jueves, 31 de marzo de 2016

La evidencia ineludible. 214



Que se lleve el viento a los tontos, 
que los arrastre como hojarasca de otoño 
a un rincón umbrío donde solos, 
se pudran en su propia maldad, 
que no los mire nadie, que no les sonrían, 
que no los escuchen, que se los lleve el aire, 
que no encuentren ficción alguna 
de calor en la Tierra 
hasta que sus cabezas de burro 
tropiecen con la verdad, 
les doy menos valor que a los céntimos 
con que se redondea el precio 
en una tienda de baratijas 
y sin embargo, tú, 
que de nada te jactas, 
llenas todo el mundo 
desde el orto hasta el poniente 
y no me sería posible 
estar en él sin ti. 

En la órbita de la esperanza. 235



No es lo mismo un pueblo 
que quiere ser libre que uno 
que quiere oprimir, 
no es lo mismo 
defender la dignidad propia 
que robársela a los otros, 
no es lo mismo 
un hombre que quiere vivir 
que uno que no deja hacerlo, 
no es lo mismo 
presumir de marroquí o español 
que sentirse vasco, catalán, 
saharaui o palestino, 
no se humilla por querer ser 
sino a quienes odian la libertad. 

En la órbita de la esperanza. 234



Hace unos meses, unos gamberros
con orientación sexual distinta a la mía
me acusaron de machista
junto a otras calificaciones que no ocultaban
un extraño afán de derribar mi orgullo
porque dije en un poema que la mujer
era más guapa que el hombre
pero yo no lo dije desde la mirada parcial
del varón heterosexual que piensa en su deseo,
lo dije desnudándome
de mis intereses eróticos, juzgándola
con el rigor inocente de un hombre de bien
cuando ejerce de filósofo y artista,
no creo que Miguel Ángel
quisiera representar a un David bello,
lo representó terrible,
dispuesto al crimen con su honda,
todas las venas señaladas
como serpientes o relámpagos
en su mano iracunda,
tampoco hablaba de belleza el Cristo
desplomado en el regazo de María
sino de desolación y abandono
aun en brazos de su madre de mármol,
no es belleza el Moisés cornudo
de las leyes de Dios,
al que confundiríamos con el Diablo
si su túnica remangada no dejara ver
que sus pies no son de chivo,
Miguel Ángel era homosexual pero no esculpió
para expresar sus deseos carnales
porque la belleza o el arte no son deseo
sino caminos para la inteligencia
pero sí es bella la Venus
que Velazquez hace mirarse
en el espejo del amor, ella es mujer
y es bella porque su ternura
supera a la del hombre,
ella lleva en su seno la vida
a lo largo de los meses y la alimenta
con su cuerpo mientras lo necesite,
su corazón es más dulce
y también, sus rasgos físicos, es más hermosa
porque es más benigna, más inofensiva,
en un mundo verdaderamente libre,
los hombres renunciarán a la violencia,
falsa máscara de fuerza
que solo sirve a la mentira
pero seguirán siendo más grises
que las mujeres para sentir afecto
porque no tienen que cuidar
de un frágil brote con su propia carne. 

La evidencia ineludible. 213



Tu ser es compendio 
de todo el Universo con la suma perfección 
en cada una de sus partes. 

En la órbita de la esperanza. 233



Hace muchos años, 
cuando estaba terminando la carrera, 
me robó quinientas pesetas una arrogante dama 
de la clase alta aunque tan en la ruina 
que para seguir sintiéndose privilegiada, 
tenía que recurrir al hurto, 
yo eché en falta mi billete y como solo era 
un hijo de agricultores pobres, me dolió la pérdida 
y le pregunté a su marrullero esposo 
si lo había tomado él porque allí no había 
un ladrón tan descarado y declarado como él, 
le vi luego hablando con ella 
en un tono escandalizado como si mi suposición 
le hubiera ofendido profundamente 
pero al poco el billete había vuelto 
al lugar en el que yo lo había dejado, 
a la señora le pareció tan mal 
que la hubiera desenmascarado de su fingida modestia 
que en un bar al que fuimos luego, 
aprovechando el ruido de fondo como púdico velo 
me gritó con su voz áspera y desagradable 
marica sacándome pecho y retándome 
con un gesto de embestida física, 
ademanes tan impropios de una princesa 
querían demostrarme que no era dueño de mi dinero 
ni de mi propia persona y dignidad 
a los ojos de aquella pija 
con ínfulas de intelectual, no lo era 
por gracia de ese dios de los ricos 
que tan poquísima gracia tiene, 
por esto sé bien la apariencia que muestran 
de impoluta honradez todos los ladrones 
y no me extraña que se finjan tan decentes 
quienes están hurtando a los saharauis. 

