martes, 31 de mayo de 2016

La ciencia del bueno. 106



Que no se obsesione por cuidar de mí
la persona para quien soy invisible,
lo único que conseguiría
es angustiarme. 

Número y corazón. 237



Décima de mi culpa 

Sabiondos esclarecidos,
con frecuencia, reprobaron
y hasta ridiculizaron
como fallos desmedidos
cuanto asieron sus sentidos
observando mi persona
que el figurón no perdona
las ajenas omisiones
y hallé tantos figurones
que aún su influjo me atrona. 

Luz universal. 104



Ahí donde más desnuda te sientes, 
donde con más pudor te ocultas, 
donde más frágil y falible asoma tu ser, 
donde más sucio te han dicho que es tu cuerpo, 
te quiero besar arrodillado, 
por puro amor, por pura devoción a tu persona, 
como si estuviera besándote 
lo más íntimo de tu alma 
para aliviar tu desasosiego 
con la solidaridad de mi adoración 
y verter en tu corazón ese amor desmesurado 
que por ansiar salir a tu encuentro, 
me turba por dentro como una agonía. 

Luz universal. 103



Lo que más me agradaba 
de mi amigo de Redován 
era su falta de escrúpulos, 
yo vivía sumergido 
en una timidez enfermiza pero a él 
su libertad y su capricho siempre le parecían 
justificables y perdonables, 
a su lado, me sentía más capaz 
de alcanzar mis sueños 
pero él nunca me ayudó en serio 
con ninguno de ellos, 
no era una persona 
verdaderamente buena, no buscaba más 
que la satisfacción de su propio apetito, 
tú eres muy tímida, igual que yo, 
no consientes en tu conciencia 
ni una sombra de maldad, 
él tenía alma de ladrón 
pero la tuya es generosa y honesta, 
no necesito que seas cínica como él 
para soñar que puedo alcanzar mis metas 
porque mi mayor meta eres tú 
y te adoro así como eres, 
cándida e inocente como un ángel, 
entregada al bien y a la verdad, 
sin espacio en las entrañas para la negligencia, 
comprometida con tus semejantes 
y con la felicidad de la Tierra, 
a su lado era a veces divertido estar, 
siempre hacía algún número teatral, 
siempre parecía dispuesto a ejercer de humorista 
pero muchas veces, también sentí 
el más estremecedor horror junto a él 
presintiendo el frío de la más terrible mentira 
la del afecto que se finge, 
la de la amistad que no se priva 
del odio más gélido, 
a tu lado, en cambio, solo hay paz, 
de nadie me río, a nadie escucho escarnecer 
pero extiendes mi esperanza al infinito 
liberándome de la culpa. 

Luz universal. 102



No hay que molestar,
las personas decentes no piden amor
a los extraños,
el amor y los sueños son banales,
la gente honrada no debe
perder el tiempo con ellos,
yo tendría que haberte hablado
de la economía y la política
y del tema que más se hablara aquel día
y después,
despedirme de ti con amables palabras
para que te quedara constancia de mi educación
y evitarte incomodidades y bochornos,
los hombres tenemos que ser
correctos hasta el fin y si es posible, cerrar
nosotros mismos la tapa de nuestro ataúd
pero te pregunté
si querrías ser mi novia
y muchas veces después, volví
a destaparte mi corazón,
no es serio hacer eso, es una desvergüenza, un abuso
pero ¿qué otra cosa podía hacer
si estaba solo en el mundo? 

La ciencia del bueno. 105



Qué desesperante tedio, la vida obvia
con un marido sin imaginación que ya no sabe
comprender sus sueños y la ha convertido
en mera propiedad inerte,
qué dentro se queda todo,
qué desesperanza se sedimenta,
qué irreal se vuelve el mundo así,
sin puerta para la felicidad,
su existencia parece una estafa, solo a ella
la Tierra le niega el placer. 

La ciencia del bueno. 104



En este tiempo y en este escenario 
de corrección política y diplomacia, 
de sonrisas y cuidados psicológicos, 
de exaltaciones de sí mismo 
y amables instrucciones para ser el mejor, 
voy a escandalizar si digo abiertamente 
que Marruecos es un estado fascista 
y no merece el apoyo 
ni de Francia, ni de Estados Unidos, 
ni mucho menos del Reino de España, 
que según presumen, son países demócratas 
y defienden los derechos humanos 
por principio básico, 
decir algo tan feo, seguramente, asustará 
a toda esa gente que no quiere 
meterse en complicaciones 
y me consolidaré definitivamente como el escritor 
que menos libros vende en el mundo 
pero me importa un comino 
porque al menos, me doy el gustazo 
de ahorrarme la hipocresía. 

lunes, 30 de mayo de 2016

La ciencia del bueno. 103



Qué grande quiere ser Israel 
en el mundo de las mentiras 
y en el de los trucos. 

Luz universal. 101



¿A quién he dado yo lo suficiente
como para imponerle mi presencia
y exigirle su amor,
quién soy yo
si no podría evitar la muerte
de ningún ser que la tenga en su destino?
No, yo no puedo pretender
que merezca que me ame nadie,
tú eres solo
un regalo milagroso de la vida
que sosiega e ilumina
el mar de mi tristeza. 

