o un loco extravagante
y sus pechos no han tenido amor
para mi fundamento propio,
tú viniste a mí solo por lo que yo era,
sin un interés ajeno a mi esencia
como los de todos ellos,
buscabas un ser humano y no,
una sórdida cosa,
poblaste mi pecho de tibio calor
desde el primer día
y abriste mi espíritu a la humanidad,
ya no siento que vivo en vano,
ya gozo de la existencia,
mis entrañas ya arden con el fuego
de los genuinos sentimientos
porque he ganado tu ser
y estoy dentro de ti,
tampoco me faltan amigos
que gocen de mi presencia y no me tengan
por una aparición molesta
aunque todos estén sumergidos
en una indefinida distancia
pero aún siento un poco que soy
extranjero en todas partes
porque he conocido los abismos
del desprecio de los otros. 

domingo, 27 de diciembre de 2015

Número y corazón. 63



A mi amada 

En la añoranza de amor,
el pecho se me ensombrece,
en mar de mieles, se mece
un navío de dolor,
tiene el mundo un sinsabor
que me llena de amargura,
su frío, su nieve pura
pero tu pecho indulgente
se abre y me recibe ardiente
y da a mi desazón cura. 

En la órbita de la esperanza. 11


Solo en un lodazal
de ignorancia y miedo,
llegan a creer los hombres que su deber
es el odio y el frío
y en una cumbre de crueldad, estar imaginando
que sirven a la felicidad,
se traiciona al amigo
huyendo del fracaso
cuando ninguno es mayor
que una deslealtad,
se entorna la mano
sobre un montón de vacía paja
queriendo escapar de la pobreza
pero solo es rico
quien tiene amor en su pecho,
se defiende con violencia
al tirano que nos sojuzga
o una tradición absurda
confundiéndolos con la paz
pero hay muy poca
donde se combate la verdad,
cierra su corazón con saña
quien fue herido sin causa
pensando que su pecado es
no haber aún consumado su venganza
cuando en realidad, todas las venganzas
son contra uno mismo
y solo conquista el bien
el pecho que no se hiela. 

En la órbita de la esperanza. 10



¿Por qué un alma 
con tan poco amor 
defiende la ley tan impetuosa y crudamente, 
qué la persuadió a servir con tanto afán 
a un sentimiento que tan mal entiende? 
Sé que no quiere su ansia ni su llama, 
quiere su horror y su culpa, 
quiere su vanagloria y su obstinación, 
no ofrece su seno 
esperanza para el corazón sediento, 
no hay afecto 
tras su máscara de moral, 
su bondad solo es coacción y obediencia, 
ciego y amargo vacío protegen 
sus pertinaces entrañas, incapaces de soñar 
con las alas de la libertad, 
qué triste es vivir toda una vida 
en tan estrecha prisión, 
cambiar el dulce Paraíso 
por la paz de los sepulcros, 
mi ánimo arrastró su desolación, 
cargó con su desazón y sus remordimientos, 
vivió su inextinguible desconsuelo, 
cayó en su error cultivando 
el desasosegado afán por lo obvio, 
llevo dentro su dolor 
como marca de mi esclavitud, 
siento en lo hondo su frío martirizador, 
hiriéndome y advirtiéndome 
de que no es eso el bien 
sino el desconcertante castigo 
que lo quiere cultivar. 

La libertad del corazón. 273



Eres mi carrito de honores, 
la alegría de mi orgullo, 
brillas en la cumbre con mil luces, 
liberas mi corazón del agravio 
de tantas condenas. 

En la órbita de la esperanza. 9



Siempre fracasaron mis ilusiones de honor
entre seres que no creían en él
y hacían de la humillación placer,
no podía resignarme al agravio
en el que tantos otros encuentran agrado,
nunca he sabido renunciar
a mi afán por la inocencia y la pureza
pero siempre descubrí en las miradas
una sombra de desprecio o de condena,
añoré la hora en que mis semejantes
reconocieran mi dignidad
pero la bajeza es frecuente en los hombres
y solo recibía oprobio y maltrato
pese a la dulzura de mi condición,
ya no me engaña el insidioso
con su manto de virtud,
no le debo nada de lo que tengo,
no soy tributario de su vanagloria,
que se hunda en el propio lodo
en el que intenta sumergirme,
ya no dudo de la altura de mi espíritu
ni de la claridad de mi corazón. 