Número y corazón. 156



Romance del sentido del bien 

A la entera humanidad 

Si has nacido ser humano,
la bondad llama a tu puerta,
si le abre tu corazón,
todo el sufrimiento quiebras,
solo el bien es tu destino
aunque al mal, hermoso, creas,
si has perdido la bondad,
no hay placeres que no pierdas,
escucha atento a tu instinto,
horror a sentir no tengas,
tus sentimientos darán
de mis palabras la prueba,
tienes ansia de los otros,
tu mar te desasosiega,
quien te expulsa de su aliento
te atribula y desespera,
si en tu pecho, no hay amor,
estás de la vida fuera,
exiliado de tu especie,
sin un hogar en la Tierra,
quizá has perdido del todo
la pureza y la inocencia
y no dirige tus pasos
el rumor de tu conciencia,
quizá has llenado de frío
los canales de tus venas
y causar daño y dolor
ya no te produce pena,
crees ser libre por eso,
nada más excelso esperas,
la vida es solo egoísmo,
este mundo lo demuestra
pero escucha estas palabras
que a mí, nada me aprovechan,
argumento solamente
para que más feliz seas
y por salvar a ese hermano
al que a padecer condenas,
tienes un hambre en las manos,
sobre la piel de tus yemas,
solo quieres abarcar
sin que detenerte puedas,
piensas que serás dichoso
cuando el mundo entero tengas,
tener menos te parece
desesperante miseria
o quizá no quieres nada
y perezoso, te quedas
con lo que ya le has hurtado
a víctimas indefensas,
no saben tus ojos ver
otra cosa que materia,
en tu corazón, no hay llama
que solo la hay en las velas,
¿es posible que halles gozo
en una cárcel estrecha?
¿Vives solo para el lodo
y aún tan sabio te piensas?
¿El universo ves grande
siendo tu alma tan pequeña?
Te diré que estás viviendo
una mentira grotesca,
es por dentro donde tienes
la inmensidad verdadera
los bienes de los sentidos,
el pan, el sexo, las piedras,
ya no producen un bien
cuando saciados nos dejan,
el hambre y la sed más hondas
nuestras ansias verdaderas
son las de sentir por dentro
una eterna primavera,
despierta tus sentimientos,
enciéndete tu candela,
busca el amor de tu vida,
tu sano instinto libera,
entrégate a la virtud,
límpiate, la luz encuentra,
estás desolado y muerto
tu bien interior despierta
que tu universo está dentro,
que nada tienes por fuera,
morir sin haber vivido
es una amarga tragedia. 

La evidencia ineludible. 212



Calienta mis venas 
con tus dulzuras de hermana de mi ser 
para que no esté nunca más 
exiliado de mí mismo. 

La evidencia ineludible. 211



Quiero conocer más de ti, acércate más, 
quiero descubrir 
una montaña de secretos tuyos 
para amarlos todos. 

La evidencia ineludible. 210



Hay corazones que parecen de alfeñique 
y aseguran que les causa hondo dolor 
la visión directa del sufrimiento, 
no quieren que salga a la luz 
para que no padezca su sensibilidad superior 
y sin embargo, qué dispuestos están 
a consentir el tormento de un hombre 
cuando con ello aumentan 
sus privilegios o su vanagloria, 
su montón de dinero 
o la suma de sus propiedades, 
demasiadas veces me he ganado 
la condena del hipócrita, 
en nombre de virtudes 
de las que sus entrañas carecían, 
con sus melindres hirieron 
duramente mi sentido del pudor 
o mi misma conciencia 
sin que hubiera obrado mal 
más que para quien solo viera con sus ojos, 
no podría dar mi alma 
y mi vida a una persona como ellas 
porque ya sé de su mentira, 
de su frío, de su vulgar egoísmo, 
de su abyecta deshonestidad 
pero tu tímido rostro no engaña, 
nunca dices lo que no sientes, 
no quieres la grotesca reverencia 
de las máscaras huecas 
sino un poco de consuelo 
para la angustia de la existencia. 

miércoles, 30 de marzo de 2016

En la órbita de la esperanza. 232



A todos aquellos amigos que tan bellos afectaban ser 

Aprendiendo a ser tan fuertes
como os pedía un mundo inhumano
que no creía en el hombre,
os convertisteis en bestias,
ciegos toros de crueldad
que gozaban del sufrimiento
y fundaban todo su poder
en el dolor del otro,
os defendisteis del fracaso
renunciando a vuestra infancia,
lo que nunca ha de perderse
porque el amor es niño,
qué inocencia afectabais
al tiempo que negabais el respeto
a la fragilidad y la pureza,
apartabais los ojos
de la amarga verdad de vuestra conciencia
y os fingíais seres sencillos
que solo jugaban cuando maltrataban
y derribaban brutalmente al otro,
hablabais del querer
con prepotente hipocresía,
os jactabais de ser almas
sanamente conformadas,
liberadas y aptas para la vida,
cargadas de una impoluta virtud
que os daba autoridad para el desprecio,
exiliasteis de vuestros corazones
la candidez y la ternura
para honrar a esos dueños
que encadenaban vuestro instinto
pero no es afecto de verdad
lo que habéis conseguido de nadie
sino el cierre de un gélido contrato
por el que tenéis que pagar
para que no os abandonen. 