Luz universal. 100



Cuánto odiaban
mis amigos los sueños,
qué afán tenían
de matar la esperanza y cortar los caminos,
qué tristeza me quedaba
cuando al volver a casa, me veía
tan solo,
con el corazón tan prisionero,
con mis más hondas ansias tan lejos
de todo lo que había en el mundo,
buscaba en ellos las bellezas del intelecto
pero lo que hacía sólido su pensamiento era
el hielo de su pecho,
no hallé transigencia en sus almas,
eran fanáticos sin luz adentro,
petulantes deshumanizados, a ti no te preocupa
afectar inteligencia y saber
y aunque tu mente es prodigiosa
pese a tu juventud,
tienes viva tu llama
y conservas la inocencia y la humildad
de cuando eras una niña. 

Número y corazón. 236



Quintilla del respeto 

Si un poeta no es tu amigo, 
no manosees sus llagas 
pues con tu frío, le apagas 
el fuego que le hace abrigo 
en su vida de mendigo. 

Luz universal. 99



Durante demasiado tiempo vi frustrado mi deseo 
de merecer una flor, 
la quería noble, hermosa, leal a mí, enamorada 
pero los años y las oportunidades pasaban 
y mi esperanza se iba extinguiendo, 
las flores dan su miel a aquel a quien aman 
pero ninguna abría el corazón para mí, 
era demasiado vil para todas 
y el júbilo del amor permanecía 
vedado para mi ser, 
tú me regalas tus goces, 
me ofrendas tu tierna feminidad, 
dejas que la posea, que la toque, que la cuide, 
oficias de mujer mía, que me obsequia 
el solaz de su tesoro, 
me has elegido a mí 
entre todos los hombres 
para que sacie tus afanes 
de delicadísima novia. 

Luz universal. 98



Eres el bien más alto, 
el ser más esencial 
pero al llegar, parecías una extraña 
que me encontraba por casualidad. 

Luz universal. 97



Eras tan bonita y yo había sido toda mi vida
tan insignificante y gris para todo el mundo
que creí imposible que te enamoraras de mí
y soñaba con que fueras mi novia
con la añoranza triste y la resignación
de quien solo es dueño de fantasías
porque imaginaba que nunca lo conseguiría. 

La ciencia del bueno. 102



Palabras a una tal María 

Me tengo por amigo tuyo 
y en este poema, ejerzo de ello 
aunque tú me asegures que mis versos 
son ilegibles para ti, 
prefieres que no te hable 
porque te dan miedo mis verdades 
y yo no sé 
si ya tus mentiras te han matado, 
eres bipolar 
y de vez en cuando, bebes 
aunque sea un riesgo inmenso 
porque en tu cerebro hay daños, 
puedes convivir con ese peligro 
pero crees que no podrías hacerlo 
con la culpa de pedir justicia para ti 
contra personas a las que también 
crees que debes tú algunas cosas, 
yo ya no sé qué nombre usas, 
lo cambias de cuando en cuando, 
ni si sigues en mi perfil de Facebook, 
no me has contado tu historia, 
tan solo la barrunto, 
sospecho los crímenes más terribles, 
un padre que viola 
y una madre que intenta asesinar 
y deja secuelas físicas para toda la vida, 
crees tu obligación moral 
no sentir odio alguno por esas personas 
y en eso estás en lo cierto, 
ellas han traicionado su pureza 
y han perdido sus almas, 
si tú entregaras la tuya al rencor 
antes de darte cuenta exacta 
de que ellos no son tus padres, 
también la perderías tú 
pero te aseguro que ni el esperma 
ni los óvulos hacen padres 
a quienes no respetan, ni se apiadan, 
ni permiten la paz, ni conceden la libertad, 
crees aún en su amor, aunque han querido matarte 
y te han robado el honor, 
prefieres morir 
a renunciar a esa mentira 
que te libra del horror, 
también yo 
necesité creer en el afecto 
de todos los verdugos que enfermaron mi alma, 
sus miradas me culpaban 
persuadiéndome de que era yo el egoísta, 
el que no se sacrificaba lo suficiente 
pero ¿sabes qué? 
Todo era hipocresía, 
su intolerancia y rigor moral eran una máscara 
para ganarse a la opinión 
pero lo cierto es que buscaban 
tanto como yo su propio provecho, 
ya nunca me dejaré engañar 
por melindre alguno de alma responsable 
que renuncia al placer por madurez: todos 
buscamos nuestra propia felicidad 
aunque el espíritu degradado y desleal 
la conquista maltratando la inocencia 
y sembrando dolor. 

domingo, 29 de mayo de 2016

Luz universal. 96



Sé que para algunos, no hay
persona más indecente y repugnante que la mía
y me lo hacen saber de la manera más contundente
que su honestísimo pudor les consiente,
mi terrible pecado es ser niño
y tener vivo el corazón
pero a ti no te indignan los sueños
ni te exasperan los sentimientos,
tú sí toleras mi presencia
y me aguantas a tu lado
y ello me basta
para aliviar mi conciencia porque tú eres
mucho más bonita que esos otros. 