sábado, 26 de diciembre de 2015

La libertad del corazón. 272



Hay amores para mí
que no me quieren tanto
como a sus falsos prejuicios
o al dinero o a las buenas apariencias
o a su gris afición o a su llano provecho
o a su orgullo enfermo o a la santa tradición,
no tienen alivio
para mi sed de dignidad e inocencia
ni les preocupa cuanto mis entrañas sientan,
sus almas solo conocen
el frío mundo de lo obvio
a fuerza de obedecer y temer
a su injusta autoridad,
nunca desnudan su corazón
para dármelo entero
porque lo tienen deforme y helado
y cautivo del egoísmo
que han aprendido de los demás,
me han enfermado el espíritu
de culpa y humillación
porque pese a su desprecio, no renunciaron
a su máscara de piedad
pero ya no tendrá mi respeto
su ficción de afecto
ni buscaré la esperanza
en sus banales pechos
porque tú me has persuadido
de que quien ama no hiere
y ya no veo en su escarnio
más que indigno odio. 

En la órbita de la esperanza. 8



Su hielo ya no es mío, 
su vacío, su culpa, su insatisfacción, su horror 
ya no son míos, 
ya no espero el calor 
de su regazo de angustia, 
 que negaba como la piedra 
alimento a mi corazón, 
ya no me mancha su desprecio 
ni me atormenta su condena, 
herramienta de su tiranía, 
ya no me perturba 
su reproche constante, su escarnio, su incapacidad 
para el reconocimiento y la indulgencia, 
obstinación de un alma 
resentida con su pasado, 
ya no puede torturarme 
haciendo de su tibio amor 
puerta para la crítica y la dominación, 
su sufrimiento es carga suya, 
no lo llevaré más yo. 

La libertad del corazón. 271



Es de tontos sentir, 
amar, ser frágil, derrumbarse, no rendir, 
no ganar dinero, 
no sacar provecho de los otros, 
yo soy tonto, no merezco el honor 
del ufano intelectual, 
que nadie honre mi voz, 
que se burlen de mí, que murmuren sin piedad 
censurando mi estupidez, 
que me impidan el paso 
a los círculos donde los hombres 
se jactan de su inteligencia 
que yo muero por ti 
y vivo para ti 
y no encuentro placer alguno en celebrar 
las leyes de la lógica. 

La libertad del corazón. 270



Quisiera oler tu amor, 
notar con mi tacto 
la tersura de tu piel 
y la suavidad de tu carne, 
quisiera besar tu frente niña 
y tus labios de miel y abismo, 
rozar dulcemente con mis dedos 
los márgenes de tu rostro, 
sentarte en mis piernas 
y apoyar mi mano en tu regazo 
para confortarte con mi bondad, 
el mundo se afana en cuidar sus cercas 
para proteger sus fríos tesoros 
pero yo quisiera que nada mediara 
entre mi orilla y la tuya. 

La libertad del corazón. 269



Tuve amigos
a los que la sencilla ingenuidad
de unas chicas polacas
les parecía tan indigno
que despertaba su mofa
o que disfrutaban hiriéndose
con una gélida y fatua ironía
mientras se tomaban el café
en el lugar más exclusivo del bar,
su compañía me resultaba tan inquietante
que en un delirio, no creí inverosímil
la posibilidad de que fuera el Diablo
uno de los dos,
su roce solo me traía
remordimientos y humillaciones,
que rumié durante años
porque mi mente no fue capaz de asimilar
tanto odio y tanta maldad,
tanta insidia y tanta ocultación,
el día que llegaste te hablé
del sufrimiento de mi vida,
de la iniquidad de los hombres,
de mi soledad,
la culpa me atormentaba
y aherrojaba mi pecho porque solo frío
recibía de mis semejantes,
sin embargo, tú
con qué confianza me hablaste,
qué llanas y francas eran tus palabras,
qué bondad tenías para mí
y qué indulgencia, para la humanidad,
brillabas con un fulgor hermoso,
no herías mi fragilidad,
respetabas mi dignidad y la ensalzabas,
me aliviaste para siempre
la carga de mi conciencia
y cuando te despediste de mí, tenía
calor en el pecho
y un mar de esperanza en el corazón,
qué distinta eras
de esas otras personas que conocí,
tan viles como obtusas, incapaces
de desnudar su rostro, sembradoras
de dolor y oscuridad. 