Número y corazón. 155



Dos décimas a mi amada 

La maldad me ha golpeado, 
he tenido amigos viles, 
odiosos como reptiles 
de quienes fui maltratado 
de modo disimulado, 
me robaron la salud 
pues yo creí en su virtud 
y la culpa me rompió 
pero un dulce ángel curó 
con el dulzor mi inquietud. 

El hombre sin dignidad 
es engreído y ladrón, 
goza de la humillación 
que causa su fatuidad 
envuelto en su falsedad 
mas tú eres alma orgullosa, 
tan honrada y candorosa 
que nunca a nadie ha dañado, 
mi aliento, al fin se ha sanado,
me curó una flor preciosa. 

Número y corazón. 154



Tres quintillas a Emma Watson 

Hay un algo familiar 
en el sol del mediodía 
y de él, la gente se fía 
como de tu alma al mirar 
una carita tan pía. 

Tu apariencia es la que guarda 
de la especie la razón, 
todos tus rasgos le son 
bienvenidos y no tarda 
en juzgar su perfección. 

Tus ojos son mariposas 
que bendicen a las flores 
donde indulgente los posas, 
si se hicieran mis lectores, 
vería en mis versos rosas. 

La evidencia ineludible. 209



Tienes el coraje y arrojo de un demonio
pero dentro de un alma piadosa y clara
de tierno ángel. 

En la órbita de la esperanza. 231



Desde la cama, cuando voy a dormir, 
escucho siempre como si hablaran, 
no dicen nada, solo es una apariencia 
que defrauda mis expectativas, 
son falsas presencias, personas 
que no son de verdad, apariciones 
que solo encierran lo imprescindible 
para parecer que lo son, 
cuánta gente he conocido en la vida 
que eran eso mismo 
y que querían convencerme a toda costa 
de que merecían un espacio 
excepcional en mi espíritu, 
retrasaron mi destino por su empeño pueril 
en fingir ante mí que sus almas 
buscaban el bien y la verdad 
como las de los hombres reales, 
los que no persiguen el honor de serlo 
porque es lo que siempre han sido. 

Número y corazón. 153



Romance a un israelí cualquiera 
en el Día de la Tierra Palestina

Hitler te dio la razón
sola que te justifica,
dices huir de la amenaza
que nacer judío implica,
tu país será el refugio
contra el odio antisemita
porque el mundo es tan perverso
que está lleno de racistas,
la humanidad os persigue
aunque sois almas benditas,
lágrimas gordas os caen
por vuestras falsas mejillas
fingiendo consternación
por tantas pasadas cuitas,
la tierra que poco a poco
a Palestina le sisas,
aseguras que te aleja
del exterminio fascista,
todo sacrificio es poco
por lograr esa conquista
aunque la sangre que mana
no es de vuestras venas mismas
sino del pueblo inocente
que atormentas y asesinas,
no tienes pizca de orgullo,
te falta toda la hombría,
no te avergüenza el dolor
que en tu provecho, concitas,
crees del mundo deber
cuidar de tu personita
pero los hombres cabales
solos de sí mismos cuidan,
llámame nazi ignorante
con tu boca de sionista
pero eso mismo es lo que eres,
un peligroso extremista
tan grotesco y despreciable
que no hay cosa más mezquina,
la ultraderecha europea
a los judíos ya admira
porque en Israel gobierna
su misma ideología,
ya no hay nazis persiguiendo
al indefenso semita
sino semitas que quieren
lograr la supremacía,
no son arios pero son
bestiales militaristas
con el Mein Kampf adiestrando
sus conciencias asesinas,
no hagas cómplice a los otros
de tus afanes suicidas,
enfréntate a los pecados
 que en tus víctimas expías,
si no soportas vivir,
arráncate tú la vida
pero deja en paz al otro,
servirte a ti no le pidas. 

martes, 29 de marzo de 2016

La evidencia ineludible. 208



No abandonas mi corazón,
no olvidas mi sed,
no me cierras tu pecho,
no hay hielo en tus ojos. 