La ciencia del bueno. 101



A menudo, aquel matrimonio altanero 
que tenía por amigos, dejaban que oyera palabras 
que me hacían sentir la poderosa impresión 
de estar siendo aludido pero en tercera persona 
como si yo no estuviera allí 
y denotaban un odio o un desprecio 
tan desproporcionado, humillante, frío y violento 
pero tan poco justificado y tan fuera de lugar 
en quienes creía personas amables para mí 
que me ofrecían sin coacción alguna 
el calor de la amistad que mi espíritu se turbaba, 
presa de la angustia y la vergüenza, 
atrapado en la confusión por no poder decidirse 
a creer real el asunto que le inquietaba, 
pensaba que era un delirio, que de nuevo, 
estaba fracasando mi salud 
y la frustración me atormentaba 
pero también vivía la agonía 
de presentir cuán grotesca y baja era mi persona 
al lado de aquellos dos seres fríos 
de dignidad tan superior a la mía 
que les eximía de la piedad, 
ella era una hija 
de un militar franquista y él, un fatuo insolente 
que me hacía escarnio escudado en la amistad, 
no podían ocultar 
un ansia pueril de afectar superioridad 
y a menudo se daban importancia 
aparentando estar terriblemente molestos 
por la falta de inteligencia y capacidad 
que atribuían al hombre corriente, 
durante mucho tiempo, creí 
en su máscara de dignidad 
sin que consiguiera de ellos 
jamás auténtico respeto, 
un día de los inocentes los llamé 
sin quererles gastar una broma psicópatas, 
pensé que me había dejado llevar 
una vez más por el delirio 
cuando ya creía estar curado 
pero hoy día creo 
que solo les dije lo que eran. 

Número y corazón. 235



Romance de la falsa riqueza 

Se codicia en nuestro mundo 
el egoísta dinero, 
cuanto se compra y se vende, 
con él podemos tenerlo, 
a acapararlo dedican 
los necios todo su tiempo 
con las almas despojadas 
como ramas en invierno, 
la vanagloria les quita 
sus humanos sentimientos, 
solo a sentir el poder 
tienen sus pechos dispuestos, 
su camino no es dichoso, 
en su corazón, hay tedio, 
pero huyen de su agonía 
hacia el abismo corriendo, 
afectan buenas maneras, 
sensatez, comedimiento 
siendo unos grotescos locos, 
insensibles y groseros 
sin conciencia que avergüence 
sus espíritus rastreros, 
se hacen ricos fácilmente 
pues no les guía otro objeto, 
qué aptitud para medrar 
tiene el aliento de hielo, 
no son nada inteligentes, 
son reducidos cerebros 
con delirio de grandeza, 
toda su fuerza es ser tercos, 
son los hombres de hoy en día, 
por todas partes, los vemos, 
su cinismo lo sentimos 
como el hábito moderno, 
no creemos un malvado 
al que lucha compitiendo, 
al que al hermano abandona 
por un codicioso empeño, 
qué familiar nos parece, 
qué lógico este mal sueño, 
la publicidad nos duerme 
siendo gritos del infierno, 
por un papel con dibujos, 
el planeta está sufriendo 
y aún creemos normal 
tener tal papel por bueno. 

La ciencia del bueno. 100



Ella no es una propiedad con la que jactarme, 
es un ser humano, 
que necesito que no sufra. 

Luz universal. 95



Qué melodramáticos héroes
a lomos de vespinos color butano,
qué mártires santos
adictos a las gominolas,
qué genios del conocimiento
midiéndose los penes he conocido
para mi consternación durante toda mi vida,
qué patética es la hipocresía
de los nuevos ricos,
con qué rigor vi condenar
que el aire moviera las ramas,
cuánto amor encontré
a los límites asfixiantes,
cuánta culpa arrojaron sobre mí
las mentes estrechas y envidiosas
pero qué magnanimidad
demuestra tu espíritu
siendo tan humilde y tan niño,
tan honesto y tan riguroso,
qué infinito alivio has dado
a mi sed de libertad. 

La ciencia del bueno. 99



Fui utensilio inerte de mis padres, 
abominación de mi hermana, 
vergüenza y ostentación de mi familia, 
irrisión de mis amigos, 
perplejidad de todo el mundo, 
la angustia y la tristeza me atraparon en un laberinto, 
fui un condenado sin esperanza 
que no encontró un pecho blando 
que le tuviera piedad. 

sábado, 28 de mayo de 2016

Número y corazón. 234



Quintilla del agravio

Solo soy un perdedor,
abominable basura,
un idiota sin valor,
lo más bajo y lo peor,
un saco de mierda pura. 