En la órbita de la esperanza. 7



Carta a los Reyes Magos en el segundo día de Navidad

Se fue hundiendo mi alma en la desesperanza
con cada sueño que no pudo ser,
he caído demasiadas veces
en la amargura del desengaño,
apenas creo en el fracaso
cuando me conduce una ilusión
pero es corriente que la vida
me niegue lo que imaginé mío,
me he quedado con frecuencia
sin un honor, sin un corazón,
sin una liberación que creí necesitar
y esperaba con afán,
muy pronto asumía mi pérdida
pero en mi espíritu se iba formando
una inclinación creciente al desánimo,
tantos días de colegio tuve
donde vi la dolorosa humillación tras creer
que ya no iba a volver a suceder,
tantos rostros de mujer amé
para los que yo no pude ser
lo suficientemente valioso,
tan gris, tediosa y frustrante ha sido mi existencia
a pesar de mi añoranza de esplendor,
tantas horas de mi vida he dedicado
a tareas que no traían más
que tristeza y ansiedad a mi aliento
que pensé que el mundo era una estafa
y yo, el más perjudicado,
mis semejantes rebosaban
de confianza y alegría mientras yo
me sentía un condenado
cautivo perpetuo del fracaso,
en muy poco tiempo,
la vida me ha colmado de dones,
los más dulces, los más ansiados, los más altos,
no es sensato demandarle más
afectando el dolor del pobre,
he vivido muchos años viles
sin nada en mis manos ni mi corazón
y sin embargo, ahora no cambiaría
la Tierra por el Paraíso
pero esta noche me seduce
el brillo de una estrella
y aun siendo tan remota, siento
que me roza por dentro,
quiero que venga, que elimine la distancia,
el fulgor con que titila no es
helio ardiendo sino paz en la plenitud,
que venga y traiga un remanso
definitivo a mis días. 

viernes, 25 de diciembre de 2015

En la órbita de la esperanza. 6



De niño fui muy brillante en los estudios
y en la adolescencia, descubrí yo solo
una fórmula de matemáticas aplicadas
pero qué complicada se me ha antojado siempre
el alma de mis semejantes,
qué difícil ha sido el mundo para mí,
qué incapaz me he sentido
de escapar al fracaso como hombre
y al rechazo de los otros,
qué afán tiene la humanidad
de despreciar y llenar de agravio lo ajeno,
de fingir superioridad
apagando sus corazones,
alguna vez he llegado a sentir
que no había un resquicio en la Tierra
para mi aliento y mis ilusiones
y la luz del día me acababa pareciendo
más siniestra que las tinieblas. 

En la órbita de la esperanza. 5



Como una ráfaga de aire frío
que atraviesa el alma,
desolada como un desierto,
así se siente el afán por los otros
cuando el corazón se estremece ante el abismo
del desánimo y la inquietud. 