La evidencia ineludible. 207



Qué fácilmente percibe el entendimiento 
la excelencia en la belleza de una mujer, 
casi al instante la reconoce nuestro cerebro, 
no encierra tanto esfuerzo que merezca 
tomarse por interés verdadero, 
la mujer guapa lo es, para todo el mundo es obvio 
y no por admitirlo 
con las palabras más zafias, honramos su dignidad, 
ella está harta de oírlo 
pero algunos hombres creen 
que sus piropos merecen un ilimitado tributo 
de agradecimiento y sumisión al macho 
o que despiertan en ella el regocijo 
de la Cenicienta cuando el príncipe 
la invitó a bailar, 
en el fondo, porque no creen 
que ella valga más que ellos y no halagan 
sino que se halagan 
y humillan sin más, 
también hay féminas prepotentes 
aficionadas a degradar pero es una infamia 
sufrir el escarnio solo por ser hermosa, 
la caricia de suficiencia hace 
más daño que un claro golpe 
en un alma acostumbrada 
al desprecio y el abandono, 
yo no siento que tu hermosura 
sea tu deuda conmigo, 
no la hurto, no la exijo, no la someto, 
te acojo en tu totalidad, 
con todos tus sueños, 
con toda tu libertad, 
con todo tu orgullo, 
con todo lo que eres y deseas ser, 
no exalto tu forma inteligible 
sino la raíz de tu enigma, 
tu secreto corazón, tu alma inefable, lo que te hace 
ser humano e individuo, 
cuando hablo asombrado de tu belleza, 
la verdad mueve mi lengua y no, 
la seducción de la jactancia, 
tu apariencia traspasa mis ojos, 
mi razón, mi consciencia, mi inteligencia y alcanza 
el hogar de mi sentimiento, 
la patria de mi ser, la raíz misma 
de mi condición humana, 
existes en lo más sagrado de mí, 
libre de todo agravio, 
sentida tú misma. 

La evidencia ineludible. 206



No gozas con mi sufrimiento
ni te lo permites,
no necesitas despreciarme
como tantos otros. 

La evidencia ineludible. 205



Eres mi relojito de oro y diamantes, 
de nácar y plata, 
con las nubes blancas del cielo 
y todas las estrellas de la noche, 
con el mar y la Luna 
y la aurora y la primavera, 
con la brisa del verano 
y la esperanza de la Navidad. 

La evidencia ineludible. 204



Abarcas toda la existencia, 
si desapareces, sigues aquí, 
si cierro los ojos, 
te sigo viendo. 

La evidencia ineludible. 203



Nos amamos en las acciones 
pero también, 
en la quietud y el silencio, 
no nos queda en nuestra vida 
lugar para el frío, 
el amor nos ha bendecido 
y ha transfigurado la existencia, 
no sentimos la amarga mentira 
velarnos las almas 
como los hombres esclavos 
del lodo y el prejuicio. 

En la órbita de la esperanza. 230



Cuánto desprecio y arrogancia le aguanté
a mi ex amigo, el pelirrojo
y cuánto escarnio y agravio,
a mi ex amigo, el rubio
y con qué silencio se han marchado,
sin palabra alguna de reproche,
sin motivo alguno de peso,
con la indolencia con que una vaca
se va a pastar a otro sitio,
sin ganas de fingir más
ese dudoso afecto que deslegitimaba
en su hipócrita y cobarde mirada
cualquier llamada al más básico respeto,
la vida me ha dado
muchas presencias como ellos en un valle
de lagrimas de cocodrilo
donde lo decente era
la pusilanimidad. 

Número y corazón. 152



Su mismo aliento mutila
el que al distinto se cierra
con el odio de la guerra
y la muralla vigila
de la que airado lo exilia,
debe el hombre respetar
aun cuando no pueda amar
hasta en su secreto seno
pues hasta lo más ajeno
suele en nosotros estar. 

En la órbita de la esperanza. 229



Con qué arrogancia
exhibe su vanagloria el millonario
que da más valor al dinero
que a la dignidad humana,
qué superior se siente
a quien tiene menos dólares
porque en su espíritu enfermo,
no cabe el amor,
quieren dinero los genocidas
que roban su tierra a los saharauis,
no más que sombríos dólares,
banal abundancia
que a sus almas insatisfechas lleva
una ilusión de plenitud. 