Luz universal. 94



Por ti, aunque tan lejos estés, 
sé que valgo como ser humano 
pero en mi mundo, estoy solo 
como siempre ha sido, 
sin significado para nadie, 
tal vez recibiré el agasajo 
de cada miembro de mi familia 
si acaso me tienen tan cerca que no puedan 
negarme sus palabras 
pero nunca será con el corazón, 
sé que no debo esperar 
más que los cumplidos obligatorios, 
de los que quisiera eximirles del todo, 
soy consciente 
del desinterés que despierta mi persona, 
que tan poco tiene para dar 
y tan escasa fortaleza demuestra, 
 ningún amigo de la vida 
ha permanecido a mi lado, todos vieron claro 
que no les divertía lo suficiente, 
la humanidad me abandona 
como ha hecho desde que era un niño, 
yo lo acepto y no les pido más atención 
porque sé que no soy 
lo que ellos buscan en una compañía pero tú, 
que me miras desde la lejanía, 
me llevas siempre dentro 
y me das el alma 
y apaciguas mi aliento 
con un amor desnudo que acoge 
las raíces de mi ser, 
tu sola mirada rompe 
el tedio de mis días 
y disipa hasta el infinito mi soledad 
con su luz verdadera. 

Luz universal. 93



Con amargura e infinita vergüenza, advertí
muchas veces que mi presencia era un estorbo
sin que se me confesara
por no atentar contra las buenas maneras,
sin embargo, el cortante frío de los otros me lo revelaba
perturbando mi conciencia, que presentía
que había violado esenciales normas
del respeto y la dignidad humanas,
tan honda fue la huella que aquel mudo reproche
dejaba en mis sentimientos
que creí que mis deseos y mis sueños
eran una molestia en sí para mis semejantes,
te vi entregarme el alma cuando llegaste
y sin embargo, no pudo dejar de preocuparme
la posibilidad de que incluso para ti,
mi espíritu fuera banal
y mis propósitos, indecentes,
a menudo, he imaginado
que tu adoración flaqueaba y disminuía
decepcionada por las verdades de mi rostro
pero tu actitud siempre desmentía mis temores,
tu admiración y tu tolerancia no caducaban
en el momento más insospechado
como las de tantos otros
pues no eran en rigor máscaras huecas
con las que velar por los intereses
sino la humilde verdad
de un corazón honesto,
tus advertencias sí sanan mi pecho
de la mancha del error
y las haces sin una humillante aspereza,
con la calidez de un ángel de la indulgencia,
no me juzgas por mis hechos o mis formas
sino por la buena voluntad que guardo dentro,
a los hipócritas, en cambio, nunca lograría
complacerlos del todo pues su único empeño
es acaparar. 

Luz universal. 92



Nunca tuve la tentación 
de defender la explotación humana 
pero mi corazón no podía renunciar 
a su libertad en favor de su conciencia, 
toda mi vida, tuve el prejuicio 
de que las ideas eran privilegio de hombres fríos, 
de espaldas al amor, despiadados como psicópatas, 
siempre me atormentó saberme 
en el bando de los culpables 
pero me sentía demasiado frágil, demasiado soñador 
para imponerle a mi espíritu la coherencia, 
creía en el misterio del mundo, 
en una tradición de la sensibilidad, no era capaz 
de vivir con un alma donde solo cupiera 
una razón descarnada y prepotente, 
tenía la sospecha de que mi amigo, 
el que me enfermó el espíritu con su escarnio, 
sin que lo revelara del todo sí había tenido el valor 
de asumir el esfuerzo de renuncia 
que pensé que la moral exigía, él 
era gélido como un lobo cuando hablaba 
de la decencia ética, 
podía hablar mal de un anciano, 
que por mero impulso de honradez, 
había intentado atraparlo 
cuando huía en unos grandes almacenes 
tras ser sorprendido en uno de sus robos de libros, 
lo ponía como ejemplo de hombre sumiso 
con el poder establecido, 
tan estúpido que se ponía al servicio 
de los que acumulaban riqueza 
sin que le dieran nada por ello, 
creí que así se hablaba 
cuando se era capaz de ver la verdad 
sin las trabas del sentimiento 
y no supe ver nada extraño en ese orgullo 
tan elitista y prepotente con que defendía el bien, 
él logró cargarme de culpa el alma, 
dejaba ver a menudo 
una intolerancia y un desprecio profundos 
con el pretexto de arremeter contra la maldad 
pero nunca le oí que hiciera nada 
por el bienestar de sus semejantes, no más, 
defender su insignificante ego 
y cuidar de sus patéticas propiedades, 
tú, en cambio, recorrías el mundo 
ayudando a los débiles y no había en tu corazón 
rencor ni intransigencia algunos, 
tenías el alma tierna e inocente 
como una niña y sin embargo, no albergabas simpatía 
alguna hacia las ideas conservadoras, 
me revelaste que el comunismo 
no combatía la libertad del individuo 
y yo te dije entonces 
que ya no quería ser de derechas 
y es que al fin había oído a un ángel 
hablar de la revolución. 