En la órbita de la esperanza. 4



Los críticos literarios que nos caen en suerte
creen que hay que llamar realismo
las veces que Don Quijote se cae del caballo
pero no, que Cardenio enloquezca por amor
o que Zoraida arriesgue su vida
por fe en la Virgen María,
a esto otro lo llaman idealismo
y con ello quieren decir
que nada de eso ocurrirá jamás en el mundo,
es la verdad
pero solo en lo que a ellos respecta
 porque sus corazones secos
pasan por la vida sin ver nada
y sin embargo, a menudo me invade
la tristeza del hidalgo loco
y siento que el mundo solo me reserva
violentos apeamientos de mi rocín
y este día de Navidad
con mayor razón
porque los invitados a comer
no me han dirigido la palabra,
tan solo han sido pronunciadas para mí
la palabras del saludo
de la mitad de ellos,
como prometí, en cuanto he comido,
me he marchado a escribir poemas
porque en internet sí encuentro
alguien que quiera escucharme
y no tenga por banal
cuanto desde mi espíritu pueda llegarle,
ahora estoy solo en casa
porque mi madre ha querido pasar
unas horas con la vecina,
con la que le une una afinidad
que ni soñando tendría con su propio hijo,
el día del amor en familia,
nadie de ella ha demostrado
interés alguno por este poeta,
yo estoy convencido
de que mis poemas son sublimes
y me siento el Cervantes
de una nueva era
pero la triste evidencia
es que no vendo un libro
y los escritores eróticos, tributarios
de la revolución freudiana
se pueden reír tranquilos de mí
con vanidosa complacencia,
quizá calladamente
me lea y admire Emma Watson
y cuantos lectores me dicen
que les llego al corazón
me tengan por más sesudo y talentoso
que Jorge Luis Borges,
que nunca cavó en la tierra
y crean más en mi filosofía
que en la de Friedrich Nietzsche,
quien aun enfermo de humillación,
se exigía ser un superhombre,
quizá mañana me llame
algún periódico de Orihuela
interesado por mí
tanto como por las fiestas patronales
pero yo tengo el corazón
acostumbrado al derribo
y no lo acabo de creer
de verdad posible. 

La libertad del corazón. 268



Una poeta muy fea 
con gran prestigio nacional 
pero que suelta exabruptos zafios 
cuando quiere imponerse 
y es inmadura y cruel como un adolescente 
pese a que está jubilada 
criticaba mi humildad, 
la creía un retraso de mi desarrollo 
que no se conciliaba con la voz 
de un poeta de verdad, 
estaba ávida por hacerse fotos 
en actos de mediana relevancia, 
por revelar a todo el mundo 
la importancia de su persona, 
por conseguir protagonismo 
aunque fuera suplicándolo, 
no comprendía mi amargura 
porque no se me reconociera, 
lo consideraba ilógico 
aun siendo un saco de vanidad, 
creía que tenía 
que arrogarme autoridad y poder 
para llegar a ser de verdad 
una voz para la sociedad, 
que alimenten el espíritu de las masas 
los trinos de la violencia y la tiranía 
con la protección del ministerio 
y el aplauso de las élites 
que yo desde mi solitaria estancia, 
seguiré exaltando la sencillez 
de tu corazón de niña, 
halagando tu belleza 
asombrosa e infinita 
y riéndome del mundo 
y su hueca fatuidad. 

La libertad del corazón. 267



Incluso las almas más arrogantes
alimentan su orgullo imaginándose
queridas por sus semejantes,
podrían estar golpeando a alguien al tiempo
que jactándose de su sociabilidad
y exaltando su humanidad,
para algunos el otro no es más
que un trofeo para su vanidad
que no dice nada a sus afectos
tan material y tan obvio que les basta de él
su ritual de afecto
olvidados como si no existiera
de la verdad que guarda dentro,
quiere una abuela creerse
amada por su amable nieta
y es feliz porque le muestra
su cariño abiertamente
pero quizá esa muchacha finge
por pura piedad
y su amor es tan pequeño en realidad
que no supera al del dinero
y la anciana muere sin entender
por qué cuando más la necesitaba,
no la tuvo a su lado,
el sentimiento no cuenta
en un mundo de máscaras que expían
con la obediencia a las apariencias
la deshonestidad de sus conciencias,
se persigue a toda costa
el esplendor de un gesto de afecto
más valioso cuanto más falso
porque ven en la sumisión
un enaltecimiento a quien la mereció,
yo no quiero que hagas
nada por mí
me basta lo que tu pecho siente
en su secreta soledad,
no voy tras la vanagloria
como el más zafio asesino
sino tras mi salvación. 

En la órbita de la esperanza. 3



Mi primo se ha quedado 
a las puertas de Navidad, 
ha muerto apenas a ocho días 
del día de la paz y el amor, 
lo que queda de él 
está ahora solo y encerrado 
en la sórdida tumba, 
su madre ya no puede 
verlo llegar cada noche, 
ya no es nada, solo un muerto 
del que todos se apartan, 
no era esta Navidad 
para él ni para los suyos, 
no sé qué tesoro 
de este mundo prefería, 
qué luz alumbraba su corazón 
a cada paso que daba en la vida, 
no sé si halló su destino o cayó en el sueño 
a mitad de un laberinto, 
nada queda de sus glorias, 
de los goces de su cuerpo, 
de lo que asían sus manos, 
de lo que para sí mismo hizo, 
solo queda el calor o el frío 
que en los otros ha dejado. 