En la órbita de la esperanza. 228



Mi vida ha sido terrible,
he pasado todo el tiempo
sintiéndome avergonzado,
culpable, aterrorizado, desolado,
desesperado, insignificante, vil,
aun en los momentos en que mi esfuerzo
estaba dando un gran provecho
a aquellos que me hacían sentir así,
como tú, mujer maltratada,
que quizá siempre has tenido
a tu lado almas frías y desagradecidas
que creían que daban amor
pero no hacían más que chupar de ti,
me hicieron creer
que era extraño, idiota, absurdo,
enfermo, anormal, desalmado
teniendo un alma de niño bueno
que a nadie quería hacer daño
y aun así me persuadían
de que me tenían afecto
y de que respetar mi dignidad no era
en realidad muy esencial
para quienes me querían tanto,
he escrito más de treinta libros
en los últimos cuatro años
pero ten la seguridad de que para todos ellos
sigo siendo un error,
un estorbo, un desecho, una basura,
a la que solo se le quiere
por su estupidez y debilidad. 

lunes, 28 de marzo de 2016

En la órbita de la esperanza. 227



Cuánta consternación he de sentir
a juicio de los sionistas por detestar
el estado nazi de Israel,
eso me convierte a sus ojos
y a los de quienes les dan crédito
en un malvado e intolerante antisemita,
lanzan la acusación alegremente
porque para ellos la inocencia
no es importante,
no tienen piedad con las vidas humanas,
¿qué piedad iban a tener
con la conciencia de sus enemigos,
si en la conciencia no creen
porque no tienen más que vientre? 

La evidencia ineludible. 202



En mi vida, he sido solo
un esclavo sin valor,
mi dignidad y mis sueños
a nadie le importaban,
me daban por muerto
aun sin yacer en la tumba,
me escupían al rostro
aun inmolándoles mi corazón,
cargaron mi pecho de culpa,
atormentaron mi conciencia solo para estar
un poco más cómodos,
levemente más contentos y tranquilos,
me hundí en un sufrimiento infinito
desasosegado por su ciega intransigencia,
horrorizado por su violento desprecio,
no más que para que ellos tuvieran
sus vanaglorias a salvo,
me convencían de que eso era
el precio de su afecto
pero tú me lo das
y no tengo que pagarlo. 

Número y corazón. 151



Fui tan solo un instrumento 
en sus manos posesivas, 
sus entrañas agresivas 
no buscaban mi contento, 
miraban sin sentimiento 
mi llana realidad, 
como sucia propiedad 
a la que no se respeta 
y aún, muy duro, se reta 
para herir su vanidad. 

Su palabra me engañaba, 
parecía la sagrada 
siendo argucia soterrada 
con la que me gobernaba 
y de culpa me cargaba 
para que no fracasara 
su intención fría y avara, 
creí yo su voluntad 
regida por la bondad 
aunque me martirizara. 

Apelaba a mi ternura 
y a mi sentido del bien 
sin que en rigor, fuera quien, 
pues siendo su alma tan dura 
que me hería de amargura, 
exigirme no podía 
noblezas que no tenía 
pero su enorme egoísmo 
creyó que odiaba lo mismo 
 su agria sangre que la mía. 

Tiranía sin orillas, 
mar de amargo sufrimiento, 
inacabable tormento, 
rosario de pesadillas, 
serpiente de mil cuchillas 
andando por mis entrañas, 
astucia de las arañas, 
servidumbre inexorable, 
ingratitud detestable, 
vástago de las Españas. 

Número y corazón. 150



Romance de la fidelidad 

A mi amada 

El corazón es un río 
opulento y muy variable, 
nuestra razón lo interpreta 
y va ofreciéndole cauce, 
hay razones que lo asfixian 
y desborda por su margen 
pues lo oscuro del instinto 
lo hace casi indescifrable, 
va llevando su camino 
paciente y zigzagueante 
aunque a veces, la ventura 
no encontremos dónde se halle, 
a donde quiere él llegar 
a menudo no se sabe 
porque en sus impulsos es 
veleidoso e inefable, 
su voluntad es sagrada 
no debemos gobernarle, 
no es libre el hombre que obliga 
al corazón a que calle, 
mis sentimientos estudio 
con un empeño constante, 
cada día avanzo un tramo 
del largo anímico viaje, 
no domina mi razón, 
dejo a la emoción que me hable 
y aun así nunca he querido 
de tu regazo marcharme, 
amarte y tenerte al lado 
es mi afán imperturbable, 
desde que te conocí 
y gocé tu voz amable, 
en tu presencia encontré 
el bien más irrenunciable 
por eso te di mi vida, 
mi aliento y toda mi carne, 
te pertenecen a ti 
pues sin ti existir no saben, 
eres tú lo que más amo 
y este amor no es inestable, 
es mi certeza mayor, 
mi verdad más alta y grande, 
tu aliento claro y sencillo 
sabe el pecho penetrarme, 
ni la aurora a las tinieblas 
penetrarlas así sabe, 
¿a quién doy mi lealtad 
si hasta el aire quiero darte, 
de quién quiero ser esposo 
hasta que el mundo se acabe 
si no, de ti, dulce niña, 
si no puedo abandonarte? 