Luz universal. 91



Yo no tengo maneras
para dar buena impresión,
todo el mundo lo advierte, desde muy niño
lo decía mi madre,
siempre he irritado a mi hermana
porque no sé hacer nada, mis amigos se reían
de la pobre imagen que aparento,
no me tienta guiar
a ningún pueblo elegido
pero comprendía muy bien a Moisés
cuando en la Biblia se lamentaba
ante Yahveh de no tener don de palabra,
tienes un novio insignificante,
una vergüenza para el mundo,
me escondo de las visitas
por no llamar la atención
con mi absurdo apocamiento,
me faltan dotes para eso
en lo que todo el mundo se afana,
soy una ruina de caballero,
incapaz de esquivar los temas embarazosos,
tú has estudiado en colegios suizos
y has dado clases de ballet
y sabes muchos idiomas pero yo,
el hombre que amas, soy un pelanas. 

Número y corazón. 233



Décima de la mediocridad 

No brilla como una estrella
la carrera de mi vida
queda gran parte perdida,
sin dejar apenas huella,
ni una jornada descuella
en la rutina obstinada,
una soledad callada
me acompaña cada día
mas también, una alegría
íntima y esperanzada. 

viernes, 27 de mayo de 2016

La ciencia del bueno. 98



Cuántas almas creen un honor
revolcar en el barro
y herir con el sufrimiento
al hombre de bien. 

Luz universal. 90



Nunca conseguí que me tomaran en serio
aquellos dos amigos de toda la vida
que tanto gozaban con el escarnio,
ahora que ya empezaban a creer en mí,
han dejado de hablarme para siempre
quizá temiéndose la proximidad de mi venganza
conscientes de la flaqueza de sus fuerzas, ellos
no perdonaban la estupidez,
la veían por todas partes y les hacía reír,
en especial, en las mujeres,
qué sorna les inspiraba una chica sin malicia,
qué imprescindible para su orgullo les parecía
jactarse de hombres fríos para el sexo,
su inseguridad masculina los volvía repugnantes,
huecos, banales, malvados, corrompidos,
no asumían su propia fragilidad, que comprendían
que debía estar circunscrita a la hembra
y a los hombres tontos, llevaban
la cruz maldita del macho, reían
llorando y sufriendo por dentro, llenos de inquietud
por el oprobio que los amenazaba
y que no tenían valor para afrontar,
yo no gozaba hiriendo a nadie,
hombre o mujer,
con una actitud prepotente, de niño
conocí sobradamente cuánto duele el desprecio,
ese abandono del otro
negándonos dignidad y esperanza
y con todo, fue de mayor cuando más lo sufrí
pero nunca me volvió tan vil
como para añorar la humillación de mi semejante,
cuando te deseé, me ofrecí
como herramienta de tu libertad
y exalté tu dignidad por encima de la mía,
estabas arriba, muy alto
y yo ascendía hasta ti,
no alimento mi honor agraviándote
y atormentando tu conciencia
sino respetando tu delicadeza para demostrarme digno
de un ángel tan noble. 

Luz universal. 89



Tu llamita es frágil,
te hiere el frío,
te entristece el odio,
tengo que cuidar mucho de tu corazón
porque si sufres, les duele
a mis propias entrañas. 

La ciencia del bueno. 97



Los humanos tenemos
una deuda con nuestra especie
pero no la salda el dinero
sino el corazón. 

La ciencia del bueno. 96



Los insolentes demonios son fascistas 
porque para existir, necesitan 
vidas y cuerpos ajenos. 

jueves, 26 de mayo de 2016

Luz universal. 88



¿Y ante qué terrible poder 
habría yo de sucumbir sin remedio 
perdiendo todo mi honor de hombre frío y fuerte 
sino ante la bondad de tu corazón 
o la gracia inocente de tu feminidad? 

Luz universal. 87



Han llamado a la puerta, no sé quién es, 
quizá de la familia 
pero será mi madre quien les abra 
y reciba sus honores, yo permaneceré oculto 
como si no estuviera aquí, me falta 
coraje para aparentar el suficiente afecto, 
mi corazón es frío, 
mis semejantes no me despiertan 
más que tibias emociones, 
mis pocos amigos son 
los únicos a los que necesito agasajar 
y de la entera humanidad, solo a ti 
preciso expresarte amor, 
no alumbra mi corazón 
luz alguna en mi mundo, 
ninguna mirada tierna 
rompe jamás con su presencia 
por mí el silencio de esta casa, 
soy un condenado 
sin significado para mis semejantes, 
sepultado en un total olvido, 
solo soñando, encuentro 
remedio a mi frustración. 

