jueves, 1 de junio de 2017

La cima de los deseos. 49



¿Qué es el ser humano que no comprende 
el sufrimiento de un semejante 
y por calentar su enfriado orgullo 
lo ataca cruelmente con intención de abatirlo 
sino un enfermo incapaz de autocontrol 
que no quiere a nadie porque se odia a sí mismo? 
Cuántos seres insignificantes vieron su oportunidad 
de una gloria barata golpeándome con un menosprecio brutal 
y me abordaron de súbito, sin mediar una causa, 
como perros salvajes a los que empuja el hambre y el rencor 
y no les retiene nada, 
querían que pareciera que se estaban divirtiendo 
pero estaban delirando, presas de una cruel debilidad 
que les impedía reprimirse y comportarse, 
ese poder que mostraron estaba todo fuera de ellos, 
en su violencia injustificada, 
exhibición teatral para engañar a los otros 
y así engañarse ellos mismos 
sumergidos en su lógica de perturbados, 
su frío hiere los sentimientos y desanima 
porque angustia ver tan poca humanidad y sensatez 
en un ser con apariencia humana 
y uno se pregunta si acaso será verdad 
que los hombres reales son como ellos y no como yo, 
como esos fardos inútiles y pueriles 
que se desparraman ante mí 
pero sus chistes fáciles, sus descalificaciones categóricas 
necesitan la ayuda de tan poca inteligencia, de tan poca reflexión, 
son simplezas tan absurdas, alardes tan pobres, 
tan ajenos a su capacidad 
que revelan cuán enfermas están sus mentes, 
uno de ellos, una lectora que interpretando erróneamente 
por mis poemas no amorosos que te había perdido 
quiso convencerme de que esos poemas no merecían su aplauso 
porque contaba con un amor intenso y apasionado 
con el que se reuniría aquella noche 
y mis obras le parecían pobres en comparación, 
la bloqueé para castigar aquellas burlas, 
tras las que vi un afán muy serio de hacerme sufrir, 
dudo que esa mujer disfrutara de verdad del amor del que presumía 
porque solo se ama de verdad a los humildes y respetuosos, 
los que saben guarecer en su interior 
el tesoro de sus deseos, 
tú y yo sentimos incluso por dentro, sin palabras, 
de manera real, 
nuestra dignidad no está en los trofeos 
sino en lo profundo del alma. 

***

The summit of desires. 49

What is the human being who does not understand
The suffering of a fellow
And to warm his chilled pride
Attacks him cruelly with the intention of knocking him down
But a patient incapable of self-control
Who does not love anyone because he hates himself?
How many insignificant beings saw their opportunity
Of cheap glory beating me with a brutal contempt
And they approached me suddenly, without a cause,
Like wild dogs pushed by hunger and resentment
And holds nothing back,
They wanted it to look like they were having fun
But they were delirious, prey to a cruel weakness
Which prevented them from repressing and behaving,
That power they showed was all out of them,
In their unjustified violence,
Theatrical display to deceive others
And thus deceive themselves
Submerged in their logic of disturbed,
Their cold hurt feelings and discourages
Because it causes anguish to see so little humanity and good sense
In a being with human appearance
And one wonders if it will be true
That real men are like them and not like me,
Like those useless and childish bales
That scatter themselves before me
But their easy jokes, their categorical disclaimers
Need the help of so little intelligence, so little reflection,
Are so absurd simplicity, boast so poor,
So foreign to their ability
That reveal how sick their minds are,
One of them, a reader who misinterpreted
For my non-loving poems that I had lost you
Wanted to convince me that these poems did not deserve her applause
Because she had an intense and passionate love
With whom she would meet that night
And my works seemed to her poor in comparison,
I blocked her to punish those taunts,
In which I saw a very serious desire to make me suffer,
I doubt that woman would truly enjoy the love of which she presumed
Because one only truly loves the humble and respectful,
Those who know how to hide inside
The treasure of its desires,
You and I feel even inside, without words,
Of real way,
Our dignity is not in the trophies
But in the depths of the soul.

©I.D.S. & L.R.G.L.

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