En la órbita de la esperanza. 226



La dignidad de Palestina tiene
la altura de lo más noble de la humanidad
y sus sencillas gentes mediterráneas
merecerían ser ensalzadas con honor
entre todos los pueblos de la Tierra
por la magnitud de su sufrimiento
y el valor con que lo arrostran
mientras que el sionista,
gélido verdugo que hiere la inocencia
con solo contemplarlo, no es más
que un enfermo del alma,
un débil de espíritu que no merece
el escenario del mundo. 

En la órbita de la esperanza. 225



El humor del fascista
no tiene gracia alguna
porque hace víctimas
y sueña exterminios
y su amor no es amor
sino arte de torturar impunemente,
frío arañazo del mal emboscado
en una falsa caricia,
alguien tendría que decirle
que el ingenio que afecta
y la virtud de que se jacta
son monsergas de pelanas
porque un hombre decente de verdad
no goza con el desprecio. 

En la órbita de la esperanza. 224



Qué triste me parece 
que quienes sujetan con sus manos 
el Sáhara occidental y llenan de sufrimiento 
la vida de los saharauis no sean más 
que payasos grotescos 
incapaces de razonar con lucidez 
más allá de medio argumento, 
tan intolerantes y rabiosos 
como bobos e ignorantes, 
ni siquiera capaces de sentir culpa alguna 
por toda la infamia que están cometiendo 
convencidos de que es la humanidad 
quien está en deuda con ellos. 

La evidencia ineludible. 201



El espíritu que no siente 
el daño que hace 
es seguro que de niño se topó 
con unos padres indiferentes, 
tan increíblemente indolentes y anodinos 
que por todo amor, daban caros regalos 
y cuando buscó afecto, todo lo que encontró 
fue una insólita incomprensión, típica 
de las almas groseras que solo creen 
en la materia y la propiedad 
y en las escasas cosas que solo a uno 
pueden aprovechar, 
de los míos no recibí 
una gran provisión de emociones y sentimientos 
pero sí, un muy atento cuidado 
que dejó intacto en mi pecho 
el respeto hacia el semejante 
de que la naturaleza dota al hombre, 
la vida dio un camino a mi corazón 
triste y angustioso 
porque nunca encontré un aliento 
que me perdonara como ser humano, 
busqué la paz en la completa soledad 
porque ninguna mirada me la otorgaba 
hasta que yendo tras una flor 
que me hiciera digno, te hallé a ti, 
que despertaste mi llama e invocaste 
la verdad de mi dormido instinto, 
la sociedad me ha combatido porfiadamente 
sumergida en el error y la degradación 
pero tú me has dejado ser 
ensalzando mi llana esencia, 
mi más humilde fundamento, 
sin interés, sin propósito, sin fin alguno, 
como los niños quieren vivir 
sin que casi les dejen. 

domingo, 27 de marzo de 2016

En la órbita de la esperanza. 223



Yo no pido a otro ser humano 
que se digne a darme la mano, 
ni que muestre modestia, consideración, afecto, 
no le pido que sea 
como a mí más me agrade 
y como menos me moleste, solo le pido 
que obre de corazón, que no se traicione nunca, 
que no haga mentir a sus sentimientos 
por un interés que no lo merece 
porque eso sí lo hace dañino para mí 
pero hay hombres, como los maltratadores, 
que desprecian a otros semejantes 
no más que por lo que son en sí, 
que pueden negar toda clemencia a alguien 
solo porque no cumpla una norma, 
que no miran con el corazón 
sino con las avaras manos, 
que llenan de crudo reproche 
al alma que solo busca libertad, 
ellos defienden que su credo es el justo 
con el arma de la intransigencia 
y por eso hieren 
con las manos o con el corazón 
olvidados de la razón y la piedad 
pero en su secreto seno, saben 
que no están siendo leales 
con lo que les piden sus entrañas, 
que están muriendo todas las muertes 
que muere el cobarde 
y ni siquiera tienen la decencia de pagar 
por sí mismos sus propios errores. 

En la órbita de la esperanza. 222



Que no se ufane el sionista 
de su suerte y su felicidad 
porque esos valores que tanto lo envanecen 
y por los que ha manchado tanto sus manos 
son tan falsos como las tetas de silicona 
y le dan tan poco honor 
como la ropa a un caniche. 

Número y corazón. 149



La felicidad de los saharauis 

Del saharaui el desprecio 
no está hundido en el aliento, 
tiene humano sentimiento, 
no le mueve un rencor recio 
donde no quepa el aprecio 
como a su verdugo frío, 
quien odia hasta el desvarío 
y su pecho puede amar 
sin un odio en que quedar 
represado como un río. 