Luz universal. 86



Qué patético me parece
el poeta cínico y desengañado
cuando se empeña en atribuirse por vanagloria
el privilegio de la verdad
solo porque exhibe, perdido todo pudor,
su acomplejada virilidad
en alardes de macho reducido a la cópula
o porque canta su egoísmo materialista
hablando de su pobreza económica
y de lo mucho que trabaja
como una virtud heroica
que le encumbra sobre sus semejantes
pero sin un rincón para la esperanza,
que podría hallar con tan solo olvidar su ego
y soñar con otras cosas
que no sean odio y dolor,
la verdad no la tienen
todos los que se la arrogan,
la tiene el espíritu humilde
que acepta el fracaso
y que acoge en su corazón a la humanidad entera
y que reflexiona serenamente
sobre las causas y las consecuencias,
puede que el cínico tenga mucha clientela
porque las payasadas atraen y divierten
pero el progreso del saber es
para hombres responsables que desean
que acabe el crimen y la tiranía,
yo no tengo que hablar mal de la vida
porque no me hace falta un río de cosas,
me basta con el amor de tu pecho,
que solo disfruto porque creí en él
y soñé toda la vida con su llegada
y el bien que llevo dentro,
que ninguna corona de laurel aumentaría,
entréguese ese poeta del arroyo
a su pesimismo autocomplaciente,
haga realismo de su falta de imaginación
y jáctese de ser el mejor pero yo sé
que la realidad son los deseos
y nadie que crea que va a morir
vomitando sobre el asfalto
podrá ser dueño nunca de mucho más,
la voz que tiene el valor
de desnudarse verdaderamente
es la que habla de ternura
sin miedo a las miradas
de los necios prepotentes. 

Número y corazón. 232



Décima de la bienaventuranza 

A ella 

No se termina el placer,
he visto al fin mi cercado
hasta el confín ensanchado,
la dicha puedo beber
desde el mismo amanecer,
tu sutileza exquisita,
paz me permite infinita,
pruebo de la vida el vino
por un radiante camino
rozando tu alma bendita. 

Número y corazón. 231



Romance de los espíritus resentidos 

De vez en cuando, topé
con espíritus sombríos,
llenos de odio y de rencor,
amargamente agresivos,
mostraban su malhumor
dejándome confundido
porque a violencia tan negra
no le vi ningún sentido,
algunos discriminaban
contra derecho admitido,
otros, defendiendo el bien,
parecían asesinos,
una enfermera franquista
me riñó cuando era niño,
un maestro de Orihuela
dio una zurra a mis oídos
un día en el comedor
porque estaba entretenido,
el sol de la simpatía
el profe más divertido,
que el griego, en el instituto,
guisaba con chascarrillos,
me suspendió en un examen
que hice de modo exquisito
y con un tono siniestro,
ya no siendo profe mío,
me quiso echar de su clase
donde me había acogido
para escuchar sus palabras
porque el patio era aburrido,
el de Historia un triste día
también sañudo me dijo
que el examen más mediocre
era el que le hice yo mismo
aunque no lo dijo en clase
sino en lugar escondido
por evitar las preguntas
de compañeros y amigos,
en un mal club de lectores
también quedé sorprendido
muy largo tiempo después
que allí trataban de indignos
a los discapacitados
porque eran seres distintos
que a las personas decentes
molestaban infinito,
una de las asistentes
felicitarme allí quiso
por el premio literario
por mí recién conseguido,
pero hablando con su amiga
de lo que había leído,
dijo que mi obra trataba
sobre una mierda de tío,
santos de peso tan grande
me trastornan el sentido,
no tengo yo esa virtud
que los vuelve tan estrictos. 

miércoles, 25 de mayo de 2016

Luz universal. 85



Qué sonrisita sádica enseñaba
mi amigo, el probo conservador,
mientras estaba ridiculizando una debilidad
que había sorprendido en otro ser humano
y qué superado por los apuros de la risa
fingía estar cayendo mi otro amigo,
el vanidoso acaparador, cuando estaba
en pleno ejercicio de su arte de humillar,
querían convencer de esa manera
de que eran felices siendo ellos mismos
y de que la honradez no era
un concepto digno de mucho respeto
pero qué tristones estaban ahora
cuando me los volví a encontrar
rozando ya los cincuenta, apenas capaces
de disimular su insignificancia,
su sentimiento de culpa, su desencanto, su tedio,
creyeron que la realidad era lo que había
y es con eso con lo que se quedaron
pero yo me permití soñar
sin preocuparme del oprobio y el dolor
que ello me ocasionara
y mis sueños modelaron mi destino
y la realidad se convirtió en paraíso
porque llegaste tú,
que para las mentes estrechas de aquellos dos,
serías solo un ser corriente más
al que despreciar y buscarle inconvenientes
porque están ciegos y no pueden ver
que lo que eres es en realidad
la llave de la inmensidad. 

La ciencia del bueno. 95



Solo yo dudaba,
solo yo dejaba ver mi pequeñez,
mi debilidad, mi humilde verdad,
mi rostro desnudo, mi corazón al aire,
los otros estaban seguros de todo,
desvelaban, proclamaban, pontificaban,
sentenciaban, condenaban, censuraban,
despreciaban, discriminaban, odiaban llenos de saña
alardeando de lucidez y salud mental,
yo les creía y les temía,
temía su veredicto,
definitivo, inapelable, absoluto,
humillante, degradante, subyugador,
eran almas para el gobierno y la autoridad,
para administrar la esclavitud
y aprisionar al ser humano. 

La ciencia del bueno. 94



No es de dolor mi tristeza,
son lágrimas de niño
para suplicar piedad a este mundo
que tan desvalido me deja,
tan solo, tan condenado, tan maltratado,
que me agravia y me niega su regazo
sin haberlo merecido. 