La libertad del corazón. 266



Nunca me has abandonado, 
cuidas de mi corazón llagado 
con la lealtad de una hermana, 
das consuelo a mi soledad 
haciendo mía tu alma, 
nos hemos amado siempre, 
incluso antes de conocernos, 
sangramos ambos 
por la misma herida. 

jueves, 24 de diciembre de 2015

La libertad del corazón. 265



El silencio esconde el oprobio
y expía una culpa
profunda y definitiva,
los pechos que conocen el secreto
se cierran herméticos
cargados de indignación y miedo
sin pronunciar su condena,
tanto mancha, tanto rencor despierta ese yerro
que las bocas se refrenan
y no lo dejan salir,
el aire se llena
de palabras para lo obvio
como si nada ocurriera, como si ese horror
no existiera en su pensamiento,
como si el culpable no estuviera
muerto ya en sus almas
por dejarle una ilusión de inocencia,
una esperanza para seguir soñando
sin que el frío deje de rezumarles
por todos sus poros,
helado y cruel teatro
de cobardes fieles de la hipocresía
que castigan con la soledad
al caído y derrotado
pero en tu silencio, no hay
más que ternura y aquiescencia,
solo ocultas amor
y placer por tenerme cerca. 

La libertad del corazón. 264



El único dulce que necesito
esta Navidad,
el único fulgor cromático,
la única visión fascinadora,
la única música embriagante,
el único regalo, la única ilusión, el único goce
es tu corazón sencillo,
cumbre de mi vida. 

La libertad del corazón. 263



Si la Poesía tuviera 
más importancia 
que tú y que yo, 
me haría a un lado 
para dejar pasar 
sus carrozas de perlas y oro, 
sus metáforas, su música, 
su belleza cautivadora, 
su grandeza sublime 
y me iría a un rincón solitario 
donde soñar contigo 
fantaseando con que los altos ángeles 
acogían mi fragilidad. 

En la órbita de la esperanza. 2


Todos esos 
que no saben que existo 
o que lo saben 
pero apenas lo celebran 
o que me abandonaron 
con el desprecio en su corazón 
y un helado deseo de olvido 
o que tendrán siempre para mí 
el afecto que finge la apariencia 
porque la culpa y la vergüenza les impide 
abrir su alma a la verdad 
o que sintieron alguna vez 
el gozo en sus almas por la victoria 
que sobre mí consiguieron 
y creyeron felicidad para ellos 
mi humillación y mi sufrimiento 
no me dejarán 
un espacio en sus entrañas esta noche 
cuando piensen que han vuelto a ser niños 
porque la Navidad ha llegado 
y entregando su pecho a los deseos, determinen 
qué es necesario y qué no en el mundo, 
no seré nada en sus conciencias 
cuando cierren en el lecho sus ojos  
y la llama de la esperanza alumbre 
sus sueños de paz, 
no es para mí su Nochebuena, 
no hallaré refugio en su regazo, 
no aliviarán mi sed, 
ni me llamarán hermano, 
ni anhelarán mi reposo, 
una sombra de amargura 
atraviesa mi ánimo por saberme 
tan insignificante para ellos 
y merecer su indiferencia 
aun doliendo tanto la vida 
pero mi sentir los rescata a todos 
en una nave de tristeza. 

La libertad del corazón. 262



Hay un dios de la mano que exige 
y agarra y encierra, 
su amor es desesperanza y servidumbre, 
mentiras y remordimientos, 
ritual vacío y hielo frío, 
tiene el corazón fuera de su pecho 
para que puedan verlo 
los ojos de la opinión, 
ama atando, sojuzgando, asfixiando, 
condenando la fragilidad, 
negando el ser, matando la inocencia, 
es el amor de la piedra, del muro, de la cadena, 
del tirano, del cobarde, del esclavo, 
de todos los locos que afectan 
cordura y diligencia 
pero a nosotros no nos une la ley, 
ni el vallado, ni el miedo, ni la amenaza, 
nos unen nuestras ocultas entrañas 
rebosantes de bondad y ternura.