La evidencia ineludible. 200



Para muchos, el amor 
es un buen negocio 
al que le sacan un provecho 
material y utilitario, 
quieren un poco 
pero solo lo conveniente, 
sin excesos ni molestias 
para poder vivir tranquilos 
su anodina y gélida rutina, 
único esplendor de su existencia, 
demuestran solo 
el cariño imprescindible para que no parezca 
que es odio en realidad lo que sienten 
pero nunca tanto que inspire 
en el otro demasiadas ilusiones 
de estar siendo admirado y necesitado 
intensa y verdaderamente 
pero tu afecto por mí 
y el mío por ti no buscan nada, 
de puro inútiles 
nos traen el Paraíso. 

En la órbita de la esperanza. 221



Debe haber poetas y escritores
más dignos que yo,
objetos de la atención y alabanza
de la mirada de la autoridad,
yo solo soy yo mismo,
no tengo mentiras que defender
ni deudas de sumisión que satisfacer,
mi vileza no tiene límite porque poseo un alma
libre y orgullosa,
no intereso, no merezco
todo ese honor que consiguen los otros
sin apenas esfuerzo
a pesar de ser ellos,
no tengo un dios cruel
y enemigo de la Humanidad
que ensalce mi mezquindad como a Moisés,
tampoco una dulce hada madrina
que me dé un poquito de su magia
para que pueda al menos brillar por una noche
como a la Cenicienta,
no hay mecenas para mí,
ni padrinos, ni manos por debajo de la mesa,
estoy solo
escribiendo mis libros,
que no se llegan a vender,
con el regusto a soledad
amargándome la boca,
viendo pasar los días
hecho hábito el fracaso,
la vanagloria de los cobardes
enfermó mi espíritu
por recibir el maltrato
del escarnio y el desprecio,
he arrostrado en la vida
un infinito sufrimiento,
vergüenza, miedo, desolación,
tedio, desesperanza, impotencia,
sin hallar una mano
que de verdad quisiera salvarme,
por eso nunca mendigaré honores
ni negociaré mi dignidad
porque mi mayor gloria
es resistir el abandono. 

La evidencia ineludible. 199



Mis fines de semana carecen
de alegres voces y rostros queridos,
no tengo amigos aquí, los que tuve
solo me trajeron frustración y tristeza
y encontré más satisfacciones
cuando abandoné su trato que mientras lo mantuve,
no eran almas de niño bueno
como la tuya y la mía
sino corazones cínicos,
enfermos y limitados
cuyo orgullo era humillar
y cuyo realismo era
incompatible con la ilusión,
el tiempo aquí parece
como si pasara sin provecho,
ajeno a la vida y al mundo,
perdido para el placer
pero hay muchos que sufren
esas presencias frívolas,
con máscaras de fuerza
ansiosas de vanagloria
que nunca dicen la verdad,
son un amargo desgaste
de dignidad y esperanza
que no quiero para mí
y en mi soledad, aún puedo congraciarme
de haber escapado de la hipocresía
y haber sabido conquistar el amor sincero,
desinteresado y profundo de algunos ángeles
que aunque no pueda ver
ni oírlos hablar,
con su afecto puro, tocan
en el fondo de mi corazón,
tú me rozas las entrañas
con la mera sombra de tu aliento
y si te tuviera aquí mismo,
deleitándome en tu dulzura,
empapándome de tu materialidad,
haciéndote solo mía,
sentiría junto a mí
a mi entera especie. 

La evidencia ineludible. 198



¿Cuándo podría mermar
el afán con que te arrullo,
la devoción que me inspiras,
mi regocijo por tu belleza,
mi desvelo por ti
si cada día es más grande
y mi corazón no tiene
confines donde acabar? 

sábado, 26 de marzo de 2016

La evidencia ineludible. 197



Yo no deseo que me inviten
a simposios de intelectuales
para hacer la réplica a Fernando Savater
en eruditas y edificantes disertaciones
que dejen convencido a todo el mundo
de que no piso el pie a la autoridad,
ni que me hagan doctor honoris causa
en el país donde una chica
inteligente de Túnez no encuentra
quién le sepa dirigir su tesis
y es escarnecida indecentemente
para que imagine que es ella la incompetente,
no deseo persuadir de mi inteligencia
a los hombres sin corazón que infestan
de fascismo y muerte nuestro mundo,
deseo quebrar el hielo de los alientos,
devolver el instinto al hombre,
traer la libertad a la Tierra,
humillar la vanagloria del tirano,
derribar las mentiras y bajezas
que degradan a la humanidad,
no soy modesto, soy hombre
y por eso creo en mi dignidad
y la ensalzo por encima de la de los dioses,
que no me pidan que explique
por qué digo lo que digo
porque sé de sobra que la verdad del alma
se reconoce cuando se la tiene delante
y quien afecta no verla
se engaña más a sí mismo
de lo que me engaña a mí,
el afecto que me das,
tan sencillo y real, pide de mí
un alma grande,
no puedo defraudar los sueños
de las personas honradas
porque he de seguir demostrándome
que merezco el verdadero amor. 