Luz universal. 84



Cuando por amor, se da
algo que no se siente de verdad
y que incluso requiere
un gran esfuerzo de voluntad
pero al otro tiene que parecerle
que se ha hecho con placer,
¿tanta mentira y tanto dolor no demuestran
que ese amor ya está muerto
o que nunca existió?
Hubo un tiempo en que yo
creía en el sacrificio, en que dar lo que más dolía era
la única muestra de auténtica bondad,
creía racional el prejuicio cristiano
y entendía la decencia moral
como una infinita capacidad de sufrimiento
y el amor,
como servicio sumiso incluso
hasta llegar a humillarse,
otros renunciaban al bien
y se entregaban al cinismo
pero yo intentaba ser honrado
de la manera en que me habían enseñado
sin que consiguiera de la vida
más que tristeza, horror y soledad,
por quienes debía afecto, sacrificaba
lo más esencial de mi orgullo, quedaba
convertido en su propiedad, me degradaba
sin piedad por mí mismo para demostrar
con un gesto de sometimiento que para ellos, sí
tenía compasión mi pecho
pero veía muy claro
que por dentro, no sentía
ni la más mínima parte de ese amor
que mi acción intentaba aparentar,
servía no a la felicidad,
sino a la hipocresía y la esclavitud,
no amaba mi alma
sino una hueca máscara,
tenía desde mi infancia
una bella piedra de cuarzo
y cuando supe claro que aquel amor
que concebí en la universidad no iba a ser correspondido,
venciendo mi aprecio por aquel cristal,
lo sepulté bajo la tierra para que no me quedara duda
de que había querido de verdad
y de que habría podido dar a aquella persona
lo mejor que tenía pero creo que aquel ritual
y cuantos martirios quise infligirme por ella
fueron en realidad solo prueba
de que no la había sabido amar
porque le ofrendaba mi dolor y mi renuncia
ajeno a cuanto placer ha de hacernos gozar
el mero hecho de que el otro exista
y sea tan hermoso,
por ti no necesito contrariar mi deseo
para hacerte dichosa,
te hace feliz únicamente
mi propia felicidad,
que es lo que yo te doy
para que la tengas tú
y lo que me das tú
para que la tenga yo,
no queremos el amor
para ganar más dinero
ni para aumentar nuestros honores
o ser los primeros en el Paraíso celestial,
solo lo necesitamos para sentirnos hermanos
y en el alborozo de ese sentimiento,
radica todo nuestro fin. 

Luz universal. 83



No pude desahogar mucho mi soledad 
con mis amigos de la universidad 
porque yo quería hablar de las cuestiones 
profundas y eternas del corazón mientras que ellos 
lo que querían era contarse 
qué había hecho de nuevo el homosexual de clase 
con su novio en el pasillo  
o qué era cada profesor 
más allá de su asignatura, 
algunos atribuían mis problemas 
mentales y sociales 
a la abstracción de mis pensamientos 
y me aconsejaban que olvidara lo trascendente 
y me ocupara de asuntos más corrientes, 
el último año, dibujé 
en la pared de mi habitación, 
detrás del postigo de la ventana 
con el carbón de una pila una cabeza de chica 
y por la noche, me sentaba frente al dibujo 
y hablaba con él, 
bien triste era para mí 
aquel remedio pero si salía del cuarto 
y me enfrentaba a aquellas almas tan frías, 
me sentía aún más desvalido y angustiado, 
ahora tampoco tengo a nadie cerca 
con el que compartir mis inquietudes, 
estoy solo con mi madre, 
que no es capaz de pensar en nada 
que no hayan visto sus ojos 
a ser posible esa misma mañana 
pero tengo un PC 
y puedo escribirte un mensaje 
cada vez que me apetezca 
y todo el día te estoy diciendo 
qué cosas siente por ti mi alma 
pero tú no te aburres conmigo 
como quienes conocí en el mundo 
porque sientes placer 
como yo con lo esencial. 

La ciencia del bueno. 93



En la universidad, encontré
almas egoístas, pegadas a lo obvio,
incapaces de soñar, sin un niño dentro,
se arrogaban el derecho
a despreciar y condenar a sus semejantes
por el motivo más trivial y arbitrario
y sus lenguas herían
la dignidad humana
ansiosas de satisfacer
su crueldad y su vanagloria
mientras nuestros profesores nos ofrecían
un saber demente
que enfermaba las mentes
para que no sintieran
la tentación de pensar,
qué vil me sentí yo
al lado de tantos espíritus
convencidos de su superioridad,
qué sombríos fueron para mí aquellos años
porque no veía en el mundo
un resquicio para mí,
que creía ser el único
que no sabía nada. 