En la órbita de la esperanza. 220



Con qué reverencia y nostalgia vuelve su rostro
mi ex amigo, el conservador,
hacia el pasado de sus creencias,
a aquel tiempo en que aún tenía fe
y aún no había leído nada
que le hubiera obligado a ser agnóstico,
San Manuel Bueno Mártir
aguó su fanatismo religioso
en su pedante adolescencia
y luego fue secando
su ya lívido corazón con libros áridos
que le iban convenciendo
de que en el mundo no había nadie ni nada
por lo que hubiera que preocuparse mucho
pero cuando piensa en la Semana Santa,
un nubarrón de sobrecogimiento
le atraviesa el alma
y se acuerda de sus días devotos
y sueña con el venerable Judas
que renunció a su honradez y bondad
no más que porque Dios necesitaba
un traidor para completar su bonita historia
o con los crueles romanos
vestidos con faldas pero tan hombres
y con tanto conocimiento del latín
y con las cabezas tan cuadradas
o con el Vía Crucis
donde martirizaban a aquel hombre dios
por el que su cura maestro le pegaba tanto
y que llena su imaginación de sádico
de sublimaciones divinas,
de torturas que quiere Dios
y de humillaciones por el bien de la Humanidad,
ahí lo dejo,
con su nostalgia de nuevo ateo
con el alma marcada por la religión
que yo no soporto su atmósfera
viciada y sofocante. 

En la órbita de la esperanza. 219



Ábrame su puerta la humanidad
pero que no me ensalce,
que me deje como soy,
pequeño y humilde,
frágil y asustado,
imposible y enigmático,
que no me quite el dolor
de saberme tan vil,
que su mirada me acoja
sin confundirme con otro,
fui víctima del mundo y agravia
a mi orgullo la vanagloria. 

En la órbita de la esperanza. 218



La culpa es lo más sano 
cuando no estamos actuando 
con la autenticidad necesaria, 
una voz de crudo reproche, 
una indulgencia que no nos otorgan, 
un placer que nos niegan no son 
castigos, muestras de crueldad, 
faltas de amor o respeto 
ni injerencias en nuestra libertad 
sino una mano que nos tienden 
para liberarnos del dolor, 
que sufra nuestra conciencia 
con la desazón del condenado 
cuando nuestro camino ha perdido 
la rectitud que prometía. 

En la órbita de la esperanza. 217



El bien no es un interés, 
los hombres somos el bien, 
no lo defiende de verdad 
quien nos desprecia y condena en su nombre. 

La evidencia ineludible. 196



Quiero que mi corazón florezca
como una rosa de inmensidad
tan ancha como el vasto cielo
para que tus ojos lo miren más
y lo amen más. 

La evidencia ineludible. 195



Juegas conmigo al escondite
y desapareces del todo,
te añoro y caigo en el desasosiego
hasta que vuelvo a encontrarte
pero te vea o no,
estés reducida a la nada
o delante de mí,
eres el espíritu de la vida y no hay lugar
en el que no te presienta. 

La evidencia ineludible. 194



Gocen de su traición a la vida 
todos esos novios de la muerte 
que sacrifican el placer y la ilusión 
por afinidad con el sepulcro 
y quieren el final de las cosas 
porque temen la esperanza, 
mueran aquí todas sus muertes 
envueltos en su disfraz de sabios, 
hiéranse unos a otros 
fingiendo que eso es amor, 
hinche su renuncia su vanagloria 
y créanse libres por no servir 
al bien que desean los niños 
que yo gano la eternidad 
deleitándome en tu belleza infinita 
sin obedecer a más dios 
que mi henchido corazón. 

En la órbita de la esperanza. 216



El esclavo de las normas
goza abatiendo esperanzas,
derribando ilusiones,
humillando el orgullo, hiriendo la inocencia,
condenando, odiando, golpeando, agotando
para vivir en los otros
pese a estar muerto por dentro. 

viernes, 25 de marzo de 2016

Número y corazón. 148



La dignidad de mi amada y mi respeto por ella

No te pido la indulgencia
que busca el chiste machista
por su desprecio fascista
creyendo tierna inocencia
sus alardes de indolencia,
mi respeto es infinito,
ni un sorbo de aire te quito,
exalto tu dignidad
como la de una deidad,
toda humillación te evito.