Luz universal. 82



Cuánto dolía 
sentir que probablemente, ya no me quisieras 
y cuánto, el peso de conciencia 
de haberte mostrado mi odio a ti, 
que eras un ángel frágil y dulce 
y siempre me habías dado un afecto 
leal y humilde, 
sufrí la agonía de un cristo 
porque la locura me había arrancado 
quizá para siempre el tesoro que más amaba 
sin yo quererlo, por pura necedad, por el error más zafio, 
tú llorabas en tu mundo 
y también yo derramaba lágrimas 
acordándome de ese amor sin egoísmo 
en el que me habías enseñado a creer 
y que ahora me inspirabas 
mucho más hondamente que nunca 
pero tal vez, ya demasiado tarde, 
con irreflexiva frivolidad, había hablado mal de ti 
ante todo mi público, 
la ansiedad por una ausencia tuya perturbó mi mente 
y me agarré a la delirante sospecha 
de que no eras quien decías ser, 
se lo advertí indolente a todo el mundo 
mientras a ti te escribía correos 
en el tono frío de un enemigo, 
cuánto daño te hice 
y cuánto me hice a mí mismo, 
yo aún tenía enferma el alma, 
llena de culpa y afán de expiación, 
en parte, fue por eso que me inmolé ante todos 
pero además, me rodeaban entonces 
cínicas amistades, 
que gozaban de la banalidad y la ostentación 
y entregaban todo su esfuerzo 
a fingir para un escenario, 
tenía por grandes amigos a personas 
que conspiraban para sumergirme 
en la desgracia y el fracaso y convertirme 
en un espíritu desleal, indolente, frívolo, 
vacío, limitado y sin esperanza como los suyos, 
ellos necesitaban 
expiar mayores culpas que yo, sus pecados 
eran mucho más sombríos, en sus almas, 
ya no había verdadera infancia, no eran 
los amigos que necesitaba, 
solo, pesados fardos 
colgando de mí y deteniendo mi marcha, 
rostros de la hipocresía y la mentira 
que supieron envenenarme. 

Luz universal. 81



Hay gente que se obliga 
a rezar cincuenta padrenuestros cada día 
o a entregar un euro 
a cada mendigo que vean por la calle 
o a leer las obras completas de Neruda 
incluyendo la más prosaica de sus cartas 
pero que no tienen calor en el corazón, 
que hacen del bien un frío ejercicio, 
un tributo de sufrimiento, 
no dan el alma a quien dicen querer, 
le pagan solo con sumisión 
porque en el servicio a los otros, no pueden ver 
más que dolor y resignación 
pues eso mismo es lo que desean 
en su más secreto interior para sí mismos, 
yo solo te amo porque me apetece, 
porque quiere mi corazón y gozo con ello, 
no hago por ti sacrificios 
de amargura y tormento, 
todo lo que te doy 
lo goza mi propio pecho. 

martes, 24 de mayo de 2016

La ciencia del bueno. 92



Casi todo es una desgracia 
para quien ama sufrir, 
vive para conjurar infinitas amenazas 
lleno de angustia y recelo 
para no caer víctima 
de su propia pasión. 

La ciencia del bueno. 91



Los ángeles que me quieren 
no comercian con su amor, 
no desprecian la fragilidad, 
no condenan, no creen en el prejuicio, 
no viven para la codicia, 
no se ocultan tras la mentira, 
no humillan, no desean falsas glorias, 
no afectan virtud, no odian al semejante, 
no abandonan a la humanidad, 
los ángeles que me quieren 
lo hacen con todo el corazón 
aun siendo tan nobles 
como las sublimes estrellas, 
que el prepotente no presuma 
reprobando mi persona 
porque me quieren ángeles 
excelsos y resplandecientes. 

La ciencia del bueno. 90



No muchos me ocultaban 
lo poco que creían en mí, 
la convicción con que reprobaban 
lo que hacía y aparentaba, 
 lo errados y sucios 
que veían todos mis pasos 
y quienes menos lo escondían eran 
quienes decían que me querían, aquellos 
que me reclamaban lealtad, 
no era verdadero amor el suyo 
pues solo se ama lo que se admira, 
quienes ahora merecen mi corazón no tienen 
palabras ásperas para mí, 
ni me reprochan que sea quien soy, 
ni dudan de la dignidad de mis acciones, 
aún algunos buscan mi afecto 
con la reticencia en su mirada 
pero no interesan a mi deseo 
y me alejo de sus agravios, 
ha pasado mucho tiempo sin que tuviera 
al lado nadie que me diera su amistad 
por un motivo que no fuera la compasión 
pero por aquellos que ahora me la dan, sé bien 
que no era a mí 
a quien faltaba luz. 

Luz universal. 80



Quiero estar contigo,
es lo esencial,
correspondes conmigo, eres mi armonía,
estoy en ti
desde que naciste,
tu mirada me abarca entero
como si fueras yo mismo,
tu corazón me llama y ya no puedo olvidarlo
ni estar lejos de él. 

Luz universal. 79



Un día de febrero,
sentado frente a mi ordenador
en mi casa de Orihuela,
con mucha soledad en el alma,
te vi venir a mi vida,
tu cuerpo estaba en Haití,
medio mundo más allá
pero tu alma me sonó cercana
como si fueras mi vecinita,
no eras de allí
pero tampoco de aquí,
nuestras miradas se reconocieron
porque solo buscaban
lo más esencial.